La Campaña del 20-D, la entrevista

«¡A quién se le ocurre que vamos a cerrar pueblos, eso es una locura!»

Luis Garicano, autor del programa económico de Ciudadanos. El economista vallisoletano está convencido de que su partido es el único capaz de acometer los cambios profundos y la regeneración que necesita el país

Luis Garicano.-J. M. Lostau

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María R. Mayor

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Luis Garicano, licenciado en Derecho y Económicas en la Universidad de Valladolid, está considerado como uno de los economistas más prestigiosos del momento. Luce la vitola de ministro de Economía en un eventual Gobierno liderado por Albert Rivera.

Pregunta.– Resulta obligado preguntarle quién ganó el debate entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez.

Respuesta.– Perdió la vieja política y ganó la nueva. Falta en estos partidos antiguos visión de futuro, propuestas, un proyecto de país que ilusione. No oí nada de esto; escuché descalificaciones.

P.– Las últimas encuestas revelan un estancamiento electoral de Ciudadanos.

R.– Existe bastante volatilidad entre encuestas. En alguna estamos segundos, otras reflejan un empate técnico entre segundo, tercero y cuarto... Está muy abierto y, tras el debate del martes, todo es posible.

P.– Se ha definido a Ciudadanos como el partido de la Troika, del Ibex, un partido de derechas... ¿Cómo lo define usted?

R.– Esta clarísimo que somos un partido de centro. Nadie que mire nuestra ideología y nuestro programa con detalle puede concluir otra cosa. De hecho, nuestras políticas de lucha contra la precariedad y contra la pobreza son las más decididas.

P.– ¿El fin del bipartidismo es bueno para los mercados?

R.– Lo que quieren es que haya estabilidad.

P.– ¿Eso lo garantiza un resultado electoral sin una mayoría absoluta?

R. – En dos artículos recientes en el Wall Street Journal y el Financial Times hablan claramente de que somos un partido que mueve el consenso en España en la dirección de una economía con menos corrupción, más moderna.

P.– ¿La presencia de Ciudadanos en un gobierno de coalición puede facilitar la negociación sobre el déficit con Bruselas?

R.– Por clarificar, Albert Rivera ha dicho que no apoyará la investidura ni estará en un gobierno de coalición con Sánchez ni con Rajoy.

P.– Pero luego las cosas cambian.

R.– Más claro no ha podido ser. Para nosotros, España necesita cambios muy profundos, no cosméticos.

P.– Ustedes proponen incrementar el IVA del 4% al 7% en productos básicos. Resulta difícil de digerir.

R.– Bajamos el IVA general del 21% al 18%, el reducido del 10% al 7% y el superreducido lo eliminamos.Bajarlo en la tarifa energética y en la gasolina, que también son productos básicos, permite ahorrar muchísimo más que con el pan.

P.– Lo del IVA superreducido es una de las líneas rojas que ha marcado el PP a la hora de negociar ¿Cuáles son las suyas?

R.– Tenemos tres prioridades, que yo no llamaría líneas rojas. Hablamos de regeneración democrática, de acabar con el capitalismo de amiguetes, de que tanto el mercado como el Estado estén al servicio de los ciudadanos. Esto requiere cambios institucionales profundos, sobre todo en la lucha contra la corrupción. Una segunda área es el mercado laboral, con el complemento salarial para las rentas más bajas y un contrato laboral único y, por último, el pacto nacional por la educación.

P.– ¿Por dónde pasan sus propuestas en educación?

R.– Vamos a intentar que en las aulas se aprenda a pensar de manera crítica, que la labor de los profesores sea más grata y que haya una recompensa al esfuerzo que realizan a medida que avanza su carrera.

P.– ¿Cómo rebate la acusación de que el contrato único es fuente de precariedad?

