Rey plantea que el Campus de Soria deje la Universidad de Valladolid y vaya a Burgos
El consejero de Educación anima a explorar la salida y el traslado por razones de mayor «equilibrio» / Sugiere abordar un debate «sosegado y técnico» por el bien común de Soria y del propio sistema /El rector de la UVA reclama «sensatez y criterio» ante cualquier movimiento que pueda ser traumático

El consejero de Educación, Fernando Rey (i), apeló al debate en presencia de Daniel Miguel, rector de la Uva.-V. GUISANDE
El Campus de Soria aumentó ayer su estado de convulsión. Las palabras de Fernando Rey, consejero de Educación de la Junta de Castilla y León, animando a explorar cuál puede ser a futuro el mejor encaje del campus soriano, sugiriendo «como hipótesis» poder avanzar en una eventual integración con la Universidad de Burgos (UBU) «porque quizá sea más complementaria» que la que se actualmente se sostiene con la Universidad de Valladolid (UVA).
Rey, que deslizó la idea de un probable mayor «equilibrio» en las relaciones con la UBU, enfatizó que esta posibilidad «no debe de verse como un asunto de soberanía territorial, de conquistas, invasiones o cesiones y sí del bien común» para el Campus de Soria y para el conjunto del sistema».
En cualquier caso, solicitó abordar un debate sosegado que contribuya a arrojar luz, especificando que el asunto exige algo más que una discusión sectorial y limitada, abriendo el umbral de la discusión al conjunto de la sociedad civil. «Tendría que ser unánime y la propia ciudad también tendría que decir algo», aclaró, al tiempo que emplazó a mantener una «discusión racional, lo más técnica posible y con el más alto consenso posible».
La revelación de Rey, que causó un notable impacto con su mera formulación, todavía se agrandó más al apuntar el consejero que «nos consta que en Burgos verían con buenos ojos esa posibilidad», aunque matizó que tampoco han mostrado públicamente su opinión al respecto.
incomodidad
Por su parte, Daniel Miguel, rector de la Universidad de Valladolid, presente en el mismo acto en que Rey verbalizó su opinión, prefirió eludir una respuesta directa, aunque admitió cierta ‘incomodidad’ con la situación generada con la inesperada reflexión pública de Rey.
«El rector pasa palabra», resumió gráficamente, antes de recordar que «los campus que integran cada una de las universidades no siempre han sido elección de la propia universidad. Fue el mapa autonómico», apuntó, el que forzó una realidad que contribuyó a disolver vínculos históricos, en el caso de Soria «con Zaragoza yMadrid» de modo fundamental.
En cualquier caso, este movimiento de ‘traslado’ sugerido «no la debe tomar solo la universidad, lamentando las posibles inhibiciones políticas que invocan como un mantra la autonomía universitaria para decidir exclusivamente este tipo de asuntos.
Miguel también tiró de recuerdo para señalar la traumática separación vivida entre Burgos y la Universidad de Valladolid, que motivo notables desencuentros y dilatados con contenciosos administrativos, que se cerraron teniendo que asumir importantes compromisos económicos, para sellar una salida más que compleja.
Por todo ello, y a la espera de nuevos capítulos, Miguel concluyó aclarando que de producirse un cambio se tendría que asumir «con sensatez y criterio», pero añadiendo que su compromiso sigue siendo que Soria cuente con los mejores equipamientos y con el mejor profesorado posible. «Si alguna vez Soria pasa a depender de otro sitio, yo se lo entregaré en las mejores condiciones», profetizó.