Denuncian presiones para precarizar la plantilla en la Fundación de la UVA
Según el comité, tres trabajadores han recibido amenazas para renunciar a su contrato fijo
El comité de empresa de la FundaciónGeneral de la Universidad de Valladolid denuncia que tres trabajadores fijos han recibido «presiones» y «amenazas» para que accedan a convertir sus contratos indefinidos en temporales. En concreto, se trata de tres empleados del Instituto Universitario de Oftalmobiología Aplicada (IOBA), que, según los representantes sindicales, han sido coaccionados para aceptar ese cambio contractual con la amenaza de que, de no hacerlo, serían despedidos. Uno de ellos, no ha aceptado la propuesta.
Rocío Blanco, presidenta del comité de empresa de esta entidad adscrita a la UVA, explicó que el lunes alertaron de esta situación ante la Inspección de Trabajo, al entender que se trata de «una maniobra para precarizar» tres puestos de trabajo, algunos de ellos con más de quince años de antigüedad. «O firmas o te vas a la calle», resume.
Su temor es que estas prácticas abran «una vía muy peligrosa» para ir reduciendo, de forma paultina, la estructura de la entidad. Esas sospechas se fundamentan en el mensaje que en los últimos meses les ha trasladado el propio gerente, José Luis Martínez. «Insiste en que la plantilla está sobredimensionada, que sobra gente en la plantilla estable, que es imposible mantenerla si no aumenta el volumen de actividad», relata la representante de los trabajadores.
La Fundación General, fundada en 1996 como entidad sin ánimo de lucro para apoyar la labor de la Universidad de Valladolid, cuenta en la actualidad con cerca de 200 trabajadores. De ellos, 110 conforman la plantilla permanente, indefinida. El resto son personal eventual, con contratos adscritos a proyectos de investigación o grupos de trabajo.
En un breve comunicado, el comité de empresa denunció ayer que, desde la entrada del nuevo equipo rectoral, hace uno año, el objetivo del gerente es «acabar con la estabilidad laboral». «O, como eufemísticamente denomina, acabar con la ‘rigidez’ laboral» de la plantilla, al entender que impide adaptar los puestos de trabajo en rachas de baja actividad investigadora. Para Blanco, la solución pasa por «reforzar los ingresos» con «mayor captación de proyectos e iniciativas». «Ahí es donde la dirección tiene que hacer un análisis», remachó.
Al respecto, destaca que la entidad ha arrojado beneficios durante «los peores años de la crisis» y «ahora parece que damos pérdidas». «¿Qué gestión se está haciendo?», se pregunta.
En este contexto, los representantes de los trabajadores tienen miedo de que otros empleados fijos reciban las mismas presiones para iniciar un «goteo» de salidas.
«Firmar la renuncia al contrato indefinido, o ser despedido; esa es la disyuntiva que ofrece la gerencia a los trabajadores», denuncia el comite. «Un comportamiento escandaloso y éticamente impropio de toda empresa, pero aún más de una entidad de servicio público como la Fundación General de la Universidad de Valladolid», apostilla el texto remitido por los representantes de los trabajadores.
«No podemos, ni debemos, consentir como sociedad este tipo de prácticas. ¿Hasta cuándo va a seguir consintiendo el actual equipo rectoral esta situación? ¿Es este acaso el modelo de mercado laboral que pretendemos ofrecerles a nuestros titulados universitarios?», se pregunta el comité, «sorprendido por que pueda haber entidades que quieran apostar por la precarización como marco de sus relaciones laborales». «Y sorprende aún más que sea una entidad pública, como la Universidad de Valladolid, quien esté decidida a imponer dicha temporalidad a toda costa, en este caso en su Fundación General», agrega.