Diario de Valladolid

La ayuda a domicilio se incrementa un 57% para atender a 1.900 personas más

El Ayuntamiento aprueba el nuevo contrato de este servicio con un presupuesto anual de 7,1 millones de euros que podrán ampliarse hasta casi diez millones si la demanda se dispara

Una usuaria del servicio de ayuda a domicilio manipula un detector de monóxido instalado en su domicilio.-ICAL

Una usuaria del servicio de ayuda a domicilio manipula un detector de monóxido instalado en su domicilio.-ICAL

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Aitor Ferrero

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Los vallisoletanos envejecen y la demanda del servicio de ayuda a domicilio aumenta. Para hacer frente a esta situación, el Ayuntamiento de Valladolid aprobó ayer modificar las condiciones por las que se rige el contrato que regula este servicio para individualizar la atención a los mayores y dotarla, en los próximos cuatro años, de más presupuesto, que se incrementará desde los cerca de cinco millones, que pueden elevarse hasta seis, que contempla el actual documento –aprobado por el anterior equipo de Gobierno– hasta poco más de siete millones, con la posibilidad de ampliarlos a diez si el número de usuarios se dispara, situación en la que la subida sería del 57% frente a la cantidad máxima que permite el contrato vigente.

Y es que las previsiones que maneja el Ayuntamiento no son halagüeñas. Cada mes, cuarenta nuevas personas reciben algún tipo de ayuda en sus hogares, lo que da un total de 1.900 nuevos usuarios de aquí a 2021, según indicó a este diario la concejala de Servicios Sociales, Rafaela Romero, que avanzó que, a partir de la próxima semana, los cerca de doscientos mayores que se encontraban en lista de espera serán atendidos gracias al impulso de 340.000 euros que el Consistorio otorgó a finales de mayo.

Son más de 3.000 usuarios los que, en la actualidad, engrosan las listas de este servicio, casi 1.200 más que los que lo hacían en 2014, cuando se firmó el contrato cuatrianual que, a seis meses de finalizar, el Gobierno municipal ha decidido rescindir de mutuo acuerdo con la empresa adjudicataria, Clece. «Cuatro años son muchos para un contrato de este tipo, al que se incorpora mucha gente» explicó Romero, que se refirió al «desfase» de las condiciones económicas y a la necesidad de renovarlas.

«La actual legislación permite elevar la cantidad económica fijada en el documento un 35% y no un 20%, como en el actual», indicó la concejala, que señaló que «la evolución del servicio está siendo enorme» y ha sobrepasado las previsiones iniciales del Consistorio. «Ya hemos crecido todo lo que la ley nos permitía crecer», subrayó.

Romero aludió a la llegada a la ciudad de muchos ancianos procedentes de los pueblos como una de las causas por las que el servicio cada día asiste a más mayores, además de un mayor conocimiento de esta posibilidad entre los ciudadanos. Es necesario recordar que el envejecimiento de la población de Valladolid alcanza el 32%, según los datos de padrón de 1 de enero de 2017. Esto supone que unos 73.000 residentes en la capital superan los 65 años, de los que uno de cada cinco, 15.368, vive solo. En el caso de los mayores de 80 años, son 22.251, de los que 7.334 viven en soledad.

Además del incremento presupuestario, el nuevo contrato, que se espera que salga a licitación en septiembre, incluye importantes novedades respecto a su contenido centradas en ofrecer una atención final más personalizada y que tenga en cuenta la trayectoria del usuario, uno de los objetivos que tenía el actual equipo de Gobierno, según manifestó la concejala.

El área municipal de Servicios Sociales ha decidido dividir la oferta en dos lotes: uno para el servicio de comida a domicilio y otro para la atención personal y los servicios de limpieza, lavandería y canguros, ya que son dos prestaciones «que no tienen nada que ver», indicó Romero. El grueso de usuarios de ayuda a domicilio, un 65%, reciben atención personal. Del resto, un 20% solicita ayuda para la limpieza de su vivienda mientras que un 14% lo que recibe en casa cada día es la comida. Las labores de lavandería y canguro son casi residuales.

«Poner fin a la subasta»

La principal novedad de los nuevos contratos es que, a la hora de adjudicarlos a las empresas, el precio que éstas presenten sólo supondrá un 10% de la valoración frente a otros criterios relacionados con las mejoras que puedan desarrollar a la hora de ejecutar el servicio, una medida pensada para «poner fin a la subasta de servicios sociales», según expresó Romero, que se mostró «muy contenta» con el cambio en las condiciones del documento.

Además, se introducen nuevos perfiles profesionales en el servicio de forma que la figura del trabajador del servicio se dedique con mayor intensidad al seguimiento de las personas mayores dependientes que, en muchos casos, están en situación de desprotección, y los ayudantes de coordinación se dediquen a la gestión más administrativa del servicio. De forma complementaria, el Ayuntamiento desarrollará una aplicación móvil de ayuda domicilio que les permita controlar en tiempo real la gestión del servicio, con comunicación a la persona beneficiaria del servicio y a sus familias.

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