LA ESPUELA: ENTREVISTA A ANA DEL FRAILE, FUNDADORA DE WE CAN BE HEROES
«El pañuelo es signo de valentía, como Rambo al salir a la guerra»
Vitalista y un poco flamenca. Un cáncer le cortó la melena. Pero no pudo con la fuerza de esta Sansona, que luce pintalabios intenso de oreja a oreja. Creó esta asociación para recaudar fondos, compartir sin tapujos su experiencia y «contarle a la gente que la enfermedad se supera»
Ana del Fraile, fundadora de We Can Be Heroes-Pablo Requejo
Muy pocas veces se ponía peluca. Y era «por evitar la compasión», las miradas que decían «‘pobrecilla, tan joven y con cáncer’». Elocuente y sin pelos en la lengua, lo suyo es la comunicación. Después de cinco años trabajando en una bodega, cierra una etapa para montar su propia empresa. Eso será después del verano. «Primero voy a descansar un poquito, tampoco mucho». Sólo «para coger carrerilla», cuenta mientras despliega el abanico para responder a las preguntas.
Pregunta.- Después de haber sufrido tantos sofocos, ¿qué cosas se la sudan?
Respuesta.- Me la suda lo que piense la gente. Es complicado llegar a esa afirmación en este mundo, sobre todo en una ciudad como Valladolid. Pero sí, he aprendido a que me dé igual. Y a vivir feliz.
P.- La asociación nace con el diseño de un chupachús de hielo. ¿Cómo surge esa idea?
R.- Nace de una carencia que detecté cuando iba a quimioterapia. Para controlar la inflamación de la boca y la garganta se recomienda chupar hielo durante las sesiones. En el hospital me daban flashes de cola, que me ponían el estómago del revés –de hecho, a día de hoy no soy capaz de oler una cocacola–. O un cubito de hielo con un guante de látex, pero era muy incómodo. Y pensé, qué fácil sería poner un palito. ¿Por qué no un chupachús de hielo?
P.- ¿Esperaba tanta repercusión del proyecto?
R.- ¡Qué va! Me pilló de sopetón. Era un proyecto local, un granito de arena que quería aportar para los hospitales de Valladolid. Como me dedico a la comunicación, me dije:‘voy a mandar una notita de prensa’. Y boom. Me llamaron de toda España, salimos en medios nacionales y, a nivel internacional, en páginas web de Miami, Inglaterra, Italia… Fue una pasada.
P.- ¿Cuándo empezarán a fabricarse los primeros moldes?
R.- Acaba de llegar el molde macho y las primeras unidades saldrán en breve. Lo está fabricando Plásticos Dúrex, una empresa familiar de Salamanca. El padre murió de cáncer y ahora gestionan la empresa los hijos, dos hermanos que son unos todoterreno.
P.- ¿Obama les ha reclamado derechos de autor por el nombre de la asociación?
R.- No, pero es verdad que mucha gente me dice ‘Ana, yes we can’.
P.- En realidad nace de una canción de David Bowie: ‘We can be heroes, just for one day’.
R.- Sí. Estaba incluida en un cedé que me regaló el que ahora es mi socio, Mario Chimeno. Yesa frase se fue convirtiendo en una filosofía de vida.
P.- ¿Qué canta en la ducha?
R.- Muchas cosas. No puedo vivir sin música. Pero lo que más me apasiona es el flamenco. De repente un día, hace muchos años, me arranqué por bulerías. Y voy a clases, con toda la poca pinta de gitana que yo tengo, ja, ja.
P.- ¿Prefiere que le regalen rosas o unas playeras para caminar?
R.- Una playeras. Me gustan las flores, ¿eh? Pero prefiero la vida activa.
P.– ¿Cuántos pares de zapatos tiene?
R.- Mogollón.
P.- ¿Hablamos de 30 o de 100?
R.- De 100, sí, sí. ¡Eso sí que es una enfermedad! Ja, ja. Hubo una época en que compraba un montón. Ahora ya no tantos. Los cuido mucho, los utilizo y los tengo todos bien colocados en una estantería.
P.- Dice identificarse con Samantha Jones, de la serie Sexo en Nueva York. ¿Porque comparten diagnóstico o por su vida libertina?
R.- No, no, no, no. Por cómo lo afrontó. Y por cómo viven la enfermedad las cuatro amigas. Yo lo viví tal cual. Ahora, me quito el sombrero por su vida. Y como soltera que soy, mi admiración absoluta.
P.- ¿A qué superhéroe de la vida real dedicaría un cómic?
R.- Todos llevamos uno dentro. No destacaría a nadie. Quizá a mis padres. Mi padre ha sido un auténtico jabato. Su cabezonería, sentido del humor y heroicidad me sirvieron de empuje.
P.- ¿Qué titular le gustaría leer en los periódicos?
R.- Ufff. ¡Tantos! Ahora estoy inmersa en la lucha contra el cáncer y me gustaría leer que deja de existir, que todos se pueden curar. Pero hay muchas más injusticias. Me encantaría leer, por ejemplo, que todo el mundo tiene trabajo.
P.- ¿Cuál es el icono de guasap que más utiliza?
R.- ¡La flamenca! Ja, ja. Es broma. El que más uso es la carita sonriente. Y el sol.
P.- ¿De todos los eufemismos de la palabra cáncer, cuál le irrita especialmente?
R.- Es verdad, nadie lo nombra. En cuanto me salió un centímetro de pelo, me quité el pañuelo, retomé mi vida social y salí a la calle tan pichi. La gente me preguntaba ‘¿pero qué te has hecho en el pelo?’. Y yo respondía:‘pues es que he tenido cáncer’. Yse quedaban blancos. Una amiga me decía:no seas tan brusca, que la gente lo flipa. Y entonces tenía que contarlo más sutil: ‘bueeeeeno, es que he estado malita y tal’.
P.- ¿Nos faltan habilidades para tratar el dolor ajeno?
R.- Sí. No sabemos reaccionar. Recuerdo que mucha gente me miraba con una pena y un dolor horrible o no entendía por qué sonreía. O,de repente, desaparecen de tu vida porque no saben afrontarlo. Aprendí a no esperar nada. A no exigir, porque hay que ponerse en el lugar de la otra persona.
P.- ¿Conserva algún amigo cenizo o les ha mandado a freír espárragos?
R.- Los conservo, porque forma parte de su personalidad. Pero es verdad que las personas positivas nos atraemos unas a otras. Y hay situaciones tan dramáticas donde cuesta encontrar el lado positivo, pero hay que buscarlo.
P.- Su color es el rosa, pero ha estado más de cinco años trabajando en la mayor bodega de verdejos de Castilla y León. ¿Bebía claretes a escondidas?
R.- Ja, ja. Bebía tinto a escondidas. Soy muy de vino tinto y muy cervecera.
P.- La botella, ¿medio llena o a rebosar?
R.- Medio llena, tampoco nos vamos a pasar. Pero siempre llenándose.
P.- ¿Su mundo es un pañuelo?
R.- Es el logotipo de la asociación. Representa la fuerza, la valentía de ser una misma, de no esconderse, de afrontar los problemas de frente. Quiere imitar el gesto de Rambo cuando iba a la guerra:me abrocho el pañuelo y a por ello.
P.- Ya que es publicista, ¿cuál sería su eslogan?
R.- Jo, qué difícil. Algo que tenga que ver con la sonrisa, que es lo que me caracteriza. Siempre intento tener una en la boca, aunque luego tenga mis momentos de mala leche, como todo el mundo. Podría ser el mítico ‘Sonríe, es contagioso’.