La rehabilitación del 29 de Octubre empieza con un lote de 114 viviendas
El Ayuntamiento aprueba el expediente para contratar las obras en 23 bloques de pisos / El coste asciende a 3,9 millones y el plazo de ejecución será de 6 meses desde que se adjudique el contrato
Calle Cigüeña, en Pajarillos, una de las principales de la zona del 29 de Octubre-EL MUNDO
Once años después de que el Ayuntamiento pusiera en marcha el proyecto para demoler las 570 viviendas del polígono del 29 de Octubre, en el barrio de Pajarillos, y reconstruir la zona desde cero, la junta de gobierno municipal aprobó ayer el expediente de contratación de las obras para rehabilitar los primeros 23 bloques de pisos, de los 95 que están previstos, y la reurbanización de las calles afectadas.
Son 114 viviendas repartidas por las calles Faisán, Zorzal, Gaviota, Albatros, Cigüeña y Águila y el importe de los trabajos ascenderá a 3,9 millones, IVA incluido: 2,7 millones con cargo al presupuesto municipal de este año y 1,2 millones a incluir en las cuentas de 2018. En realidad, el proceso de rehabilitación ya había empezado en seis pisos del Ayuntamiento ubicados en la calle Zorzal, que pasarán a engrosar el parque de viviendas municipal destinadas a alquiler social, pero las 114 que se renovarán ahora son las primeras de particulares
La rehabilitación no es la solución preferida por todos, pero sí la que votaron la mayoría de los vecinos que habita en esta zona de viviendas, en avanzado estado de deterioro, después de varias asambleas, algunas bastante tensas, para decidir entre demolición o regeneración. Ganó esta última opción, aunque por un margen estrecho, y todo indica que, por fin, los residentes en este espacio urbano verán las obras no para tener un piso nuevo, como querían muchos, sino para rehabilitar y mejorar la habitabilidad de los que tienen ahora.
Tras la aprobación ayer del expediente de contratación de obras se abrirá un plazo de 31 días naturales desde su publicación en el Boletín Oficial de la Provincia para la presentación de ofertas y, una vez adjudicado el contrato, el plazo de ejecución de los trabajos será de seis meses. Con estas previsiones, todo indica que habrá que esperar a 2018 para ver el final de las obras.
La intervención será similar a la realizada en La Rondilla y se centrará en el aislamiento de las fachadas, el arreglo de las cubiertas y de los elementos comunes de las viviendas como los portales y las escaleras.
Incluirá también la reforma de la red de agua, así como el desvío de las arquetas de saneamiento que ahora se encuentran bajo las viviendas de la planta baja, una petición reiterada por los vecinos.
El alcalde, Óscar Puente, aprovechó la aprobación del expediente de contratación de obras para marcar diferencias con el PP, promotor del proyecto de demolición cuando estaba al frente del Ayuntamiento y defensor de la misma alternativa ahora en la oposición. Puente destacó el «avance» que supone este nuevo paso «tras años sin hacer nada» y acusó al PP de «vender humo durante mucho tiempo» con el 29 de Octubre «como en tantas otras cosas». El regidor se mostró convencido de que la rehabilitación, que el PP considera un parche, «va a mejorar sensiblemente tanto el aspecto del barrio como la funcionalidad de las viviendas» y contribuirá a la convivencia en la zona. Con la decisión de ayer se desbloquea uno de los grandes proyectos de ciudad que estaba enquistado.
A nadie se le oculta que transcurrido el ecuador del mandato, el equipo de gobierno tiene prisa y quiere que los ciudadanos visualicen su gestión, más allá del buen ‘rollo’ y de la apertura de la puerta principal del Ayuntamiento para todos. Y mientras no se demuestre lo contrario las obras son una carta de presentación que da puntos, con independencia de que Puente asegure que su objetivo es dejar huella en las personas y no en las piedras.
Fue el nuevo equipo de gobierno el que descartó la demolición y reconstrucción por su elevado coste, unos 90 millones, y la falta de promotores interesados. En su lugar planteó una intervención más modesta, la rehabilitación, con un coste de 12 millones de euros y un plazo de ejecución de 5 años. Decisión en la que el PP ve la renuncia a un plan, el suyo, que considera factible y mejor.