Un vallisoletano se mofa de Carrero y se autoinculpa para que lo condenen
«Lo hago con todas las consecuencias», afirma José Antonio Bastián / «Solo deseo que me imiten muchos más y se llenen las cárceles»
José Antonio Bastián, con uno de los post de su cuenta de ‘facebook’ y la autodenuncia que presentó.-MIGUEL ÁNGEL SANTOS
«Me autoinculpo con todas las consecuencias. Lo hago por la libertad de expresión y mi deseo es que sean muchos más los que me imiten y que se llenen las cárceles».
Quien habla de forma tan solemne es José Antonio Bastián, el segoviano afincado en Valladolid desde hace quince años, que el pasado 29 de marzo dejó estupefacto al agente de Policía, cuando le confesó que se autoinculpaba por haber publicado en su cuenta de facebook los mismos mensajes de mofa contra Carrero Blanco (y algunos más) por los que acababa de ser condenada Cassandra Vera, una estudiante transexual de Murcia.
Cassandra, de 21 años, fue condenada por la Audiencia Nacional a un año de cárcel por un delito de humillación a las víctimas después de haber publicado en su cuenta de twitter 13 mensajes supuestamente ‘humorísticos’ sobre las circunstancias del asesinato del almirante, cuyo coche salió volando por los aires. El tribunal consideró que estos tuits «constituyen desprecio, deshonra, descrédito. burla y afrenta» a «personas que sufrido el zarpazo del terrorismo y sus familiares».
Esta fue la interpretación de la Audiencia, pero Bastián, de 51 años, tenía otra bien distinta ese 29 de marzo. Con el fallo aún caliente, tomó justo ese día la decisión de autodenunciarse y seguir la misma suerte que Cassandra.
Con fecha de 29 de marzo publicó cinco ‘memes’ y chistes más sobre Carrero Blanco. Entre otros: «Quería llegar alto. Sobrepasó sus expectativas»; «Beba vino tinto, el Blanco está por las nubes»; «-¿Está Carrero Blanco? -Sí. -Pues que baje.» o la sentencia: «Que si hay que ir a la cárcel por reírse del asesinato de nuestro más ilustre astronauta, porque les molesta a los amigos de la dictadura que nos gobiernan, pues vamos todos».
El día 30, del tirón, subió a su cuenta de facebook toda la antología de tuits de Cassandra sobre el almirante. Y agregó en el comentario: «Bromear no es delito y España no es una dictadura. Si esto llevó a Cassandra a la Audiencia Nacional, que me lleven a mi también».
Con el factor de difusión ya cumplido, se presentó solo, sin familiares, en la Comisaría de Delicias a las 16.45 horas y soltó la ‘bomba’. Llevaba una carpeta con cinco folios de sus post en la red social, más el teléfono móvil, por si fuera de ayuda complementaria para apuntalar su propósito: la imputación de posible delito de enaltecimiento del terrorismo. No podía permitirse fallar en ningún detalle.
Expuso el motivo de su denuncia y el agente de quedó a cuadros.
«El policía se quedó de piedra. Me dijo: ‘Espere que esto lo tengo que consultar con mi jefe’. Al rato volvió y me comunicó que para adelante, que se redactaba la denuncia y que luego se remitiría a la Fiscalía de Valladolid». Fue un acto rápido, pero hizo historia en las dependencias policiales, ya que no se recuerdan ‘inmolaciones’ judiciales de este calibre.
La jugada, heroica, por no decir temeraria, merece que se insista en la pregunta. ¿Qué gana con este paso? «Lo venía madurando, pero la decisión la tomé al conocer la condena de Cassandra. Una joven que ni conozco, ni se ha puesto en contacto conmigo después, ni espero que lo haga», aclaró.
«Lo he hecho por mis convicciones. Más allá de Cassandra, me rebelo contra semejante castigo a la libertad de expresión. Esto es un esperpento de tal magnitud que creo Valle Inclán nunca podría habérselo imaginado», indicó este vecino de Arturo Eyríes cuya ocupación actual es estudiante de Grado Medio de Electrónica. Hace cuatro años le reconocieron una invalidez en su trabajo de transportista y está ahora formándose en una nueva rama profesional.
Cuenta Bastián que siempre ha seguido con rabia lo que considera persecuciones contra la libertad de expresión. La de Cassandra, la del cantante de Def Con Dos, Strawberry; la del concejal de Ahora Madrid, Guillermo Zapata, y hasta las críticas a la circulación del autobús de Hazte Oír. «En este caso también sostengo lo mismo. ¿Por qué prohibirlo? Eso se combate de otra forma, pero no prohibiendo», aseguró.
Preguntado sobre si no reparó en el dolor que podía haber causado a los familiares de Carrero y a las víctimas del terrorismo con sus chistes, el autoinculpado recordó que hasta Irene Villa dijo que no se sentía ofendida y la nieta de Carrero pidió la absolución para Cassandra. «No es nada de terrorismo, es solo libertad de expresión», insistió.