SEGUNDO CONGRESO SOMOSCYL
Los expertos coinciden en que la formación y la modernización son claves para el éxito entre los emprendedores
Los responsables de Bodegas Pérez Pascuas y de Caja Rural Zamora intervienen en un congreso, junto a un vicerrector de la Usal y el director de Inforamtivos de RTVCyL
Congreso 'Somos Castilla y León' organizado por El Mundo - Diario de Castilla y León.-ICAL
Los expertos que hoy participaron en la mesa redonda del congreso ‘Somos Castilla y León’, organizado por Diario de Castilla y León-El Mundo, coincidieron en que la formación, la modernización y la innovación son claves para lograr el éxito a la hora de emprender un negocio.
El director general de Bodegas Pérez Pascuas, José Manuel Pérez Ovejas, consideró que, en la actualiad, los emprendedores deben contar una formación adecuada y tener una idea clara de crear un producto de calidad y diferenciado para poder competir en mercados nacionales e internacionales. “Hoy, una empresa que no se haya modernizado perderá el tren”, aseveró.
Pérez Ovejas destacó la valentía, el esfuerzo y el buen hacer de su padre y sus tíos para poner en marcha un proyecto arriesgado, con escasos medios en un pueblo como Pedrosa del Duero (Burgos), porque entonces había menos ayudas que ahora. “Antes que bodegueros fuimos viticultores y esos primeros pasos no fueron fáciles”, confesó. Eso sí, reconoció que “ayuda mucho cuando uno trabaja en lo que gusta, ves prosperidad para crear riqueza en Castilla y León y conseguir calidad de vida y futuro para tu familia”.
El responsable de la bodega burgalesa recordó, en declaraciones recogidas por la Agencia Ical, que en la vida de una empresa hay diferentes momentos, con grandes dificultades en los inicios pero también a lo largo del camino, que obliga a tomar decisiones importantes. Entre ellas, la opción de salir fuera y competir con calidad con los grandes vinos del mundo. “Ante todo, soy enólogo y quiero hacer el mejor vino, más allá de ser director general o gerente”, apuntó.
Pese a que la empresa que ahora dirige es heredada, Pérez Ovejas aseguró que su objetivo es continuar con ese legado. “No pienso en los 20 años de vida de la bodega sino en mantener lo que hay y prosperar para dejar una empresa más grande”, sentenció. Y eso pasa, según él, por la ambición y la asunción de riesgos pero también por contar con un buen equipo. “En las universidades hay personas que no son emprendedores pero pueden ser grandes segundos”, apuntó. De ahí, la necesidad de incentivar y valorar el equipo porque el “éxito tiene que ser compartido”.
El director general de Caja Rural de Zamora, Cipriano García, ofreció algunas claves para el crecimiento de Castilla y León como la apuesta por la industria automovilística, el potencial del sector agroalimentario y las posibilidades de la cultura y el patrimonio.
García valoró el apoyo de las cajas rurales a los emprendedores que pese a ser entidades pequeñas son independientes y no han requerido de ayudas públicas. “Los clientes son nuestros principales valedores y nosotros queremos ser de ayuda para el desarrollo de Castilla y León, gracias a la cercanía y el conocimiento del emprendedor”, apuntó. Además, recordó que las cajas rurales tienen un ámbito de actuación genérico al ser multisectoriales. No en vano, el 20 por ciento balance de estas cajas procede de la agricultura y la ganadería.
Un desarrollo que, en su opinión, debe correr a cargo de los emprendedores que, en la actualidad, están mejor formados gracias a la labor de las universidades. “Hay que animar a esos estudiantes para que esa formación sea un acicate para emprender”, precisó.
Preguntado por si el sector bancario es emprendedor, el director de general de Caja Rural de Zamora manifestó que “ser bancario es una profesión de riesgo. Todo tiene riesgo”. Una afirmación que corroboró al recordar que la morosidad aún sigue alta, en torno al 9 por ciento.
El vicerrector de Investigación y Transferencia de la Universidad de Salamanca (Usal), Juan Manuel Corchado, recordó que el emprendimiento está ahora “de moda” pero es algo que siempre ha existido cuando la gente se refería a determinadas personas como “locos empresarios”.
Corchado destacó el avance de la universidad para formar a alumnos en el autoempleo, aprovechando el talento de los estudiantes, y la puesta en marcha de parques científicos que promueven el conocimiento abierto y el intercambio de experiencias. “Ese talento es lo principal de Castilla y León, que hace que las empresas tengan mano de obra extraordinaria, fiel y con total compromiso”, consideró. Eso sí, reconoció que muchas compañías demandas el perfil de alumnos que han pasado por cursos de emprendimiento o que cuenten con una pequeña empresa.
También se felicitó por la mejora de la financiación de instituciones y administraciones que cuentan con programas de emprendedores para que los jóvenes pongan en marcha iniciativas empresariales o reciben la formación adecuada.
Compartir ideas
Contó alguna de las experiencias llevadas a cabo en la Universidad de Salamanca con los grupos de emprendedores. “Lo habitual es que al principio sean muy reservados y celosos de sus proyectos pero, al final, trabajan de forma conjunta y colaborativa para compartir ideas”, rubricó. Eso es lo que se conoce como la innovación abierta porque “hay que tener la voluntad de progresar más rápido”.
Pese a esos apoyos, recordó que no todo el mundo vale para emprender y apuntó que la Universidad solo recibió 68 solicitudes de ayudas para embarcarse en un proyecto empresarial de entre los 30.000 alumnos de la Usal.
Por su parte, el director de Informativos de Radio Televisión Castilla y León (RTVCyL), Eduardo Gordaliza, aprovechó su intervención para apuntar que hay gente que cuenta con el gen para aprender, que es algo que no se puede enseñar. “Corazón, inteligencia, suerte y agallas es lo que diferencia a un gran emprendedor y de pata negra de otro”, rubricó.
También mencionó la ley de la segunda oportunidad porque existe un “miedo atroz al fracaso”, sin olvidarse de lo complicado que es emprender. Algo que justificó al hablar de que el 60 por ciento de las personas que deciden capitalizar el paro tras perder su empleo para emprender un negocio fracasa a los dos años.
A su juicio, contar con una buena formación reduce las posibilidades de fracasar. También valoró el trabajo de las universidades que enseñan a sus alumnos las experiencias empresariales y los errores de otros emprendedores.