LA ESPUELA. ENTREVISTA A MARIO ARRANZ, PRESIDENTE DEL ATLÉTICO VALLADOLID
«El equipo de balonmano de la cárcel mejorará mucho con Urdangarín»
Segoviano de nacimiento pero vallisoletano desde los cinco años. Sus primeros goles fueron en el colegio San Viator, donde aprendió mucho de Alberto Muñiz. «Ahora creo que ya solo hay fútbol», apunta. Luego pasó por La Enseñanza, Lourdes, San Carlos y Universitario. Le restan seis encuentros para ver cómo Valladolid regresa a la elite del balonmano, a la Asobal, «va a estar complicado, pero creo que lo podemos lograr», vaticina, y promete que se dará «un chapuzón» en Fuente Dorada.

Mario Arranz-P. REQUEJO
Pregunta.- Siete meses después, y ya asentado en su cargo, ¿coger las riendas del Atlético Valladolid fue una perita en dulce o una patata caliente?
Respuesta.- Las dos cosas. Aunque yo lo llamaría mejor, un reto. Había que consolidar el proyecto y alguien tenía que coger las riendas para seguir con la línea de la actual directiva.
P.- Como no pudo llegar a jugar en el primer equipo de la ciudad, decide un buen día ser el que más mande.
R.- Tuve la oportunidad de hacerlo en cadetes con Manolo Cadenas. Estuve incluso en los despachos, para hacer la pretemporada, pero me llamó más la atención las piscinas de verano, y seguir con los estudios. Cerré una puerta, pero que luego se hubiera cerrado por sí sola. Pero en este club no mando yo, el mérito es de un grupo con mucha ilusión y talento que está detrás de mí.
P.- ¿Le ha costado abrir las puertas que había dejado cerradas el desaparecido BMValladolid?
R.- La verdad es que no, la puerta que más me importaba era la de la afición y esa sigue abierta. Hemos conseguido que sigan confiando en nosotros.
P.- Uno de los primeros logros fue llegar a un acuerdo con el Aula Cultural para compartir el pabellón. ¿Fue complicado?
R.- Sí, porque no había otra manera. Nos entendemos bien, aunque hay que hablar en breve del horario de los entrenamientos.
P.- Igual le llama el socialista Pedro Sánchez para que ejerza también de interlocutor y poder llegar a un acuerdo para gobernar.
R.- [Risas]. Que no se moleste, porque no le cogería ni el teléfono. Ni a él, ni al resto.
P.- Tienen muy cerca el ascenso a la Liga Asobal. Si se consigue, ¿promete alguna cosa?
R.- Lo mismo de hasta hora. Seriedad, compromiso, progresión...
P.- No me ha entendido. ¿Un tatuaje? ¿Cortarse el pelo al cero?
R.- Ahh. No soy mucho de esas cosas. Sí tuve épocas de querer hacerme uno, pero al final nada. Ycon el pelo al cero estaría aún más feo. Pero bueno, me comprometo a un chapuzón en la fuente.
P.- Si no se asciende por la vía rápida habría que jugar una fase de ascenso que con toda la probabilidad se celebraría en Valladolid. ¿Van a pedir ustedes también como el rugby jugar en el José Zorrilla?
R.- [Risas]. Tendrían que cambiar mucho las reglas del balonmano, aunque te recuerdo que en su día ya se jugó en campos de fútbol, con 11 jugadores. Ojalá podamos ver en alguna ocasión un partido con 10.000 espectadores.
P.- ¿Si subimos se le va a ir ‘la cabeza’ y fichar a jugadores a base de talonario?
R.- Jamás.
P.- Después de comer jamón ibérico, la afición de Huerta del Rey ha pasado a comer chopped. ¿Ya se ha acostumbrado?
R.- Eso nos han trasmitido. Ven que hay semilla de balonmano en este club, que somos gente de toda la vida, y eso les ha gustado. Solo quieren disfrutar de este deporte.
P.- Pues hubo una época en la que nos hicieron creer que solo querían caviar.
R.- Sí, y así nos fue. Caviar y Moët & Chandon, pero no era el mejor menú, hubo que ser más comedidos.
P.- ¿Con qué presidente del Balonmano Valladolid le gustaría que le compararan?
R.- Con ninguno. Huyo de las comparaciones en todos los ámbitos. Si comparas te equivocas.
P.- Entonces no le gustará que comparen al Atlético Valladolid con el BM Valladolid.
R.- Para nada. Simplemente les pido a los aficiones que disfruten del balonmano.
P.- El jugador David Fernández ha anunciado que abandona el equipo y ficha por Ademar León. ¿Qué se traería usted de allí?
R.- Cecina, un cocido maragato y las tapas gratis de los bares, aunque ya hay barrios de Valladolid que también están llegando.
P.- Juega en un equipo de veteranos y dicen que corre que se las pela. ¿Le ha pasado Fernando Hernández la pócima de la eterna juventud?
R.- No. Lo que sí tengo es una amenaza de algún jugador que me dice que engordo o no me dejarán jugar, porque les dejo en mala imagen al resto. Quieren que coja kilos para estar a su nivel.
P.- En esta Liga ha jugado contra el equipo de la cárcel de Villanubla, formado por reclusos. ¿Se siente como en ‘Evasión o Victoria’?
R.- Es una sensación positiva. Pensar que gente que está pagando por su pasado, tenga la voluntad de integrarse en la sociedad a través del deporte, es agradable.
P.- ¿Ve a Iñaki Urdangarín como refuerzo de lujo?
R.- Me comentan que el equipo de la cárcel está esperando a mejorar su rendimiento cuando llegue él.
P.- ¿A quién expulsaría con dos minutos?
R.- A los que mezclan deporte con política.
P.- Viaja siempre con el equipo. ¿Qué nunca falta en su mochila?
R.- Algún que otro valium, que me ha venido bien en partidos de este año. Y algún amigo, con el que siempre me peleo por ver quién paga la gasolina.
P.- Su profesión es la gestión de una academia de enseñanza e idiomas. ¿Afavor o en contra de la Ley Wert?
R.- Como todas las leyes de Educación cuando hay un Gobierno nuevo quiere dejar su impronta. Por lo tanto, tiene cosas a favor y cosas en contra.
P.- ¿Cumple con el ejemplo y domina los idiomas?
R.- Dominaba el inglés, ahora lo tengo bastante oxidado. Cuando voy por la academia, la jefa de estudios me pone al orden.
P.- Es de las pocas personas que conozco que no tiene ni WhatsApp ni Telegram. ¿Por qué?
R.- Mi forma de ver las relaciones humanas no me lo permite. Soy de responder a todo lo que me llegue, no me gusta no contestar.
P.- ¿Entonces no conoce al ‘negro del WhatsApp’?
R.- Ni quiero. ¿Quién es?
P.- Acaba de ser padre por segunda vez, ¿cómo lleva lo de cambiar pañales?
R.- En esta ocasión por falta de tiempo cambio menos, pero porque me dedicó a la niña, no porque no quiera. Que quede bien claro (risas).
P.- Si llega a ser un presidente de Asobal, ¿se pondrá sueldo?
R.- Nunca jamás. Y seguiré pagándome todos los gastos.