R. –Le daré un ejemplo sencillísimo. Piense en una mujer embarazada, por ejemplo, con un contrato temporal. No tiene ninguna protección, se acaba el contrato y se terminó. Con uno indefinido tendrá la misma protección que cualquier otro trabajador. Ahora mismo el 92% de los contratos son temporales y, de los indefinidos, la mitad son a tiempo parcial. Realmente ahora los trabajadores no tienen prácticamente derechos. Nosotros vamos a dárselos.

P.– Esto del complemento salarial a los trabajadores con empleos precarios suena a que el Estado asuma el papel de las empresas, en lugar de que los empresarios suban los sueldos.

R.– El problema que tiene forzar a los empresarios a subir los sueldos es que crearía más desempleo. Por eso nos parece que la subida del salario mínimo es un error. Lo que hay que buscar es una forma de evitar que haya muchos trabajadores sin poder llegar a fin de mes, a la vez que no desincentivamos al empresario para que contrate.

P.– Según han explicado, el dinero que destinan a esta iniciativa saldría de la eliminación de las diputaciones, del Senado...

R.– Y también de cerrar los agujeros en el Impuesto de Sociedades. Ahora mismo, la gran empresa tribuna el 6% cuando debería ser el 28% porque hay muchísimos beneficios fiscales y agujeros que permiten escaparse de la tributación.

P.– Para que lo entendamos todos. ¿Van a bajar impuestos a los pobres y subirlos a los ricos?

R.– No, vamos a bajar los impuestos a todos los que cumplan con su deber y los subiremos a quienes no lo hagan.

P.– ¿Sabe que hablar de desaparición o fusión de municipios en Castilla y León es una temeridad?

R.– Le recuerdo que iba en el programa del Partido Popular de 2011. El PP está haciendo mucha demagogia tratando de asustar a la gente con que la campaña ‘Mi pueblo no se cierra’. ¡Pero a quién se le ocurre que vamos a cerrar pueblos, eso es una locura! Realmente ahora, cuando muchos ciudadanos no pueden acceder a servicios porque viven en pueblos demasiado pequeños, queremos asegurárselos. Eso no quiere decir que vaya a pasar nada con su pueblo, su ayuntamiento o su alcalde. Habrá una agrupación de municipios que prestará los servicios de forma común.

P.– En Castilla y León hay un plan de ordenación del territorio que crea mancomunidades para ocuparse de eso mismo.

R.– Sí, pero se crean más niveles: mancomunidades, diputaciones... Hay que eliminar duplicidades. Las diputaciones no cumplen su papel. Han servido básicamente para financiarse a sí mismas. En muchos casos, el 80% del presupuestos se queda en el funcionamiento de la propia diputación.

P.– PP y PSOE también hablaron en su momento de suprimirlas o de restarles competencias y, al final, han salido reforzadas. ¿No les pasará a ustedes lo mismo?

R.– Nosotros no tenemos esas mochilas. No tenemos que colocar a gente de nuestro partido.

P. – Tiempo al tiempo.

R.– Bueno, ahora mismo somos un partido nuevo, en el que toda la gente, como soy yo, o como es Francisco Igea, nuestro candidato por Valladolid, somos profesionales. Estamos aquí para arrimar el hombro, para mejorar las cosas. No nos motiva tener el sillón porque tenemos una vida fuera interesante y plena.

P.– La política seguida en Castilla y León ha sido la de reclamar infraestructuras para que llegue el desarrollo. ¿Es errónea?

R.– Es un planteamiento equivocado. En Castilla y León ha habido mucha inversión en infraestructuras. Pero el desarrollo económico se produce con buenas instituciones y con inversión en educación y en investigación. Hay que cambiar el modelo de desarrollo de los ladrillos a los cerebros, de invertir en cosas a invertir en capital humano.

P.– A esta Comunidad le sobra capital humano. El problema es que se va.

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R.– No hay duda de que el capital humano se queda cuando hay oportunidades. Lo que ocurre es que sistemáticamente las oportunidades se dan a los enchufados.