Lactalis reitera que cerrará la fábrica de Lauki en Valladolid y la Junta insiste en paralizar el despido de la plantilla y estudiar ofertas de compra
La reunión celebrada en Paris logra abrir una vía de interlocución pero la multinacional francesa subraya su autonomía en la toma de decisiones
El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, se reúne en París con el responsable del Grupo Lactalis, Michel Nalet (D) y con el embajador de España en Francia, Ramón de Miguel y Egea (2I). Junto a ellos, la consejera de Agricultura-ICAL
La posición de Lactalis es “muy cerrada pero insistiremos hasta donde se pueda”. Es el resumen de la reunión de más de dos horas mantenida hoy en la embajada española en París por el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, y la consejera de Agricultura y Ganadería con el director de relaciones exteriores del Grupo Lactalis, Michel Nalet, y el embajador Ramón de Miguel y Egea. Milagros Marcos fue la encargada de dar cuenta de los escasos resultados del encuentro, que no quiso definir como decepcionante aunque reconoció que no logró que Lactalis se replantease su decisión.
Por su parte, la Junta mantiene firme su voluntad de intentar evitar el cierre de una planta cuya competitividad, dijo Marcos, está garantizada si no se reduce la producción y la plantilla, como se ha hecho desde 2011 en las instalaciones vallisoletanas de Lauki; lo que la llevó a hablar de un cierre “muy planificado”.
Ante esa posición, y con los datos del informe elaborado por la Fundación Anclaje sobre una viabilidad que la plantilla tampoco cuestiona, el mayor avance del encuentro celebrado hoy en París lo aporta el haber conseguir abrir una vía de interlocución, inexistente hasta ahora y que, según subrayó la consejera, “es lo mínimo que se puede pedir a un gran grupo empresarial como Lactalis”.
Además de defender “la calidad humana de los trabajadores, su labor, la posición estratégica de Valladolid sobre su principal mercado, que es Madrid y las opciones de crecimiento y rentabilidad”, la Junta presentará de inmediato por escrito su petición formal para que se estudien las posibles ofertas de compradores interesados en hacerse con la factoría, entre las que la mejor opción les parece la de otra compañía del sector lácteo. Aunque Lactalis no es partidaria, a priori, de dejar sus instalaciones en manos de la competencia, esta posibilidad no se cierra y Marcos expresó la confianza del gobierno autonómico en que ésa pueda ser una solución.
Por otra parte, y dado que el tiempo corre mientras se busca una salida que evite la desaparición de la planta, la Junta reclama la paralización del expediente de despido colectivo que contempla el cese de actividad para finales del mes de junio.
“Queremos paralizar la ejecución del ERE y ante su cerrazón al diálogo la Administración de Castilla y León no va a cesar en su empeño”, recalcó Marcos, quien también comentó que Lactalis dejó clara en la reunión su autonomía a la hora de tomar decisiones y que no necesita ayudas públicas. No obstante, la consejera recordó que la Junta cofinancia, con aportaciones de hasta un 40 por ciento, las inversiones en modernización y mantenimiento del empleo de las compañías instaladas en la comunidad. “Nos han recibido y escuchado y se ha abierto una puerta al diálogo. Hay que seguir hablando porque hay argumentos”, concluyó a modo de balance.
71 días de incertidumbre
A finales del pasado mes de marzo, la compañía dio a conocer un expediente de despido colectivo y anunció para finales de junio el cierre de la fábrica de Valladolid, que cuenta con 85 trabajadores, argumentando un descenso de actividad y pérdida de competitividad. El comité de empresa ni siquiera quiso entrar a valorar la oferta de 62 recolocaciones fuera de Valladolid y despidos con indemnizaciones de algo más de 20 días al año.
Transcurridos setenta y un días desde aquel anuncio y varias movilizaciones protagonizadas por los empleados de Lauki, el Grupo Lactalis mantiene su previsión de cierre mientras la Junta reitera que no escatimará esfuerzos para que la factoría siga abierta, perteneciendo o no a la multinacional francesa.