Los jóvenes de la Comunidad se aferran a los estudios ante la crisis
Cae en 8 años un 9,1% la tasa de abandono temprano de la educación entre jóvenes de 16 y 24 / Ellas superan a sus compañeros en todas las etapas formativas, pero su tasa de empleo es peor

-EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN
Conocimiento para hacer frente a la crisis. Esfuerzo para vencer al desánimo ante las malas perspectivas de futuro. Cada vez son más los jóvenes de Castilla y León que parecen dispuestos a continuar con sus estudios para labrarse un futuro profesional. Es una de las conclusiones que se desprenden de un informe del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, publicado el pasado 19 de mayo y elaborado a partir de la Encuesta de Población Activa de 2016.
Según los datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística, se reduce el porcentaje de abandono temprano de la educación en Castilla y León: cada vez son menos los jóvenes de entre 16 y 24 años que tiran la toalla y aparcan los libros sin ni siquiera haber superado el Bachillerato o sin haber seguido algún otro tipo de formación. En 2016, ‘sólo’ abandonó el 17,3% (frente al 19% registrado de media en España);en 2008, lo hizo el 26,4%. Y fueron ellas las que hincaron los codos con mayor decisión, si se toma el 14,4% del año pasado como referente, un 5,6% menos que sus compañeros en las aulas.
Respecto a 2008, en el inicio de la crisis económica en España y con los peores índices de abandono temprano de los tres últimos lustros (era del 32,3% entre los jóvenes castellanos y leoneses, y del 20,2% entre las estudiantes), la mejora es notable con un descenso del 12,3% entre los hombres y del 5,6% entre las mujeres.
Semejantes datos dibujaron el año pasado una orla imaginaria con más alumnas tituladas que alumnos. Una imagen que se repitió independientemente del nivel de estudios, ya fuera Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato o Educación Superior. Un esfuerzo que no se vio recompensado a la hora de incorporarse al mercado laboral, con mayores índices de paro entre las castellanas y leonesas: fuera cual fuera su edad y formación, siempre perdieron en la comparativa con el sexo opuesto.
Fue mayor el número de alumnas de entre 16 y 24 años que obtuvo la graduación en ESO: lo logró el 85,5% frente al 81,9% de sus compañeros; un 80,6% lo consiguió entre los 16 y los 19 años, y un 89,1% lo hizo entre los 20 y 24. Los chicos, merced a un sprint final, acortaron la brecha en el último tramo de edad: si en el primero obtuvo la titulación el 73,7%, en el segundo lo hizo el 88,2%. En 2008, por ambos sexos, consiguieron terminar esta etapa educativa el 79,4% de los jóvenes de entre 16 y 24 años; en ocho años la media ha crecido hasta el 83,7%, 2,3 puntos menos que la registrada en el resto del país.
La diferencia entre sexos se hizo más pronunciada en cuanto al Bachillerato se refiere. También en esta etapa fueron más las alumnas que la culminaron con éxito que los alumnos: el 75% lo logró entre los 20 y 24 años y entre los 25 y los 29 años lo consiguieron un 71% de las matriculadas;en cuanto a los estudiantes, lo hicieron entre el 67 y el 66,6% de los alumnos. También en esta etapa educativa se ha registrado desde el comienzo de la crisis un ligero repunte en el número de escolares castellanos y leoneses que completaron Bachillerato, pasando del 67,7% en 2008 al 69,8% de 2016, lejos aún de la media española del 73,6%.
En cuanto a los estudios superiores, las jóvenes de la Comunidad volvieron a colocarse al frente el año pasado. Si bien desde el estallido de la crisis son menos las mujeres de Castilla y León que finalizan esta formación, un 49,6% en 2016 frente al 52,6% de 2008, aventajaron en 12,9 puntos a sus compañeros, que con un 36,7% lograron una mejoría de 2 puntos respecto a los índices alcanzados ocho años atrás.
El esfuerzo intelectual de las jóvenes castellanas y leonesas, sin embargo, no se ha visto recompensado a la hora de incorporarse al mercado laboral, a tenor de los datos recogidos en el informe del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Las tasas de empleo de la población de 25 a 64 años siempre las sitúan por detrás de los hombres de la Comunidad, independientemente de su nivel de formación.
Con un nivel de formación inferior al Bachillerato, en 2016 el 70,9% de los hombres de entre 25 y 34 años de la Comunidad trabajaban; en esa franja de edad y con idénticos estudios, lo hacían sólo el 48,4% de las mujeres. La diferencia se repite en los siguientes tramos: 74,2% frente a 57,9%, entre 35 y 44 años; 74,6% frente a 46,8%, entre 45 y 54; y 53,4% y 35,5%, entre 55 y 64.
Y ya posean el título de Bachillerato o de alguna titulación superior, el patrón se repite. Como dato positivo cabe subrayar la mejoría en todos los perfiles de edad entre las mujeres que han completado la segunda etapa de Educación Secundaria.
El informe arroja una última imagen de los llamados ninis. Entre 2002 y 2016, el número de hombres entre 15 y 34 años que ni estudiaba ni trabajaba pasó del 8,7% al 13,9%; entre las jóvenes, el porcentaje cayó del 21,6% al 17,9%.