Diario de Valladolid

UN HOMBRE | UN CAMINO

Juan Carlos Pérez: «El Camino de Santiago casi no tiene normas, ese es su secreto»

Juan Carlos Pérez, junto a la escultura del peregrino, situada en la Plaza de San Francisco de Astorga, que está delante el albergue de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Astorga y su Comarca.-ARGI

Juan Carlos Pérez, junto a la escultura del peregrino, situada en la Plaza de San Francisco de Astorga, que está delante el albergue de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Astorga y su Comarca.-ARGI

Javier Pérez Andrés
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Javier Pérez Andrés

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Juan Carlos Pérez es una de las voces más respetadas del mundo jacobeo. Desde hace catorce años preside la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Astorga y su Comarca, creado hace 28. También es el vicepresidente de la Fraternidad Internacional del Camino de Santiago. Es uno de los interlocutores más activos del mundo asociativo y mantiene contacto diario con el peregrino desde Astorga, por donde pasan más de cien nacionalidades al día. Conoce como pocos las necesidades, valores y desafíos a los que se enfrenta el fenómeno jacobeo.

Pregunta .- ¿Qué es el Camino de Santiago?

Respuesta .- Aunque sus orígenes fueron religiosos, ahora es un lugar de encuentro de culturas, creencias y de respeto a la diferencia.

P .- Mil años después y ahí sigue, ¿dónde está el secreto?

R .- En su origen y que es como una burbuja, por eso tenemos tantos peregrinos extranjeros, no solo de Europa.

P .- ¿Quién controla, vigila y cuida que albergues, peregrinos y trazados no sufran deterioro? ¿Curas, alcaldes, asociaciones o la Guardia Civil?

R .- Las asociaciones jacobeas, porque son más sensibles ante un posible deterioro. La Guardia Civil cumple una gran labor porque da seguridad a los peregrinos.

P .- ¿Que normativas regulan las arterias jacobeas?

R .- El Camino todavía es un espacio de libertad donde las normas son mínimas porque casi todo el mundo se respeta.

P .- ¿Hay algo que todavía le siga impresionando?

R .- Cada día. El Camino es una ventana abierta al mundo. Todavía desconocemos su potencial, sobre todo para las poblaciones más pequeñas.

P .- Pocos lugares hay en nuestra sociedad, con un nivel tan alto de respeto e integración. ¡Es como una Torre de Babel!

R .- Sí. A pesar de idiomas y nacionalidades, todos buscan lo mismo, y eso demuestra que las cosas funcionan mejor cuando hay un objetivo común. En este caso, caminar con respeto y llegar a la meta de Santiago.

P .- El Camino es un fenómeno sociológico por su espiritualidad, compañerismo y su diversidad social. ¿Conoce algo parecido?

R .- La verdad es que no, por eso el Camino es un modelo. Ha venido gente de Estados Unidos y Japón para trasladarlo a sus países, incluso de la India para preguntar cómo es que un camino de peregrinos, eminentemente religioso, acoge a personas de diferentes confesiones. Es difícil de explicar porque es un fenómeno nacido de la propia sociedad y casi no tiene normas. Ese es su secreto.

P .- En los albergues solo se escuchan conversaciones, algo insólito en la era de las redes sociales.

R .- Los peregrinos comparten su comida, pero también sus vivencias. Por eso es muy importante que los albergues mantengan estancias para reunirse. Las redes sociales han entrado, pero para que fluya la información entre ellos, porque antes era más lenta.

P .- Dígame un lugar del Camino que le haya marcado.

R .- La Cruz del Ferro, las planicies de Tierra de Campos… También los personajes, como Tomás Manjarín, Jato o Antolín de Cela. Luego están los peregrinos anónimos. Ya hemos tenido algún arzobispo lavando su ropa en el albergue.

P .- ¿Hay buenos y malos peregrinos?

R .- Se juzgan ellos mismos con su comportamiento. En los albergues hay letreros donde pone que el peregrino agradece y el turista exige.

P. - ¿Es segura la Ruta Jacobea?

R .- Por supuesto. Está muy por debajo de la inseguridad que pudieran tener ciudades con la misma población.

P .- Hay quien dice que los peligros del Camino no están en él, sino fuera.

R .- Los enemigos podemos ser las propias asociaciones, cuando no acertamos a explicar lo que es el Camino, o los que están fuera y quieren entrar, pero con sus propias ideas y prejuicios. Ahora hay un cierto equilibrio, pero se puede romper. Los mayores peligros vienen de fuera. Hay gente que llega al Camino sin saber lo que es. Hablo desde el punto de vista de la política, de las empresas. Es un problema de de conocimiento.

P .- El negocio marcó el Camino en la Edad Media. ¿Hoy pasa lo mismo?

R .- Hay que llegar al crecimiento sostenible. De lo contrario, el Camino está perdido porque nunca se basó en el dinero. Tendremos un futuro poco halagüeño si vamos en esa dirección. La autenticidad está en los voluntarios que ofrecen su trabajo para que el peregrino llegue a Santiago.

P .- ¿Qué le parece que el Cabildo de la Catedral de Santiago haya firmado un convenio con El Corte Inglés para sellar las credenciales?

R .- Desde el respeto al Cabildo, no alcanzo a ver la utilidad ni la necesidad real de que estos comercios sellen las credenciales. Es como si el trabajo que han hecho hasta ahora las asociaciones no hubiera sido suficiente, y eso que solo buscan el beneficio del Camino y de los peregrinos.

P .- Turismo y Camino de Santiago. ¿Cómo lo ve?

R .- El turismo tiene que ser una consecuencia del Camino y, sin duda, lo es. El Camino dispara las pernoctaciones en las provincias, pero ese no puede ser el objetivo. Cuando vamos a las ferias de turismo, resulta que no se está aprovechando bien el gran expositor que tenemos para enseñar nuestros recursos a los futuros peregrinos. Porque al peregrino no se le ve como la realidad que es.

P. - ¿Qué les diría a quienes confunden a un peregrino con un turista?

R .- Nunca un peregrino es turista, aunque se crean campañas de publicidad dirigidas al peregrino como si lo fuera. Hasta ahora nadie ha dado con la clave para hacer del peregrino un futuro turista que no hacer del peregrino un turista.

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