Una concentración en Rondilla denuncia la «burocracia machista» que mató a Sara
La protesta en la calle donde vivía la niña arremete contra los valores «machistas y criminales» de las instituciones

Las mujeres que representaron la acción en el suelo ante la mirada de los participantes en la concentración de ayer.-PABLO REQUEJO
Una veintena de cuerpos tirados en el suelo. Inertes. Casi todos vestidos de negro en el centro de un círculo de alrededor de 150 personas que contemplan la escena callados, dejando que pase el tiempo mientras dos hombres dibujan con tiza los contornos de las figuras en el pavimento junto a un oso de peluche abandonado y varias letras de cartón que articulan la frase Nos queremos vivas.
Con esta impactante metáfora visual, la Plataforma por la Sexualidad y Aborto Libres de Valladolid protestó ayer contra la «burocracia machista» que, denunciaron, acabó con la vida de la pequeña Sara, la niña de cuatro años que falleció en el hospital tras haber sido presuntamente violada y golpeada por el compañero de sentimental de su madre, ambos en prisión preventiva sin posibilidad de fianza.
A escasos metros de la vivienda donde sucedieron los hechos, una de las integrantes de la plataforma, leyó un manifiesto en el que acusó al Estado y a las distintas instituciones de la muerte de la pequeña, cuyos hematomas habían provocado que, ya el pasado 11 de julio, un pediatra del Hospital Campo Grande emitiese un parte de lesiones. La plataforma arremetió contra los «valores machistas y criminales» en los que «se basa el funcionamiento» de los procedimientos que se siguen en este caso y criticó la falta de desarrollo legal y partidas presupuestarias para las leyes de defensa de los derechos de las mujeres que, por lo general, sólo contemplan la violencia doméstica.
«Cuántas palizas debe recibir una niña, una mujer, para qué las instituciones actúen», manifestó con voz clara la activista, quien también cargó contra la «culpabilización» a la que se somete a las mujeres víctimas de maltrato durante todo el proceso judicial y llamó a la sociedad a abrir los ojos ante la «violencia estructural y sistémica» que sólo se visibiliza cuando se producen asesinatos.
Entre la multitud que acudió a la concentración, caras serias, miradas al suelo y aplausos a las palabras de la integrante de la plataforma. «Hemos venido porque ya es hora de que la violencia contra las mujeres se oiga y de que las instituciones hagan algo», señaló a este diario Beatriz, una vecina de la Rondilla que fue junto con su madre y su hija al acto. Tanto ella como otra vecina del barrio coincidieron denunciar la «inoperancia» de las instituciones implicadas en el caso y la falta de compromiso de los partidos políticos ante la violencia contra la mujer. «Es un lavado de cara a la galería», declararon para luego hacer suyas las palabras del manifiesto. «Qué poca vergüenza, qué poca humanidad y cuánta hipocresía».