Solidaridad
Blázquez destaca el trabajo de Aspaym como «una forma de hacer una sociedad más fraternal»
El presidente de la Conferencia Episcopal visita las instalaciones con “admiración” por el servicio que prestan y aplaude la “frescura de espíritu” del centro

El arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, visita la sede de Aspaym Castilla y León-Ical
El arzobispo de Valladolid y cardenal Ricardo Blázquez visitó las instalaciones de Aspaym Castilla y León, donde recalcó que el trabajo que se realiza a diario en la Asociación de Parapléjicos y Grandes Discapacitados Físicos “es una forma de hacer una sociedad más concorde y fraternal”. El presidente de la Conferencia Episcopal Española destacó la “importante labor social” que allí se desarrolla, ya que “es fundamental que todos en la sociedad podamos recibir los servicios que necesitamos”.
Blázquez cumplía con esta visita un anhelo que por cuestiones de agenda se ha demorado un año, desde que en Aspaym Castilla y León le informaron de su intención de realizar parte del Camino de Santiago. “Desde que le presentamos el proyecto Don Ricardo mostró interés en venir a ver nuestro centro, pero por diversas circunstancias hasta ahora no ha podido ser”, apuntó el director general de la Asociación, Julio Herrero, agradecido por la visita, ya que da visibilidad al trabajo que allí se realiza.
El cardenal visitó las instalaciones y se sorprendió por la limpieza, la luminosidad y lo “acogedor” de cada espacio. Así, pudo conocer a Pili, una bilbaína de 43 años que le abrió las puertas de su habitación para compartir impresiones de la estancia de los dos en el País Vasco (Blázquez fue obispo allí entre 1995 y 2010), o conversar animadamente con los trabajadores y pacientes que se encontraban en el gimnasio.
Tras cerca de una hora de visita, Blázquez destacó su “admiración” por el servicio que presta Aspaym, que le hizo partícipe “de una fraternidad más honda con el sufrimiento y con las limitaciones que experimentan las personas”. Según confesó, una de las cosas que le llamó la atención fue que todos o casi todos los pacientes tenían “una cara sonriente”. “Eso prueba que también es posible afrontar la cruz y las dificultades con un ánimo confiado y agradecido”, valoró.
“Me alegro mucho de que este centro exista y de que funcione de esta forma. Y agradezco a la dirección y a los trabajadores a los que de una forma u otra vienen prestando servicio. Tenemos que estrechar las manos y el corazón para ser una auténtica familia, hombres y mujeres que formamos parte de la humanidad”, resumió.
Blázquez destacó la “abnegación” de los trabajadores, que despertaron en él sentimiento de “gratitud y de admiración” ya que desarrollan su labor “constantemente junto a la persona disminuida a la que atienden, acompañándole y ayudándole”. Esa actitud le hizo recordar lo necesario que es “que renovemos las actitudes cuando nos encontremos un día tras otro con las personas que tengamos que atender, y no caigamos en la rutina sino que afrontemos nuestra tarea con frescura de espíritu”.
Instantes antes de iniciar su visita, el cardenal tuvo unas palabras de recuerdo de la doctrina impulsada por el papa Francisco desde el inicio de su pontificado, invitando a los representantes de la Iglesia a acercarse a los más necesitados. En ese sentido, recordó la imagen del sumo pontífice acercándose a un hombre afectado de neurofibromatosis, que sufría una deformidad en su rostro debido a la enfermedad, tras la tradicional audiencia de los miércoles en la Plaza de San Pedro: “El papa, al verlo, bajó del coche, se acercó a él y lo abrazó. Para mí ésa la imagen contemporánea del abrazo de San Francisco al leproso. Eso se hace desde el corazón, como se hace también, en este centro, el trabajo diario: desde el corazón. Amando, respetando y queriendo a las personas”, valoró.