Sucesos
La Audiencia Provincial de Valladolid condena al acusado del 'crimen del ferretero' a 19 años de cárcel
Jesús Guillermo Marcos también deberá indemnizar a los hermanos de la víctima con más 92.000 euros
La Audiencia Provincial de Valladolid ha condenado a Jesús Guillermo Marcos Maestro, acusado del conocido como 'crimen del ferretero', a una pena de 19 de años de prisión por un delito de asesinato. Según el fallo dado a conocer hoy por la Sección Segunda, en el caso concurren los agravantes de parentesco y abuso de superioridad y la atenuante de que el acusado padecía un trastorno mental que le produjo una ligera disminución del control de su voluntad.
A su vez, Jesús Guillermo Marcos deberá indemnizar a los hermanos de la víctima, Daniel González Repiso, con 35.000 euros para cada uno, cantidad a la que se suma 22.047 euros por los daños causados en la vivienda donde se cometió el crimen. Además, también deberá pagar a la comunidad de propietarios 1.260 euros por los desperfectos que el incendió que provocó en esta vivienda causó a las zonas comunes del edificio.
En el fallo, se considera probado que el acusado se ensañó con la víctima y aumentó de forma “inhumana” y deliberadamente su dolor. Además, se argumenta que, después de propinarle trece cuchilladas y estando el cuerpo de la víctima en el interior de una bañera, pudo “sin ningún problema”, seguir apuñalándole hasta consumar el asesinato. Pese a ello, y en lo que se califica como “una conducta impropia de un ser humano”, le roció el cuerpo con disolvente y le prendió fuego. Al final la muerte de la víctima se produjo por las quemaduras e inhalación de gases tóxicos.
Sobre lo no aplicación del agravante de alevosía, en la sentencia se argumenta que la víctima pudo defenderse, que el ataque no fue ni rápido ni inesperado, y que el ahora condenado recibió arañazos en rostro y cuello.
Además, en la sentencia también se resalta que los informes de los forenses dejaron claro que la capacidad intelectual del condenado no estaba anulada, a la vez que reconocieron que sus facultades volitivas si estaban “ligeramente” disminuidas debido un trastorno adaptativo crónico que le producía ansiedad y depresión que se intensificó ante los problemas que venía sufriendo desde 2008 cuando le diagnosticaron una enfermedad de transmisión sexual.
Los hechos ocurrieron el 30 de junio del pasado año en una vivienda propiedad de la víctima ubicada en el número 18 de la calle San Luis, cuando el condenado, utilizando dos cuchillos de cocina, comenzó asestarle una serie de puñaladas que le causaron trece heridas cortopunzantes, de las que sólo una, que incidió en el estómago sin perforarle, llegó a penetrar más allá del tejido muscular. Además de lanzar gritos de auxilio, que fueron escuchados por una vecina que alertó a la Policía, intentó defenderse, pero sus intentos fueron infructuosos.