Diario de Valladolid

UN HOMBRE | UN PUEBLO

José Manuel Pardal: «La sociedad debería agradecer el holocausto de agua de muchos pueblos»

José Manuel Pardal, delante de la presa de la Almendra, bajo cuyas aguas se encuentra sumergido el pueblo donde nació, Argusino de Sayago.-ARGI

José Manuel Pardal, delante de la presa de la Almendra, bajo cuyas aguas se encuentra sumergido el pueblo donde nació, Argusino de Sayago.-ARGI

Javier Pérez Andrés
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Javier Pérez Andrés

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José Manuel Pardal es uno de los impulsores de Argusino Vive, un colectivo formado por descendientes, vecinos y familiares de este pueblo zamorano y sayagués, que desapareció bajo las aguas del embalse de la Almendra hace medio siglo. El colectivo, que ha puesto en contacto a más de un centenar de descendientes repartidos por el mundo, conmemorará el 50 aniversario de la tragedia en los meses de mayo, agosto y septiembre de este año.

Pregunta .- ¿Cuándo desapareció Argusino de Sayago?

Respuesta .- A finales de septiembre de 1967. Nunca lo olvidaré.

P .- ¿Cómo lo recuerda?

R .- Como si todavía estuviera allí. Siempre está presente en mis sueños.

P .- ¿Qué se siente al saber que el pueblo de uno no existe?

R .- Es un sentimiento de orfandad por haber perdido los referentes de una infancia feliz, aquella imagen de armonía en la que vivían los vecinos, los compañeros de escuela y las amistades. El pueblo era una gran familia.

P .- ¿Por qué se dice que fue una tragedia cuando no hubo pérdidas humanas?

R .- Claro, claro… Si tienes tu casa, tus tierras y tu forma de vida, llegan unos señores y te dan un talón con lo que a ellos les parece, y te dicen que es “en pro del progreso”, que te tienes que marchar y que “esto queda expropiado”… La tragedia es que ese talón se recibe con lágrimas en los ojos.

P .- Porque el embalse no causó muertos pero quitó vidas…

R .- Se sometió al pueblo a tal presión, que algunos no lo soportaron. La depresión adelantó el final de muchas vidas.

P .- ¿Dónde se marcharon los vecinos?

R .- A 29 lugares distintos. El grupo más grande, de 14 personas, se fue a Cascón de la Nava, en Palencia. A Villamor de Cadozos se fueron trece; a Villar del Buey doce; y a Almeida, otras diez personas. A las ciudades se marcharon los viejecitos, que se fueron con los hijos. Mucha gente emigró, por eso hay descendientes en Alemania, Francia, Suiza y Argentina.

P .- ¿Cómo fueron los últimos días de Argusino?

R .- Tristes, complicados. La gente estaba hundida y, lo poco que se hablaba, era entre lágrimas. Se evitaba el encuentro con otros vecinos.

P .- ¿Recuerda cómo era el pueblo antes de que desapareciera?

R .- Era similar a los de su entorno, pero diferente porque estaba cerca del río. Y eso generaba comodidades de tránsito entre el bajo Sayago y los mercados de otras comarcas, como Ledesma y Lumbrales. La gente era de economía humilde, pero combinaba la agricultura y la ganadería. La última década fue muy buena para el pueblo; se introdujeron máquinas segadoras, motores para sacar agua, arados de vertedera… Pero el agua se lo llevó todo.

P .- ¿Todo vale por el progreso?

R .- Para la sociedad, claro que fue bueno, pero unos pocos pagaron las consecuencias. Fue un castigo para los argusinejos.

P .- ¿Cree que la sociedad es consciente del sacrificio que hicieron muchos pueblos para que hoy llegue la luz o el agua a sus casas?

R .- Ay, ay… Si casi ni los actos terroristas conmueven a la gente, ¿cómo se van a entretener en averiguar lo que hay detrás de un interruptor o del grifo del agua? Nadie es consciente, y eso que hubo otros casos parecidos en nuestro país. Algún día, la sociedad debería agradecer el holocausto de agua de muchos pueblos sumergidos. Sería de conformidad para la gente que lo sufrió, al menos si viniera de parte de los gobernantes. Pero no lo esperamos.

P .- ¿Cómo surge el movimiento Argusino Vive?

R .- A medida que se acercaba la fecha del 50 aniversario, nació un sentimiento entre la gente y la fuerza para reclamar la atención ante un hecho tan brutal como el que sufrieron los moradores de Argusino. La intención ahora es rendir homenaje a nuestros antepasados.

P .- ¿Cómo ha respondido la generación que no conoció el pueblo?

R .- Muy bien. Las redes sociales han facilitado la conexión.

P .- ¿Es verdad que muchos hijos del pueblo marcan en los mapas el lugar donde estaba Argusino?

R .- Claro, todo el mundo quiere saber de dónde procede. En nuestro caso, como no lo sabemos, tenemos que hacer el cálculo para ponerlo en el mapa. Es una pequeña venganza, pero solo para sentirnos reflejados en algún lugar.

P .- ¿Qué pasará después del 50 aniversario?

R .- Como participan muchos jóvenes, creemos que tendrá continuidad.

P .- El fantasma de la despoblación es una realidad en el medio rural. ¿Cómo sería Argusino hoy si siguiera en pie?

R .- Seguiría siendo un pueblo moderno. Fíjate que, sabiendo que se iba a inundar, se hicieron dos casas nuevas casi al final. Eran gentes emprendedoras, positivas y muy volcadas en su pueblo.

P .- Qué le sugiere la pregunta: ‘Y tú, ¿de quién eres?’

R .- Soy hijo de Pardal, el herrero, y el nieto del tío Batanero. Con esto queda situado todo el mundo. Pero es la pregunta que nos hacemos entre nosotros siempre que aparece alguien que está lejos.

P .- ¿Qué pone en la casilla ‘lugar de nacimiento’ de su DNI?

R .- Pone Argusino, pero en más de una ocasión he tenido que insistir cuando he renovado el documento.

P .- ¿Argusino vive?

R .- Argusino vive. Y aquí estamos, representándolo.

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