El Colegio de Ingenieros presta asistencia técnica gratuita al ciudadanos
Presenta un programa de asesoramiento técnico para resolver dudas sobre vehículos, eficiencia energética o instalaciones térmicas, entre otros

El concejal Saravia con la presidenta del Colegio de Ingenieros Industriales.-Ical
El Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Valladolid presentó un programa de asistencia técnica gratuita (ATC) para resolver dudas ciudadanas en distintos ámbitos de la vida diaria. La presidenta del colectivo profesional, Mata Palacios, señaló que el deseo de sus integrantes pasa por “acercarse más a la sociedad a pie de calle”, a través de un asesoramiento en temas tan recurrentes como “un vehículo, el ascensor de casa, la eficiencia energética, las dudas sobre una instalación térmica o la revisión de una caldera”, argumentó.
De esta forma, cuando un ciudadano se dirige al Colegio de Ingenieros y expone una duda hay 20 profesionales colegiados cualificados, “y cada uno en su especialidad, para ayudar y asesorar en lo que sea preciso”. Desde el reciente lanzamiento de la iniciativa se ha ayudado a una veintena de ciudadanos en temas relativos a la factura eléctrica, inspecciones técnica de vehículos, ahorro energético, tratamiento de aguas, instalaciones eléctricas y de gas, fontanería, ascensores, iluminación e inspecciones técnicas en edificios.
El desarrollo del proyecto se explicó en el transcurso de la jornada de trabajo denominada 'Los colegios profesionales, la Administración y la Sociedad, una mesa que no puede cojear', donde Marta Palacios concretó que la asesoría técnica al ciudadano es “el primer paso”. Luego, añadió, se intenta que cada persona que realiza una consulta en el ámbito de la ingeniería “sepa dónde tiene que acudir”, para que se ejecute “el proyecto o informe correspondiente que precisa para una instalación o servicio concreto, lo que ya tiene un coste”.
En el transcurso de las jornada intervino el primer teniente de alcalde y concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, quien destacó el “papel insustituible” que tienen los colegios profesionales y el apoyo que le prestan a las administraciones públicas. “Su labor contribuye a cumplir con una serie de objetivos técnicos y es loable su papel de asesoramiento ciudadano, por lo que desde el Ayuntamiento se va a intentar incentivas ese tipo de actuaciones”, expuso.
Saravia formó parte de la mesa redonda 'La labor de de los colegios profesionales hacia la sociedad en colaboración con la administración', moderada por el director de la agencia Ical, Luis Miguel Torres. El edil de urbanismo agregó que existen múltiples formas de colaboración con este tipo de colectivos profesionales “para fomentar que se pueda recibir asesoramiento en casos concretos”.
Al respecto citó el caso del planeamiento urbanístico ahora que se está revisando el Plan General (PGOU), así como lo relacionado con las inspecciones técnicas de edificios. “Hay ingenieros industriales y otro tipo de profesionales que apoyan y asesoran en torno a la normativa que está aplicando y lo que puedan aportar para mejorarla”.
Seguridad industrial
Por su parte, el director del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Valladolid, Carlos J. Moreno, añadió que la asistencia técnica gratuita (ATC) que se presta tiene su base en aspectos como el trabajo que el colectivo lleva a cabo en todo lo relacionado con la reglamentación de la seguridad industrial y aspectos legislativos en instalaciones como las calderas de gas. A su vez, recordó que sus profesionales intervienen en la revisión y legalización de toda la tramitación administrativa de los proyectos.
“Estamos acostumbrados a encender la luz de nuestras cosas y que funcione pero antes hay que contratar y legalizar la instalación”, explicó Moreno, al tiempo que añadió que se trata de algo preciso en “un mundo caracterizado por el intrusismo donde se ha perdido ya un poco el control de las cosas”. Para ello, desde el Colegio de Ingenieros se supervisa que un trabajo “lo realice un profesional que no esté inhabilitado y para quien no actúe de forma correcta existe un código deontológico y se actúa como garante de los servicios a los ciudadanos”. A su vez, reconoció que en ocasiones los ingenieros no llegan a la gente “y hay que comunicar y salir más a la calle y todo lo que se hace es para explicar mejor el trabajo profesional que se desarrolla”.
El director del Colegio Profesional agregó como otra de las iniciativas novedosas la que se pondrá en breve en marcha dentro del denominado 'Programa de mentorización' para nuevos colegiados en ingeniería. “El potencial de cualquier colegio son sus profesionales, y en una tarea separada de lo que son prácticas laborales, aunque tenga algo que ver, donde se les facilitan los campos de conocimiento en el día a día de un ingeniero. Para ello al recién licenciado o estudiante de último año un compañero colegiado le acompañará a una fábrica, le asesorará en alguna materia y apoyará en lo que precise transmitiendo conocimientos y experiencias”, arguyó.
Existencia histórica
El Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Valladolid (COIM) es una entidad de derecho público privado fundada en 1950 que surge con el fin de facilitar el progreso de la profesión de ingeniero industrial y atender sus necesidades, sin olvidar las del resto de agentes que les rodean como empresas y sociedad en general. Integra actualmente a cerca de 1.000 colegiados que desarrollan su actividad profesional en multitud de sectores, así como a alumnos de escuelas de ingeniería que todavía no son titulados.
Los objetivos se centran en colaborar con la Administración y el mundo empresarial en áreas técnicas-científicas, económicas o jurídicas, impulsando la participación de la profesión en aquellas materias que sean de su competencia; asesorar a los centros docentes para adecuar sus planes de estudio a las demandas profesionales de los nuevos titulados; defender activamente la profesión y actuamos con anticipación en lo que a derechos y a deberes se refiere; encauzar las aspiraciones de los profesionales en un marco de estricto respeto a la ética; desarrollar servicios para el desarrollo profesional y humano de los colegiados; y otorgar especial importancia a los aspectos formativos y de generación de empleo sin olvidar otros de carácter social o cultural.