«Rescate de 10.000 euros o mato a tu hija»

Los falsos secuestros llegan a Valladolid, donde tres personas denuncian haber recibido llamadas telefónicas pidiendo dinero a cambio de liberar a un familiar supuestamente secuestrado /Ninguno de ellos accedió al chantaje

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Esther Neila
Valladolid

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Tres personas fueron víctimas esta semana de un intento de extorsión telefónica en Valladolid. Dos mujeres y un hombre denunciaron ante la Policía Nacional haber recibido llamadas exigiendo el pago de un rescate por el supuesto secuestro de un familiar. Una de las afectadas precisó que le reclamaban 10.000 euros por ‘salvar’ a su hija, a la que simulaban haber raptado.

Ninguno de ellos accedió al chantaje, según explicaron fuentes policiales. «Uno de ellos colgó directamente y luego recibió varias llamadas más insistiendo», agregaron.

El año pasado, la Policía Nacional alertó de este tipo de llamadas al tener constancia de varios intentos de estafa en España con estos falsos secuestros virtuales, pero hasta ahora no había tenido constancia de ninguno en Valladolid. Los registrados esta semana –en concreto el martes 22 y el miércoles 23 de noviembre– estuvieron dirigidos a dos vecinos residentes en barrio de La Rondilla y un tercero, en la calle Angustias.

El chantaje no está dirigido a ningún perfil concreto. Los supuestos secuestradores realizan llamadas a números de teléfono fijo aleatorios, escogidos «al azar». Ni siquiera comprueban en el listín telefónico el nombre del titular del domicilio.

Cuando al otro lado alguien descuelga el teléfono, lanzan sus amenazas «intentando desde el primer momento intimidar a la víctima para que, ante su situación de nerviosismo, les facilite más información sobre el supuesto familiar secuestrado y hacer incluso más creíble la situación», explicó ayer la Comisaría de Valladolid en un comunicado.

Entonces, lanzan amenazas directas como ‘voy a matar a tu hija’. O, incluso, una voz se hace pasar por el propio familiar con frases como ‘mamá, estoy secuestrado’ o ‘me quieren matar’.

Dado que las llamadas son aleatorias y sin datos concretos de las personas vinculadas a ese domicilio, «a veces llaman y el que coge el teléfono no tiene hijos», indican desde la Policía. Pero si la amenaza cuadra y resulta verosímil, la víctima puede morder el anzuelo.

Con esta modalidad de falso secuestro virtual, lo que se busca es «generar una situación de bloqueo y angustia en el interlocutor, haciéndole creer que un familiar cercano ha sido secuestrado y que será torturado si no paga de forma inmediata el rescate». El objetivo es «que la víctima no pueda colgar para comprobar la veracidad de los hechos y pague de forma inmediata el rescate, que oscila entre los 1.000 y los 10.000 euros».

Por eso, los autores de estas estafas prolongan la llamada durante bastante tiempo para evitar, por un lado, que la víctima pueda corroborar la veracidad de la información. Y, por otro, para conseguir que realice un pago rápido.

«Tenemos constancia de estos tres casos porque son los que se han denunciado», apostillan fuentes policiales, que no descartan que se hayan dado más casos durante esta semana. «Puede que otras personas hayan recibido llamadas similares y hayan colgado el teléfono o les hayan mandado a paseo» sin que trascendiera el incidente.

El modus operandi es el mismo que el seguido en anteriores ocasiones en otros puntos del país. Los delincuentes llaman a domicilios identificándose como miembros de bandas criminales e imitando la voz de los presuntos familiares secuestrados, «imitaciones que duran apenas segundos para evitar que las víctimas, inmersas en un gran nerviosismo por las amenazas recibidas, descubran el engaño». También recurren «a efectos sonoros que despierten terror en los interlocutores y les atenace», como gritos o sonidos violentos. «De esta forma conducen a sus víctimas a un bloqueo que les impide comprobar la veracidad de la amenaza y la localización de los supuestos rehenes, a no realizar preguntas para las que los secuestradores no tienen respuestas, a no avisar a la Policía y a pagar cuanto antes», añade la nota de prensa enviada por la Policía.

Con estos antecedentes, desde la Comisaría de Valladolid lanzan un nuevo «aviso a navegantes», que se suma a los ya divulgados en ocasiones anteriores a nivel nacional.

«Desde hace más de un año, cuando se detecto esta modalidad de estafa, la Policía Nacional ha alertado de estas llamadas y ha difundido periódicamente unas pautas de prevención a través de los medios de comunicación y sus canales en redes sociales. Esta labor de prevención había logrado casi reducir a cero el número de llamadas, pero en última semana parece que otras personas relacionadas con la trama continúan con esta modalidad delictiva con fines lucrativos», relatan.

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En este contexto, los especialistas en secuestros y extorsiones de la Policía Nacional insisten en su mensaje a los ciudadanos:«Desconfíe de este tipo de llamadas y contacte de inmediato con la Policía Nacional –a través del 091 o en cualquier comisaría– si recibe una de estas comunicaciones desde un número privado o desconocido». Además, aconsejan no facilitar «nunca» ningún otro número de teléfono, ni tampoco «nombres de familiares o cualquier otra información personal».