Diario de Valladolid

ENTREVISTA A RAFAEL ÁLVAREZ 'EL BRUJO', ACTOR Y DIRECTOR

«El feminismo radical hoy es menos progresista que el de Santa Teresa»

El cordobés presenta hoy en el Olmedo Clásico ‘Teresa y el sol por dentro’, una obra sobre Santa Teresa con motivo del V Centenario de su nacimiento. Reivindica una armonía entre el universo exterior y el interior del ser humano.

Rafael Álvarez 'El Brujo'-E.M

Rafael Álvarez 'El Brujo'-E.M

Publicado por
M. Díez Garrido

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Conocido por el sobrenombre ‘El Brujo’, el cordobés Rafael Álvarez presenta esta noche en el Festival de Teatro Olmedo Clásico Teresa o el sol por dentro a las 22.30 en la Corrala del Palacio del Caballero, una obra en la que recoge las hazañas de Santa Teresa de Jesús, con motivo del V Centenario de su nacimiento, desde el punto de vistoa de un juglar. Asegura orgulloso que en las ciudades donde ya ha representado este espectáculo «el público no ha dejado de reír de principio a fin».

Pregunta.- Encima del escenario usted ha sido San Francisco, San Juan, un pícaro, un hidalgo, un guerrero... ¿Dónde se encuentra más cómodo, en lo divino o en lo terrenal?

Respuesta.- Me encuentro mejor en los temas divinos, pero estos están muy confrontados con el devenir humano. Lo divino y lo humano no son esferas distintas, aunque aparece a veces así de manera interesada.

P.- ¿En qué aspectos fue Santa Teresa de Jesús una mujer adelantada a su tiempo?

R.- Tras haberla estudiado, yo diría que no era adelantada a su tiempo, sino súper adelantada al nuestro. Ella conecta con una fuerza atemporal. El feminismo radical de ahora es menos progresista que el planteamiento de SantaTeresa de Jesús en su tiempo, enfrentado a una sociedad machista y patriarcal. Conectó con la fuerza divina, con una mente cósmica.

P.- Los expertos como Jiménez Lozano y Teófanes Egido la consideran la patrona del feminismo, ¿es esto algo que ha querido transmitir en la obra?

R.- No, porque no quiero meterme en un terreno tan marcado. Además, hoy en día el pensamiento está muy esquematizado y simplificado. Lo que he querido plasmar ha sido su pensamiento y su vida y, al contarla, ya se ve que era feminista. No hace falta hacer gala de ello, como si fuera una moda.

P.- Los mismos autores la comparan con Cervantes, ¿cree que el hecho de ser mujer es la causa por la que se ha reconocido tarde su labor?

R.- Ella fue una incomprendida porque su planteamiento era revolucionario. La causa por la que se la ha reconocido tarde ha sido la ignorancia. En este país no se conoce el Siglo de Oro y es una pena, porque nuestra cultura literaria es superior a la de cualquier país europeo. Sin embargo, en Inglaterra la monarquía reconoce y convierte al teatro y a Shakespeare en sus banderas. Aquí carece de una conexión mediática. Al Rey Juan Carlos I nunca se le vio en Almagro, pero sí con Rafa Nadal.

P.- ¿Qué es lo más complicado de representar la divinidad en un escenario a los ojos del siglo XXI?

R.- Lo más difícil es derribar los prejuicios de la gente de este siglo respecto a la religión, sobre todo para la gente joven. Existe una manipulación del fenómeno religioso por parte de las instituciones. Se vincula con ciertas organizaciones que hacen que se desconfíe. Cuando la gente traspasa esa frontera, se encuentra con una fuerza presente en la naturaleza que es la que alimenta los cambios del mundo y que es real.

P.- ¿Considera que es una aventura arriesgada abordar la religión desde el humor?

R.- El humor es un instrumento fácil, una herramienta al servicio de la comunicación de ideas. La gente va a reírse y a ver un show y después a hablar de ello. Además, también tiene una función pedagógica. Santa Teresa tenía mucho sentido del humor y, además, muy sutil. Las veces que lo he representado, la gente está riendo desde el principio hasta el final.

P.- ¿Y desde la irreverencia?

R.- Estéticamente, la irreverencia es simplemente un gesto que representa una actitud. La obra no es irreverente con la Iglesia Católica porque la considero un bien necesario y no quiero ofender a nadie. La intención no es provocar en absoluto.

P.- ¿Siguen estando de actualidad las enseñanzas de Santa Teresa?

R.- Sí, incluso dentro de la Iglesia hay grupos de oración mística inspirados en sus enseñanzas. Crean una parte de la Iglesia más pequeña y forman parte del trabajo de Santa Teresa, que dejó una estela que llega hasta hoy.

P.- ¿Qué tiene de similar la sociedad de ahora con la de entonces?

R.- Lo que tiene de similar es que era una sociedad dominada por el miedo al cambio. Era una época de transformaciones, en la que se cuestionó la realidad. Ambos son momentos en los que la sociedad tiene que aceptar el miedo porque solo oculta la verdad. En estos últimos años se han afrontado muchos miedos. Ahora hay una semilla hacia una vida nueva, que es la mejor parte de la crisis.

P.- El juglar al que interpreta en la obra utiliza un lenguaje caballeresco, ¿cree que es la mejor forma de expresar esos ‘castillos interiores’ de los que hablaba la religiosa?

R.- Sí, porque es bonito, rítmico y estético. Me gusta el lenguaje caballeresco por su musicalidad, porque es resonante. Ese mundo sonoro es mi debilidad en el Teatro. Por ejemplo, en la serie de televisión Juego de Tronos el lenguaje es muy especial y tiene un estilo muy definido. Se ha perdido este gusto por lo resonante.

P.- De todas las frases de Santa Teresa, ¿cuál cree que es la que mejor la representa?

R.- Cuando tenía siete años, tuvo una percepción, que yo sitúo en un atardecer. Ella estaba jugando y su madre rezando y, cuando se pone el sol, siente que toda la naturaleza se eleva. Percibe un resplandor místico, la presencia de una luz, de un mundo que, aunque no esté aquí, podría ser posible. Un mundo de una belleza sin igual. Más adelante, Santa Teresa dice: «Sentí que todo era nada; y me pareció estar, en verdad, delante de la verdad».

P.- ¿Fue difícil establecer una conexión entre toda la obra de Santa Teresa?

R.- Las conexiones aparecen por sí mismas, se van ordenando. Es una forma de pensar holística, es decir, pensar en conjunto y en total y que la unidad se establezca sola. He intentado que haya una reiteración en su obra que va sugiriendo ideas.

P.- Usted ha hecho referencia al título de la obra y ha dicho que los místicos hablan de un universo interior que se halla en el corazón de los hombres y mujeres, ¿se ha desviado ese universo interior?

R.- Sí, ese es el problema. Hay una fractura, una quiebra.Necesitamos tomar contacto de nuevo con el universo interior. Hay que retomar el equilibrio entre la energía de la acción y del interior. Para que suene bien la música de la vida es necesario que lo interior y lo exterior se conjuguen con armonía.

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