CULTURA
La OsCyL abre temporada con música rusa y una joya
La Orquesta aborda con Gourlay un repertorio con obras de Stravinski, Mahler y Rachmaninov

Andre Gourlay durante una visita anterior a Valladolid.-J.M. Lostau
La música rusa, junto a una joya como los Rückert-Lieder, serán las primeras armas de la Temporada 2015-2016 de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León. Empieza así la orquesta al mando de Andrew Gourlay una nueva andadura hoy jueves y mañana viernes en el Auditorio vallisoletano con dos obras de Stravinski, Juego de cartas y la Suite para pequeña orquesta Nº2, los Rückert-Lieder de Mahler y las Danzas fantásticas de Rachmaninov.
Stravinski venía de crear una obra no muy valorada cuando acometió en 1936 el ballet Juego de cartas. El compositor crea una partitura enlazada por la idea de las tres bazas de los naipes (primera, segunda y tercera mano) en las que se puede reconocer la música de compositores como Rossini, Tchaikoski o Beethoven, lo que no debe inducir a que la intención del autor era crear un mero popurrí, pues va mas allá, con una obra encuadrada en su época neoclásica, flexible, en el que se demuestra que permanecía intacta la originalidad creativa del autor.
La otra obra que la OSCyL interpretará de Stravinski será la Suite para pequeña orquesta Nº2. Esta obra se basa en las 3 Piezas fáciles para piano a cuatro manos y las 5 Piezas fáciles para piano a cuatro manos, dedicadas a los niños. Entre ambas obras figuran en el programa los lieder de Mahler, escritos en los albores del siglo XX.
La mezzo Elisabeth Kulman, sustituye al inicialmente anunciado barítono Markus Werba, lástima no poder escuchar a este cantante. Evidentemente no es lo mismo, y aunque Werba era toda una garantía, la mezzo tiene una dicción clara y un registro central sobre el que proyecta bien el resto de su voz. Además la obra es un ejemplo de refinamiento, con un especial cuidado en la tímbrica orquestal. El lied Me he alejado del mundo es uno de los más conocidos, y su tema aparece de manera recurrente en la obra del autor. Con A medianoche se alcanza la cima de este ciclo que no posee unidad temática, basado en los poemas de Rückert.
El concierto concluirá con las Danzas Sinfónicas de Rachmaninov, una partitura que se encuentra en las antípodas de las ideas musicales de Stravinski, con lo que resulta muy interesante escucharla junto al ballet de éste. Tres danzas que comienzan con los estados cambiantes de ánimo de la primera y concluyen con el Dies Irae de la tercera, de compleja estructura dramática.