Diario de Valladolid

TRIBUNALES

El autor del doble crimen se ve como un 'borracho' que lo ha perdido 'todo'

Omar O. alega durante el juicio que no recuerda cómo ejecutó los dos homicidios en Rondilla

El acusado del dobble crimen Omar O. ayer en la primera sesión del juicio con jurado que se sigue en la Audiencia Provincial.-E. PRESS

El acusado del dobble crimen Omar O. ayer en la primera sesión del juicio con jurado que se sigue en la Audiencia Provincial.-E. PRESS

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Europa Press

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El autor del doble crimen de la calle Oración del barrio de la Rondilla de Valladolid, el marroquí Omar O., lamentó ayer amargamente haber dado muerte a cuchilladas a su mujer y a un amigo de éste en la madrugada del 8 de diciembre de 2014, tras hallarlos juntos en la cama del domicilio conyugal, si bien alegó no recordar nada de lo ocurrido dentro del inmueble, que rememora como una «pesadilla», debido al alcohol y al hachís tomados durante todo el día anterior.

El procesado, durante la primera sesión del juicio con jurado iniciado este jueves en la Audiencia de Valladolid, se presentó como un hombre absolutamente arrepentido y aaseguró no tener una explicación lógica de los hechos registrados poco antes de las 05.30 horas del día de autos en el piso que compartía con su pareja, Rosa Ana Marcos, y una hija de ambos, de 4 años, en el número 2 de la calle Oración en la Rondilla.

«¡Yo la amaba, no sé cómo pude hacerla daño. No quiero ni acordarme. Soy un borracho que lo ha perdido todo, a su mujer y a su hija. Quiero morirme!», reiteró Omar O. durante el interrogatorio al que fue sometido por las partes y en cuyo transcurso mantuvo que sólo recordaba vagamente que el día anterior había estado con su mujer tomando vermú durante la mañana y que el consumo de alcohol se prolongó durante el resto del día en bares de La Victoria y La Rondilla, con la incorporación más tarde de un amigo de la infancia de ella llamado Fernando Legido.

El autor de ambas muertes, en declaraciones recogidas por Europa Press, negó que existiera una mala relación con su pareja, pese a dos sentencias condenatorias en su contra en 2009 por delitos de violencia de género, y declaró que ambos habían estado de vacaciones en Marruecos y se encontraban «muy bien» en su relación, iniciada en 2009 y de la que habían tenido una hija, la única que vivía con ellos puesto que otros tres hijos, fruto de sendas relaciones anteriores de Rosa Ana, se hallaban al cuidado de sus respectivos padres y abuelos.

Por ello, Omar rechazó que las horas previas al doble crimen hubiera mantenido discusiones con Rosa Ana durante su periplo por distintos bares y repitió hasta la saciedad no recordar siquiera a fecha de hoy por qué motivo acabó esa noche en el Parque Ribera de Castilla, donde asegura que remató la jornada con una botella de vino y hachís, mientras su compañera sentimental y el amigo de ésta se fueron juntos al domicilio conyugal.

«Bebo a diario de todo, no controlo», lamentó el procesado, que achaca a tal adicción la ‘amnesia’ que esgrime ante las preguntas de las partes respecto de qué ocurrió esa madrugada en el piso, y ello a pesar de que en su día Omar O. explicó que acabó a cuchilladas con la vida de Rosa Ana y Fernando Legido al acudir al inmueble y pillarlos desnudos en la cama.

«Ni siquiera sé cómo llegué a mi casa, y una vez dentro lo tengo todo muy confuso y sólo recuerdo gritos y una discusión», indió el acusado, que tampoco encontró una respuesta lógica a por qué en su momento alegó que había pillado a su mujer y su amigo desnudos en el lecho, cuando en el escenario de los hechos el cadáver de ella fue hallado en pijama mientras su supuesto amante vestía pantalón vaquero y camiseta.

Sí recordó el momento en el que salió de la vivienda, una vez consumado el doble acuchillamiento, y el instante en el que comenzó a «aporrear»las puertas de los vecinos pidiendo que llamaran a la policía. «¡Me cago en diez, me cago en diez, los he matado a los dos, a mi mujer y a su amante!», son las palabras que entonces pronunció y que fueron oídas por sus vecinos.

Serán precisamente éstos y distintos testigos de los incidentes protagonizados por la pareja en bares de la ciudad el día anterior, entre otros, los citados a declarar en la segunda jornada del juicio con jurado prevista para este viernes.

Las partes personadas en la causa, el fiscal, la Asociación Clara Campoamor, la Junta de Castilla y León y la defensa, coinciden en que el proceso únicamente se centra en determinar las circunstancias agravantes y las atenuantes, toda vez que el referido colectivo y la Administración regional sostienen que la muerte de Rosa Ana constituye un delito de asesinato, al perpetrarse de forma alevosa, sin que la víctima tuviera ocasión de defenderse, dado que se hallaba absolutamente embriagada, mientras que la acusación pública y el letrado de Omar niegan la indefensión y coinciden en que es un homicidio.

En el caso del supuesto amante, Fernando Legido, su muerte ha sido calificada por todas las partes como homicidio. En concreto, Clara Campoamor, personada en la causa como acusación popular y particular –representa a dos hijas de la víctima–, y la Junta, también como acusadora popular, solicitan una condena de 20 años por la muerte de la mujer, mientras que en el caso del otro fallecido la asociación interesa 12 años por homicidio, al entender que éste sí tuvo posibilidad de defenderse.

En concepto de responsabilidad civil, pide al procesado, de 44 años, el pago de indemnizaciones por 400.000 euros para los cuatro hijos de Rosa Ana –a razón de 100.000 euros para cada uno–y 60.000 euros para la madre de la fallecida. El fiscal pide 14 años por la muerte de Rosa Ana y 12 por la de Fernando, y el pago de 320.000 euros.

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