Valladolid a la cabeza de la región en denuncias por malos tratos a detenidos
El informe anual de la Coordinadora contra la Tortura recoge un fallecido y una supuesta vejación a un senegalés en la Comisaría de Delicias
Valladolid fue la provincia de la Comunidad con más denuncias en 2015 por malos tratos presentadas por detenidos y presos bajo custodia de funcionarios del Estado, con tres casos, frente a los dos casos de León y otros tantos en Palencia, para sumar un total de siete en Castilla y León, con siete afectados.
Los datos han sido publicados esta semana por la Coordinadora nacional para Prevención y la Denuncia de la Tortura en España, un informe que también repasa el resultado judicial en esta materia el pasado año: de cuatro sentencias en Castilla y León, dos fueron absolutorias, y dos condenatorias.
Uno de los casos es la muerte de un ciudadano español, R.J.R.M., de 42 años, quien falleció en la madrugada del 3 de mayo de 2015 en la Comisaría de la calle Gerona de Delicias, mientras se encontraba detenido en los calabozos. Según fuentes oficiales, el óbito se produjo por «causas naturales». El reo rechazó la cena que se le ofreció a medianoche y, en ningún momento, manifestó su deseo de ser asistido por un facultativo.
Cuatro meses antes se produjo otro episodio que llegó a los tribunales. El ciudadano, O.S., de origen senegalés, denunció que en la madrugada del 16 de enero de 2015 fue detenido por hurto. Al ser asistido por su letrada, le relató que un funcionario de la Brigada de Seguridad Ciudadana le había arrojado agua a través de los barrotes, circunstancia que comprobó en persona la abogada ya que le encontró empapado y «tiritando de frío».
El incidente fue registrado por la cámara de seguridad, un vídeo en el que se ve al agente arrojando agua hasta en cinco ocasiones con una garrafa de cinco litros. El titular del Juzgado de Instrucción 2 archivó tres meses después el caso, aunque advirtió que puso existir «un exceso» en el comportamiento del policía.
El tercer caso de Valladolid se remonta al 23 de noviembre cuando agentes acudieron a un bar cuando un cliente, en estado de embriaguez, se negaba a salir del local. Según el informe de la Coordinadora, en el traslado a Comisaría le golpearon en sucesivas ocasiones e, incluso, fue insultado en Comisaría.
El balance rebaja sustancialmente los casos registrados en la región en 2014, año que se cerró con 16 denuncias que afectaban a 39 personas, aunque en aquel ejercicio se produjo un episodio que disparó el número de afectados y de policías denunciados, como fue la carga policial del 2 de febrero contra los concentrados ante el restaurante de la calle San Lorenzo en el que almorzaban dirigentes del PP nacional que habían acudido a Valladolid a una convención del partido.
Así lo reveló la letrada vallisoletana Ana Arranz Sanz, presidenta del Observatorio para la Defensa de los Derechos y Libertades, quien celebró la reducción de las denuncias, aunque mostró su pesar por sacar a la luz «una parte muy pequeña» de lo que sucede en las comisarías y en las prisiones.
«Esto no es más que la punta del iceberg. Desgraciadamente los afectados o son presos o son inmigrantes, y no quieren problemas con policías o con funcionarios de prisiones. Hay mucho miedo y me atrevo a decir que incluso entre los abogados», clamó Sanz, quien apuntó la dificultad para «recabar pruebas», ya que las cámaras suelen estar casualmente averiadas o situadas en «puntos ciegos» donde no se recoge nada.