El Ayuntamiento blindará la parcela de Lauki como ‘suelo industrial lácteo’
Lactalis no da marcha atrás e insiste en cerrar la factoría /La plantilla, a la expectativa de los frutos de la mediación de la Junta

El alcalde Óscar Puente y parte de su equipo de Gobierno, junto a los trabajadores de Lauki.-ICAL
El equipo de Gobierno llevará al próximo pleno del Ayuntamiento de Valladolid una modificación urbanística para blindar los terrenos donde se ubica Lauki. El objetivo es impedir cualquier recalificación de ese suelo, declarado industrial, para evitar un enriquecimiento por su venta en el futuro. De hecho, la propuesta va más allá y pretende que ese terreno quede reservado para la actividad industrial láctea.
Así lo explicó ayer el alcalde, Óscar Puente, a preguntas de los periodistas. Lo hizo horas después de participar, junto a otros miembros de su equipo de Gobierno, en la segunda manifestación convocada por los trabajadores de Lauki en protesta por el cierre de la planta anunciado por la multinacional Lactalis, que pretende poner fin a la actividad antes del 30 de junio.
La nieve con la que amaneció la ciudad no impidió que el alcalde, los concejales Manuel Saravia, Antonio Gato, Ana Redondo, Victoria Soto, Luis Vélez y María Sánchez, entre otros políticos de varias formaciones, se mojaran junto a la plantilla a primera hora de la mañana para «ratificar el compromiso del Ayuntamiento con la continuidad» de la fábrica.
Puente, que hace dos semanas anunció un boicot a las marcas de la multinacional francesa si ésta insiste en abandonar Valladolid, ayer reiteró que Lactalis «tendrá que sumar lo que puede suponer la reacción de la ciudad» al coste de cierre. Con afán coercitivo, el alcalde insistió en que así «la empresa que hace esto la próxima vez se lo pensará dos veces».
«No se puede consentir que una empresa que es rentable cierre para optimizar sus beneficios en una Europa con problemas de desempleo», remarcó el primer edil, censurando el «nulo compromiso social» demostrado por la compañía. «Si no es rentable, como la empresa argumenta aunque no lo pueda fundamentar, qué mejor que venderla y trasladarle el problema a la competencia», valoró, en declaraciones a la prensa.
También a los directivos de Lactalis, con los que coincidió a la entrada de la factoría, les trasladó el mismo mensaje:que se lo repiensen, que tengan en cuenta la repercusión, según relató el presidente del comité de empresa de Lauki, José Manuel González, que también ayer recibió con pesadumbre el anuncio de cierre de Dulciora. «Y pueden caer unas cuantas más, no vaya a ser que cambie la reforma laboral y ya no se permita cerrar a empresas con beneficios».
Finalizada la protesta, los miembros del comité se sentaron con los responsables de Lactalis en una conversación estancada, ya que la multinacional no da marcha atrás e insiste en cerrar las instalaciones. Durante la reunión, que duró más de tres horas, los representantes de los trabajadores rebatieron los argumentos esgrimidos por la compañía en su informe para justificar el cese. «Los datos que ofrecen no son verdad», aseveró González, al recordar que la supresión de trabajo ha «matado de inanición la fábrica».
Eso sí, de momento la multinacional no ha presentado formalmente ningún expediente de regulación. «Nos hemos citado para el 11 de abril para seguir las conversaciones informales, que no negociaciones», matizó el presidente del comité, que insiste en reclamar un «plan de continuidad».
De forma simultánea, el director general de Lactalis España, Diego Puerta, se reunió ayer con la consejera de Agricultura, Milagros Marcos. Los trabajadores se mantienen la expectativa del resultado de esa reunión con la Junta, que ha vuelto a convocar a los representantes de los trabajadores a una reunión hoy en la Fundación Anclaje.