CULTURA
Ídolos caídos en un «caos ordenado» de Enrique Marty
El artista salmantino realiza una intervención en la capilla del Museo con medio millar de piezas

Enrique Marty en la capilla donde exhibe su instalación.-J.M. Lostau
¿Qué pasa con los ídolos, los dioses y los héroes venerados por una civilización cuando ésta termina? Bajo esta premisa, el artista Enrique Marty (Salamanca 1969) reúne en la capilla del Museo Patio Herreriano cerca de quinientas piezas con las que reflexiona sobre los ‘ídolos caídos’ de infinidad de culturas que, tras pasar de tener un «significado ideológico máximo», se convierten en una simple curiosidad, en piezas de museo contempladas, en la mayoría de ocasiones, sin la mínima atención.
Medio millar de impactantes piezas desfilan ante los ojos del espectador en un aparente caos pero ordenado y estructurado «como un tetris». Marty traza las líneas horizontales y verticales en una instalación delimitada por un pasillo que recuerda el deambulatorio de las iglesias y templos y que el espectador debe recorrer para observar la escena con un cierto recogimiento jugando, de una manera irónica, con la forma de contemplación. Marty también juega con la luz que se proyecta en el espacio provocando «una mezcla de recogimiento y amenazas».
Bajo el sugerente título Alguien, creyendo que hacía algo bueno, liberó a las serpientes, Marty toma como punto de referencia las casas y calles de Turín en las que el filósofo Nietzsche vivió sus últimos años de lucidez antes de perder la razón y abrazarse llorando a un caballo que un cochero estaba apaleando sin piedad. Un episodio que, según reconoció ayer Marty, siempre le ha marcado. «Él mismo fue un ídolo que colapsó y tambiñen acabó cayendo».
En esta instalación, que supone un punto importante de inflexión en su proceso de trabajo, el artista dialoga con el espacio. Máscaras rituales, deidades precolombinas o dioses que fueron venerados a lo largo de los siglos, se convierten al caer de su pedestal en objetos tragicómicos que sugieren el colapso y la futilidad de las filosofías. Todos ellos son versionados por el indiscutible ‘sello Marty’. El resultado son piezas crudas, inquietantes, algunas de una cierta violencia, que bascula entre la rabia y el humor.
La génesis del proyecto, según explicó ayer el autor, se remonta a hace cuatro o cinco años. Fue entonces cuando se planteó «dar una vuelta de tuerca» a la idea nietzscheana de la caída de ídolos, del derrumbe de las culturas y del colapso del propio arte y optó por «recuperar» todas las fotografías tomadas en sus múltiples visitas a los museos y contendores de arte y comenzar a trabajar en este proyecto pero sin reproducir las imágenes. «No quería que se parecieran en nada a la pieza original», insiste.
La instalación, que podrá visitrarse en el Oratorio del Museo Pato Herreriano hasta el 22 de mayo, fue inaugurada ayer por la directora del Museo, Cristina Fontaneda, y por la concejala de Cultura, Ana Redondo, quien señaló el importante reencuentro con artistas de la Comunidad: «una firme apuesta del nuevo equipo de Gobierno, remarcó.