Cultura
Portillo evoca el dolor de una madre ante el martirio

Blanca Portillo en una imagen de ‘El testamento de María’.-El Mundo
«Mi hijo reunía a inadaptados, aunque, a pesar de todo, él no lo fuera. Podría haber hecho cualquier cosa, incluso no haber hecho nada, también tenía esa capacidad, que es tan infrecuente, podía pasar tiempo solo tranquilamente, mirar a una mujer como si fuera su igual, y era agradecido, bien educado, inteligente. Y utilizó todo eso para llevar al grupo de hombres que confiaban en él de un sitio a otro». La mujer, en el ocaso de su vida, lejos del que fue su hogar, acompañada –o vigilada– por unos hombres –aquellos discípulos–, se dispone a evocar la pérdida de su hijo.
Esa mujer, tantas veces vista, tantas veces representada en la historia del arte y tantas veces reencarnada, en su dolor, aquí y allá en cualquier época, llega este fin de semana al Teatro Calderón de la mano del irlandés Colm Tóibín. Esa madre que añora al hijo muerto, ese reflejo de tantas otras, es la virgen María, a la que prestará su voz Blanca Portillo en un espectáculo dirigido por el cineasta y autor de Pa negre Agustí Villaronga, que debuta así en el teatro.
Blanca Portillo ganó el pasado mes de mayo el Premio Max a la Mejor Interpretación Femenina por este monólogo.
El autor
«Es una mujer del pueblo, cuyo hijo se ha ido y todo lo que lee de su hijo le asusta. Es una voz dura, la voz de una madre que trata de descubrir lo que pasó, en la distancia, pero sin tomarse demasiado en serio nada. Porque nada de lo que hizo, o de lo que dicen que hizo, importa lo más mínimo si se tiene en cuenta como acabó todo. Al menos para ella, la madre que lo vio crecer y que acepta el camino que ha elegido, pero no puede entenderlo», ha explicado Tóibín de su protagonista en El testamento de María. El escritor se inspiró en clásicos como Medea, Electra y Antígona para definir la voz de la mujer.
El espectáculo es una coproducción del Centro Dramático Nacional, Testamento, Avance Producciones Teatrales y el Festival Grec de Barcelona.
«¿Salvar, quién se va a salvar?» se pregunta María en su afligido monólogo cuando intenta explicarse las razones del sacrificio de su hijo. «Murió para redimir al mundo; su sufrimiento era necesario para salvar a la humanidad», dice instantes antes de caer en la cuenta de hacia dónde ha derivado el mundo en el que vive.
El Calderón acoge hoy y mañana (a las 20.30 horas) las dos únicas representaciones de El testamento de María.