Diario de Valladolid

LUIS VICENTE ELÍAS PASTOR. Ponente del Concurso Mundial de Bruselas

«La variedad de los vinos garantiza una calidad que no tienen otras regiones»

Asegura que lo mejor de los vinos de la Comunidad es su variedad, así como «la dispersión de los viñedos que ofrece diferentes paisajes», algo que solo puede brindar una tierra de sabor como es Castilla y León

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Publicado por
Aurora Recio

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Con una copa de vino en la mano, rodeado de viñedos y respirando naturaleza, Luis Vicente Elías lleva la cultura del vino en la sangre. Natural de Logroño, el riojano es antropólogo, tiene un máster de Enología y trabaja en la Bodega López de Heredia Viña Tondonia. Elías es uno de los ponentes del programa de conferencias que se enmarca en el Concurso Mundial de Bruselas que se celebrará en Valladolid, donde, desde su experiencia, expondrá ‘Los paisajes del vino’.

Pregunta.- Sobre su conferencia ‘Los paisajes del vino’. ¿Qué quiso transmitir con ella?

Respuesta.-El paisaje del viñedo es un paisaje agrario, y este tipo de paisajes muchas veces no están reconocidos. Yo llevo trabajando varios años sobre este entorno porque, normalmente, trabajamos sobre el producto vino y olvidamos la fase agrícola. El vino es un producto global, todo el mundo lo identifica con el trabajo en la bodega, pero también están los trabajos laborales del viñedo, y cualquier observador se puede dar cuenta de que el propio paisaje del viñedo tiene distintos paisajes. Paisajes cotidianos, pero que pueden llegar a tener la dignidad de ser declarados Patrimonio de la Humanidad.

P.-¿Qué le evocan a usted los paisajes del viñedo?

R.-La importancia del trabajo, que es un elemento fundamental. Cada uno de esos momentos del trabajo del viticultor que han ido cambiando desde el siglo XIX, cuando los trabajos eran manuales, con una azada, pasando por las caballerías del viñedo hasta un cambio en el paisaje cuando los viñedos pasan de parecer un bosque a estar alineados, para llegar primero al uso de tractores y maquinaria agrícola hasta la actualidad, donde todo está mecanizado. Cada actividad agraria transmite algo y tiene su propio paisaje.

P.-¿No le asombra que un país como Bélgica, en el que no se cultiva la vid, sea el organizador del concurso?

R.-Yo no tengo mucho conocimiento del concurso, pero supongo que es porque Bélgica es el centro de Europa y lo organiza desde una visión ajena porque no es productora, con lo cual tendrá una mayor objetividad. Bélgica es más aséptico porque no tiene viñas y son uno de los principales compradores de Europa. Yo creo que la elección de Valladolid se debe a la variedad de las uvas y lo vinos de Castilla y León.

P.-Valoraciones como las de Parker ¿qué importancia tienen para las denominaciones de origen?

R.-Los prescriptores con prestigio como Parker, Tim Atkin o, en España, Peñin, tienen un valor importante que varía de una región a otra. En EEUU o en países asiáticos son muy creyentes de estos gurús porque ofrecen es una garantía comercial. Nos guste o no a muchos, hay que reconocer su valor de promoción. En Castilla y León hay vinos con 100 puntos Parker y prueba de ello es que se venden extraordinariamente bien, sin embargo sí que quiero apuntar que yo he visto como se hacen estas valoraciones, a través de una cata, y bodegas que tenían un 0 puntos han pasado a 90 al cambiar el catador.

P.-¿Qué cree que caracteriza la vitivinicultura de Castilla y León?

R.-A mi lo que me sorprende es la variedad de vinos y zonas productoras. Desde el Bierzo, pasando por León y la Prieto Picudo o la zona de los Arribes con unas malvasías excelentes y vinos como la Juan García, la tinta de Toro o los claretes de Cigales... las edades también tienen mucha importancia que se ve reflejada en la calidad de los vinos.

P.-¿Cuáles son las fortalezas y debilidades de nuestros vinos?

R.-Para mí la fortaleza principal es ese Ribera de Duero, que es el motor de todas las denominaciones de origen de la Comunidad. Esa fortaleza de la tradición es muy importante, hay vinos que aparecen a través de los siglos y cuando llega el momento de la distribución comercial tiene un gran peso. En cuanto a las debilidades, lo que veo es que hay muchos vinos que no tienen mucha difusión, como los de Toro o de Ávila, que son extraordinarios y me da pena porque creo que con esfuerzo se podrían rescatar vinos singulares y originales. Además, no hemos sabido trasladar a los jóvenes los valores, no solo nutricionales sino también culturales del vino, y sobre todo nos echo la culpa a los que nos dedicamos a ello.

P.-Si tuviera que escoger un vino castellano y leonés ¿con cuál se quedaría?

R.-Hablar de marcas es un poco feo, pero si tengo que escoger me quedaría con las garnachas de Ávila, el vino de Toro o el del Bierzo, aunque es muy difícil escoger.

P.-El gran dilema. ¿Tinto o blanco?

R.-Ahora el blanco ha subido mucho, tanto en consumo como en elaboración, como los grandes blancos de Rueda, pero a mi me parece que se pueden disfrutar los dos sin tener que escoger.

P.-Natural de Logroño, ¿cuál cree que es la diferencia entre un Rioja y un Ribera de Duero?

R.-Nosotros lo notamos enseguida, teniendo en cuenta que son de la misma variedad, pero las condiciones climáticas, el suelo y el trabajo influyen mucho. Los vinos de Castilla y León son menos ácidos y tienen más cuerpo, así como el tipo de barrica en el que se conservan, que es diferente a la nuestra, ya que la madera que se utilice tiene mucha influencia. Las diferencias se notan, sobre todo, en la degustación.

P.-¿Será esa diferencia la que ha hecho que el concurso se celebre en Valladolid y no en una comunidad con una denominación histórica como la de La Rioja?

R.-Yo creo que la elección de Valladolid es perfecta porque es una extensión de producción muy grande, con mucha variedad y con diferencias a la hora de preparar los vinos. Esa diversidad puede garantizar una calidad y una serie de variantes que en otras regiones no tenemos. La Rioja tiene su pasado y 62.000 hectáreas de viñedo, pero está concentrado, no hay diversidad. Además, que se celebre en Valladolid significa que se va a premiar una calidad que de cara al cliente le ofrece una garantía.

P.-Usted es antropólogo, ¿qué función cree que cumple el vino en la sociedad?

R.-Tendríamos que partir de que ha sido el elemento tradicional por excelencia. El vino ha tenido un papel muy importante en la cultura en actos sociales, de caridad, en actos públicos... pero esta cultura se ha ido perdiendo con la aparición de nuevas bebidas. La juventud no tiene el mismo contacto con el vino como el que tenía la sociedad tradicional.

P.-¿Cree que cada persona tiene su propia denominación de origen? ¿Cuál sería la suya?

R.-Creo que es difícil identificarse con un vino, porque yo me identifico con los vinos que yo hago, pero a la hora de consumir pruebo todo tipo de vinos porque creo que transmiten mucho de la tierra de la que proceden. Puede ser que cada persona tenga su vino dependiendo de su carácter, pero insisto en que hay que ser más abiertos y no cerrarse a un solo vino.

P.-¿Qué vino recomendaría para el plato típico de la Semana Santa de Castilla y León, el potaje de vigilia?

R.-Sin duda, para un plato sin grasas como es el potaje yo recomendaría un Cigales, un vino sencillo.

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