sociedad
«Las administraciones públicas nos condenan»
Más de 500 motoristas recorren las calles de Valladolid para exigir el cambio de los guardarraíles actuales por sistemas más seguros

Decenas de moteros a su paso por el Puente de Poniente en la concentración de Valladolid-Pablo Requejo
Lo que reivindicamos es que si nos caemos en la carretera tengamos la oportunidad de poder vivir». Así describía Gabriel Moncada la situación que viven él y sus compañeros cada vez que salen con la moto. Como él, más de 500 personas reivindicaron ayer en una manifestación por las calles de Valladolid la eliminación de los conocidos como ‘quitamiedos’, para que las instituciones los cambien por sistemas más seguros para ellos. «Las administraciones públicas nos condenan», declaró Alfonso Core en la lectura del manifiesto.
«No cuesta tanto dinero poner protección para que los guardarraíles no ocasionen tantas amputaciones», añadió un compañero suyo, que también asistió al evento. «Los guardarraíles son como cuchillas, es más peligroso darte contra ellos que lo que te hagas contra el asfalto en cualquier tipo de caída», insistió. Asimismo, indicó que las administraciones públicas «no les hacen caso» porque tienen una percepción incorrecta del colectivo motorista: «Somos personas normales, padres de familia con una vida normal, no somos kamikazes que van a 200 por hora», sentenció.
Durante la jornada de este domingo, varios motoristas se dedicaron a recaudar firmas precisamente con el objetivo de hacer oír sus voces en el Congreso de los Diputados. María González, una de las organizadoras del evento, explicó que es un reto «complicado» porque tienen que recoger un total de 500.000 firmas, por lo que van a intentar hacer acumularlas a nivel nacional. El fin de estas firmas es cambiar los guardarraíles actuales por el sistema de doble bionda, que es el que consideran más seguro. Además, también solicitan que la pintura del las vías sea antideslizante, que es otro de los problemas que se encuentran los motoristas. En la concentración, los asistentes insistieron en que la Dirección General de Tráfico se centra más en colocar radares que en la seguridad de los moteros.
«La pintura del pavimento que hay en la mayor parte de las vías es muy resbaladiza y a nada estás en el suelo», declaró Beatriz, que aseguró que ella misma se ha sentido insegura por estos motivos.
Tras concentrarse todos los moteros en la Feria de Valladolid, recorrieron el centro de la ciudad por Poniente, Paseo de Zorrilla, Filipinos, Plaza Colón, Gamazo, Duque de la Victoria, hasta llegar a la Plaza Mayor. Fue allí, en frente del Ayuntamiento, donde leyeron el manifiesto con todas las reivindicaciones.
Alfonso Core fue el encargado de dar voz a los cientos de moteros allí reunidos. Frente a una camparta que rezaba el lema ‘No a los guardarraíles, sí a la vida’, pidió a las instituciones que se «unan a la lucha» y aseguró que su impunidad responde a una «corrupción moral».
Reivindicó que el primer paso para la igualdad de los ciudadanos en las carreteras es colocar la protección de los guardarraíles siempre. Asimismo, se dirigió al Defensor del Pueblo para que «intervenga, ya que no es una institución representativa de los derechos».
Alfonso Core también demandó a la DGT que «deje de responsabilizar a los ciudadanos de la inseguridad vial de forma sistemática» y que «mire de frente y con lealtad a los ojos de los ciudadanos».
Tras la lectura del manifiesto, los asistentes guardaron un minuto de silencio por «los hermanos perdidos en las carreteras». Tras esos sesenta segundos de homenaje, el rugido de los motores llenó el centro de la ciudad del ruido característico de cualquier concentración motera, que en esta ocasión culminó con un ambiente festivo.