Dulciora también cierra y manda a la calle a 232 trabajadores
La multinacional norteamericana Mondelez anuncia el cese de la planta en 2017 tras vender la marca a un fondo de inversión francés

Exterior de la factoría Dulciora, perteneciente a al grupo Mondelez, situada en el polígono San Cristóbal.-PHOTOGENIC
La historia se repite. Y con argumentos y procedimientos demasiado similares. Veinte días después de que Lactalis anunciara el cierre de la histórica Lauki, ayer fue la multinacional Mondelez la que lanzó una nueva bomba sobre el maltrecho mercado laboral vallisoletano, anunciando la clausura de la histórica Dulciora, fundada en 1961. La compañía norteamericana quiere cesar la actividad de esta planta dedicada a la producción de dulces, caramelos y snacks a más tardar a finales 2017.
La empresa propietaria reunió de urgencia al comité de empresa ayer por la mañana para trasladarle la noticia. A continuación, hizo lo propio con la plantilla, formada por 232 personas (185 fijos y 47 eventuales). Y, después, envió un comunicado a la prensa en el que justifica el porqué del cierre.
En ese texto, Mondelez Internacional explica que la futura clausura es consecuencia de la venta de varias de sus marcas a Eurazeo, un fondo de inversión francés cuyos accionistas mayoritarios son Europcar, Accor Hoteles y Desigual, entre otros.
Además de la marca de origen español Dulciora, ese acuerdo incluye la transacción de licencias como Carambar, La Pie Qui Chante y Krema, desconocidas en España porque, aunque se fabrican en Valladolid, son distribuidas en el mercado galo.
El gigante norteamericano precisa que estos productos concentran el 40% de la actual actividad de la planta vallisoletana y alega que su supresión a medio plazo supondrá una notable reducción de la carga de trabajo en esta factoría, que, según el comunicado, «ya utilizaba menos de la mitad de su capacidad productiva».
«Estos factores imposibilitan la continuidad de la planta, dejándola en una situación de inviabilidad», remacha el grupo Mondelez. En consecuencia, esas líneas de producción serán trasladadas a Francia en virtud del mismo acuerdo, que incluye la venta de cinco plantas de producción en ese país.
El otro 60% de la actividad en la fábrica vallisoletana corresponde a la producción y empaquetado de chicles y caramelos de marcas como Trident y Halls. Estas líneas serán transferidas a la planta polaca de Skarbimierz, especifica la compañía norteamericana. Mientras, los productos Basset’s y La Vosgienne serán trasladados a otras plantas de Europa.
El gigante de los dulces trasladó a los empleados su intención de iniciar un proceso de diálogo con los representantes de los trabajadores. Mayte Domínguez, delegada del comité por Comisiones Obreras, explicó que la empresa les trasladó su intención de proponer recolocaciones en otras plantas españolas del grupo, que posee una fábrica en Hospital de Órbigo (León) dedicada a la producción de queso Philadelphia, y otra en Viana (Navarra), donde se fabrican las galletas de la marca Oreo. También contempla prejubilaciones y despidos incentivados, ya que en anteriores cierres pagó indemnizaciones por encima del mínimo establecido por ley.
Esa negociación con la empresa comenzará a partir del 21 de abril, que es cuando delegados sindicales y dirección se sentarán en la mesa. De momento, los trabajadores se reunirán hoy en asamblea para analizar la situación.
Dulciora fue fundada en 1961 en la calle Esquila, donde los hermanos Pérez González dieron continuidad a la tradición confitera familiar. Fue adquirida en 1995 por el grupo británico Cadbury, que en 2010 se integró en Kraft Foods, rebautizada en 2010 como Mondelez Internacional. En los últimos años la planta ha sufrido dos ERES no restrictivos, con la supresión de un día de producción a la semana.
Un «mazazo» para la plantilla tras los «rumores»
Los trabajadores recibieron ayer como un «mazazo» el comunicado de la multinacional. «Nos hemos llevado una sorpresa», indicó Mayte Domínguez, miembro del comité, que hace seis meses preguntó a la dirección por las informaciones publicadas en la prensa francesa, que ya apuntaban a un acuerdo para vender la marca Dulciora. «Nos dijeron que eran rumores, que no había nada claro», relató ayer Domínguez.
En los últimos dos meses, ante el aumento de carga de trabajo, los representantes de los trabajadores volvieron a pedir explicaciones a la compañía, con la sospecha de que pudiera deberse a la necesidad de acumular stock ante posibles cierres de plantas en Francia. También lo negaron. Y cumplieron con el aumento de turnos (hasta cuatro) para sacar adelante los picos de producción.
Preguntada sobre las posibilidades de revertir la decisión de Mondelez, Domínguez sostiene que parece «difícil». «Si te llevas todas las líneas, si dejan la fábrica vacía, no nos queda nada».
La delegada sindical, que esta semana ha asistido a las manifestaciones de Lauki en solidaridad con sus compañeros, censura la «deslocalización total» propuesta por la multinacional norteamericana.
Puente:«preocupa el desmantelamiento industrial»
El alcalde de Valladolid, Óscar Puente, mostró ayer su «preocupación por el desmantelamiento industrial» que acecha el tejido de la ciudad, tras anuncia Mondelez su intención de clausurar la planta de Dulciora.
«Es una muy mala noticia», aseveró el regidor ayer por la tarde, en un primer balance tras enterarse del anuncio por las informaciones periodísticas. «Nadie se ha dirigido al Ayuntamiento para informarnos de nada», apostilló. «Es preocupante y parece que la recuperación económica no es tal», continuó.
Aseguró que el equipo de Gobierno «trabajará para revertir esta decisión», que la compañía tiene previsto ejecutar en 2017.
También el recién nombrado presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Valladolid, Víctor Caramanzana, lamentó este anuncio de cierre. En su primera comparecencia tras resultar elegido, consideró que el cese de Dulciora supone «una mala noticia» pata el sector empresarial y para toda la provincia vallisoletana.
Caramanzana subrayó que «no puede ser más que criticable», al tiempo que consideró que se trata de una mala noticia tanto para el sector empresarial, para la ciudad y para la provincia, informa E. Press.