El fin de los riegos amenaza los 429 huertos del Camino Viejo de Simancas
Son parcelas de cien metros para mayores de 60 años en terrenos del INEA, que se abastecen con agua del Pisuerga / El Ayuntamiento adjudica cada año los emplazamientos y la producción no puede venderse

Plantas de tomates en los huertos de INEA, en el Camino Viejo de Simancas, en los que ya es visible la falta de agua.-J.M. LOSTAU
Los parques y jardines de la ciudad no son los únicos que se verán afectados por la prohibición de regar con aguas del Pisuerga. Las plantas de tomates, pimientos y pepinos de los 429 huertos ecológicos cultivados por jubilados en terrenos del Instituto Nevares de Enseñanzas Agrícolas, INEA, junto al Camino Viejo de Simancas, languidecen por falta de agua.
La suspensión, por parte de la Confederación Hidrográfica del Duero, de los riegos con aguas del río ante la sequía que se arrastra desde hace meses llega en un momento crítico para las plantas. El pasado 17, hace tres días, se dio el último riego, pero con el calor reinante la falta de agua puede dar al traste con la campaña de huertos ecológicos de este año.
No es el drama que representa la sequía para los agricultores, perjudicados por partida doble. Primero perdieron la cosecha de cereal y ahora se encuentran con que no pueden regar, los que lo hacen con tomas del Pisuerga, ni la remolacha ni el maíz. Más pérdidas tras una campaña de cereal en blanco que pueden hacer tambalear las economías de muchos de los que se dedican al campo.
No es el caso de los que cultivan los huertos ecológicos de INEA, un proyecto que empezó en 2005 con 80 parcelas de cien metros cuadrados cada una para personas mayores de 60 años. A lo sumo, los adjudicatarios de los huertos se perderán en sus ensaladas los jugosos tomates ecológicos que cultivan. La producción que se obtiene no puede ponerse a la venta y debe destinarse al consumo propio y al mercadillo solidario con fines benéficos previsto para el próximo día 29, que puede verse también mermado por la falta de productos.
Pero resulta sintomático del alcance de la sequía que sea la primera vez en los doce años de vida del proyecto que los huertos se quedan sin la posibilidad de regar.
El director del INEA, Félix Revilla Grande, intercedió ante la Confederación Hidrográfica del Duero para intentar mantener los riegos, al menos de manera esporádica, pero no tuvo respuesta.
Pese a reconocer que la prohibición de regar es general, afirma que lo solicitó «por ser un proyecto social», con la esperanza de que la Confederación fueran un poco flexible habida cuenta de que es un momento clave para la producción hortícola y el agua es ahora indispensable. «Para la gente es un poco dramático porque tienen que dejar todo después de un año de trabajo», afirma Revilla, confiado en que pueda salvarse el mercadillo solidario previsto para el día 29. En un intento por salvar lo que se pueda, utilizarán el agua del pozo que tienen para regar los jardines, «aunque es poco profundo y se seca pronto», advierte el máximo responsable de INEA desde hace 21 años. Pero con una dosificación adecuada, espera que no se eche todo a perder.
El proyecto de huertos ecológicos recibió en 2016 el premio de la Fundación Foro Agrario por su contribución como instrumento para mejorar el entorno de la ciudad.
Cada año el Ayuntamiento pone a disposición las parcelas que quedan libres. Los aspirantes tienen que cumplir dos requisitos: tener más de 60 años y estar empadronados en Valladolid.