Investigadores de la UVa impulsan la tecnología de membrana para los procesos de separación de elementos
El Grupo de Superficies y Materiales Porosos (SMAP) de la Universidad de Valladolid, unidad asociada al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) a través del Instituto de Ciencia y Tecnología de Polímeros, se sitúa a la vanguardia de la tecnología de membrana para los procesos de separación de elementos, en dos líneas principales, una centrada en los líquidos y otra en los gases.
El docente e investigador de la UVa Antonio Hernández Giménez, coordinador del Grupo SMAP, explicó que el trabajo del Grupo “se dedica principalmente al estudio de procesos y materiales de membrana, una técnica de separación que tiene aplicaciones en múltiples campos como la industria alimentaria, la petroquímica o la farmacéutica".
Mientras que la parte del Grupo procedente del CSIC se centra más en la fabricación de nuevos materiales poliméricos con propiedades de alta eficacia para la construcción de estas membranas, el equipo de la UVa trabaja sobre todo en la optimización de los procesos de separación (como la pervaporación, la ultrafiltración, la nanofiltración o la ósmosis inversa o la separación de gases) para distintas aplicaciones.
El fin último no es otro que conseguir membranas con una capacidad de separación por encima de las que existen en el mercado. De hecho, el grupo cuenta con varias patentes. “Por ejemplo, en el campo de la tecnología de los alimentos hemos aplicado la pervaporación a la preservación del aroma de vinos y cervezas desalcoholizados. Los métodos de desalcoholización en bebidas de este tipo son muy agresivos y, junto con el alcohol, se pueden perder los aromas, de forma que nuestra contribución se centra en recuperar los aromas mediante este procedimiento, reservarlos y volverlos a introducir para mantener las propiedades de la bebida", resume el coordinador del Grupo de la UVa.
En el campo de la tecnología alimentaria también han desarrollado un proceso de nanofiltración para reducir el grado alcohólico de los vinos. En los últimos años, el calentamiento global ha originado un desfase entre la madurez en el contenido de azúcares de la uva, más temprana; y la madurez de aromas y polifenoles, más tardía, por lo que resulta difícil determinar el punto óptimo de cosecha. Para conseguir aroma y polifenoles maduros se deben fermentar mostos con elevada concentración de azúcar, lo que conlleva vinos excesivamente alcohólicos y de baja acidez, caldos que no se ajustan con las preferencias del consumidor. Mediante nanofiltración, el Grupo ha logrado disminuir el grado alcohólico en dos o tres grados hasta situarlo en su punto óptimo.
Los investigadores también han aplicado la nanofiltración en la industria láctica a la recuperación de ácido láctico y proteínas en sueros de leche, elementos que pueden aplicarse después a la fabricación de polímeros o como aditivo para aumentar el contenido proteico en yogures o quesos.
Asimismo, en el ámbito de la industria farmacéutica el Grupo también ha trabajado en la eliminación de virus, principalmente, y de bacterias presentes en productos farmacéuticos; y en el de las energías, en el secuestro de dióxido de carbono (CO2) a través de membranas, uno de los métodos más prometedores en este campo, o en la reducción de gases corrosivos como los de nitrógeno o carbono en las conducciones de los gaseoductos, entre otros aspectos.
El grupo ha sido distinguido recientemente como Unidad de Investigación Consolidada por parte de la Junta de Castilla y León.