La Policía aborta en Valladolid el pago del rescate de un falso secuestro
Fue un intento de estafa telefónica que buscaba presionar a los padres mediante amenazas en el que se exigía a unos padres 10.000 euros por la liberación de su hija
La Policía Nacional de Valladolid impidió ayer el pago del rescate de un falso secuestro virtual, en el que se exigía a unos padres el pago de 10.000 euros por la liberación de su hija. Los hechos ocurrieron cuando un matrimonio de Valladolid recibió una llamada al teléfono fijo de su domicilio, donde una persona supuestamente su hija, pedía ayuda a su madre diciendo “mamá, estoy secuestrada”. Posteriormente cogió el teléfono el esposo, al que le pidieron 10.000 euros para que liberaran a su hija, al que amenazaron con que si no pagaba inmediatamente, le matarían y venderían sus órganos.
Al mismo tiempo, los presuntos secuestradores le pidieron un número de teléfono móvil al que le iban llamando mientras se dirigía a una sucursal bancaria. Fue en ese periodo de tiempo cuando llamó a la Policía Nacional y justo cuando se disponía a sacar el dinero para efectuar el pago a través de una transferencia, los agentes desplazados hasta la sucursal lograron contactar con la hija y supuesta secuestrada, que residía en Madrid, comprobando la falsedad del secuestro y abortando el posible pago.
La Policía Nacional alerta sobre este tipo de delito y recuerda que en estas fechas navideñas se podría dar un repunte de este tipo de llamadas.
Su modus operandi consiste en efectuar llamadas indiscriminadas, preferiblemente a teléfonos fijos, de potenciales víctimas españolas y en el momento en que estas descuelgan les comunican que su hijo u otro familiar está secuestrado. Los investigadores apuntan a que cuando una llamada les produce resultados positivos, los delincuentes continúan telefoneando a los números sucesivos.
Amenazas
Para darle más credibilidad a la amenazas, los delincuentes, además de identificarse como miembros de bandas criminales, llegan incluso a imitar la voz de los presuntos familiares secuestrados, imitaciones que duran apenas segundos para evitar que la víctimas, inmersas en un gran nerviosismo por las amenazas recibidas, descubran el engaño. También recurren a efectos sonoros que despierten terror en los interlocutores y les atenace. De esta forma conducen a sus víctimas a un bloqueo que les impide comprobar la veracidad de la amenaza y la localización de los supuestos rehenes, a no realizar preguntas para las que los secuestradores no tienen respuestas, a no avisar a la Policía y a pagar cuanto antes.
Los autores de este tipo de estafas prolongan la llamada durante bastante tiempo con dos objetivos: por un lado evitar que la víctima pueda corroborar la veracidad de la información y por otro conseguir que realice un pago rápido.
Desde hace más de un año, cuando se detecto esta modalidad de estafa, la Policía Nacional ha alertado de estas llamadas y ha difundido periódicamente unas pautas de prevención a través de los medios de comunicación y sus canales en redes sociales. Esta labor de prevención había logrado casi reducir a cero el número de llamadas, pero parece que otras personas relacionadas con la trama continúan con esta modalidad delictiva con fines lucrativos.
Por ello los especialistas en secuestros y extorsiones de la Policía Nacional insisten en que hay que desconfiar de este tipo de llamadas y contactar de inmediato con la Policía Nacional -a través del 091 o en cualquier comisaría- y nunca facilitar ningún otro número de teléfono, nombres de familiares o cualquier otra información personal.