UN HOMBRE | UNA AVENTURA - DANIEL LANDA
«En una tribu me recibieron con danzas y música; les enseñé el himno de Palencia»

Daniel Landa, en el mirador de Autilla del Pino, en la comarca palentina de Tierra de Campos, de donde procede parte de su familia, como el poeta José María Fernández Nieto.-ARGICOMUNICACIÓN
Periodista y viajero incansable, este palentino de la añada del 74 ha convertido la crónica viajera en su mochila vital. Ha recorrido los cinco continentes y sus series de viajes se ven en las televisiones de 130 países. A pesar de los millones de kilómetros que ha hecho, no se olvida de que la panorámica de su niñez -en la Tierra de Campos palentina- es única cuando se pone el sol. Por algo es nieto del poeta terracampino José María Fernández Nieto.
Pregunta.- Es extraño verle por aquí, cuando todos le imaginamos en algún país lejano. ¿Qué hace cuando está en Palencia?
Respuesta.- A través de PallantiaPhoto, me propusieron exponer fotografías del Pacífico en esta muestra, que permanecerá abierta todo el mes de junio en Palencia. Cuando vengo estoy con los míos.
P.- Palentino, ¿de dónde?
R.- De Palencia capital, aunque mi abuelo materno era de Mazariegos. Toda mi familia tiene un pasado palentino muy arraigado.
P.- Con lo revuelto que está el mundo, ¿le quedan ganas de seguir pateándolo?
R.- No creo que esté tan revuelto, aunque ahora nos enteramos más de las cosas que pasan. El mundo tiene muchos lugares pacíficos que merece la pena visitar, muchos más que los que están en conflicto.
P.- ¿Nos interesa lo que pasa ahí fuera?
R.- Lo hacemos siempre con limitaciones y a veces afectados por el miedo. Con lo que hemos sido los españoles, hemos perdido ese espíritu explorador que tuvimos en otras épocas.
P.- Hablando de peligros, ¿dónde ha pasado más miedo?
R.- En las carreteras, nunca con el contacto humano. Atravesar Rusia, La India o Indonesia en coche… a veces sí ha sido temerario.
P.- ¿Y lo más sorprendente que ha conocido?
R.- Precisamente, la cantidad de lugares sorprendentes que hay en el mundo. Por ejemplo, Vanuatu, un archipiélago de Melanesia con culturas sorprendentes.
P.- En el rodaje de ‘Pacífico’ recorrió, durante un año, 50.000 kilómetros entre Japón y Nueva Zelanda. Pero ‘Un mundo aparte’ fueron dos años de expedición. ¿Cómo se lleva eso?
R.- Con mucha pasión. Esto funciona como una batería de coche que se recarga a medida que uno va descubriendo maravillas. Cuando se agota la curiosidad, se deja de viajar.
P.- Vamos, que ‘La vuelta al mundo en 80 días’ le parecerá una anécdota…
R.- Nunca me ha caído bien Phileas Fogg porque era un apostador, no un viajero. No me lo llevaría de expedición porque no soy fan de los récords, y él se lo dejó todo por el camino.
P.- ¿Se siente más aventurero, periodista o viajero?
R.- Cuando un periodista tiene curiosidad por viajar, la aventura viene por sí sola.
P.- Entonces, si tuviera que abandonar la aventura, ¿sería redactor de un periódico, guía en el corazón de África o responsable de una agencia de viajes?
R.- Me gusta contar historias viajando, pero me costaría reconvertirme en uno de los tres. Me sentiría menos atado en África.
P.- ¿Qué les diría a quienes piensan que siempre está de vacaciones?
R.- ¡Que se vengan una semana conmigo! (risas). Porque detrás de todo lo que hacemos hay un trabajo enorme y mucho sacrificio.
P.- ¿Cuántas cosas tenemos que aprender de otras culturas?
R.- Las que están en las antípodas tienen muchas más cosas en común de lo que pensamos. Porque, al margen de su estilo de vida, conservan valores que nosotros hemos perdido y ellos nos ayudan a recuperar, como el respeto a los mayores, el vínculo con las raíces y la naturaleza. Estas culturas tienen mucho más clara su identidad.
P.- Su tierra, ¿no se le queda pequeña cuando regresa a ella?
R.- No. Podría vivir recorriendo España y Castilla y León, y siempre estaría descubriendo cosas. Viajar es una actitud y uno puede ser viajero desde una provincia pequeña.
P.- ¿Qué echa de menos cuando está lejos de ella?
R.- La gente, los míos, los paseos, la gastronomía… las pequeñas cosas que todo el mundo convierte en costumbre.
P.- ¿Qué lugar de Castilla y León le resulta más inspirador?
R.- Por su historia y solemnidad, el casco antiguo de Salamanca. Y la Montaña Palentina, porque está en mi corazón. Pero hay muchos lugares que todavía no conozco, como Las Médulas.
P.- ¿Y el Camino de Santiago?
R.- Ya lo hice desde Roncesvalles a Finisterre y me parece uno de los grandes viajes de este planeta. Para los españoles debería ser obligatorio.
P.- En Mazariegos nació su abuelo, el poeta José María Fernández Nieto. ¿Qué recuerdos tiene de este lugar?
R.- Nunca viví en Mazariegos, pero me llega a través de los poemas de mi abuelo, inspirados en las gentes sencillas. Mazariegos es la parte más poética de mis raíces.
P.- Pues dígame qué significa ‘chiguito corito’.
R.- ¡Eso es un chavalito en pelota picada! (risas). Intento siempre exportar el palentinismo. La tribu que antes mencioné, cerca de Polinesia, me recibió con danzas y música, y yo les enseñé el himno de Palencia. No sé si conseguí que lo entendieran, pero era lo mínimo que podía hacer como contrapartida.
P.- ¿Su próxima aventura?
R.- No depende solo de uno, sino también de que apuesten otros por él, pero se llamará Atlántico. Lo circunvalaremos por la parte occidental de África y luego por América, hasta Groenlandia. Será un viaje circular maravilloso y apasionante.
P.- Buen viaje y buen camino.
R.- Gracias, amigo.