Economía
Frente común ante las grandes superficies
El pequeño comercio y los hosteleros unen fuerzas para potenciar el centro urbano / Regalarán horas de aparcamiento a los clientes y ampliarán la tarjeta de fidelidad

Alejandro García y Amalio del Pozo durante la firma-Europa Press
Hosteleros y comerciantes se unieron en un convenio de colaboración para hacer un frente común ante la oferta de las grandes superficies y para revitalizar el centro de la ciudad. Así lo acordaron Alejandro García Pellitero en nombre de los 4.500 comerciantes de Avadeco y el vicepresidente de la asociación de hostelería, Apeh, Amalio del Pozo, representando a 4.000 empresarios. «Se trata de asociarse para que unidos seamos más fuertes», resumieron.
La necesidad de esa fortaleza se basa en soportar mejor las consecuencias de dos golpes, el de la crisis y el de la caída de la actividad en el centro de la ciudad debido a la competencia de las grandes superficies y a la salida de la administración del centro. Si hace seis años fue Hospital Río Hortega y hace unos meses el edificio de Hacienda, en abril sucederá lo mismo con el de la Seguridad Social.
Pocas medidas concretaron durante la presentación en rueda de prensa, aunque en su mente está, por ejemplo, extender las ventajas de la tarjeta de fidelidad y descuentos Fidelis que ya aplican muchos comercios a los bares y restaurantes. Otras ideas son lanzar promociones conjuntas, una medida que ya se ha tomado a veces en casos concretos y que ahora se pretende generalizar, o regalar horas de aparcamiento público o privado a los clientes
Este último punto trataría de ser una medida circunstancial ante lo que ellos consideran un centro dificilmente accesible con obras, calles cortadas y en ocasiones aparcamientos completos. «Es más fácil aparcar en Río Shopping», advirtió García Pellitero, que tampoco es partidario de peatonalizar demasiado el centro si eso significa complicar más el acceso. «Queremos más calles peatonales pero también más aparcamientos», expresó Del Pozo, consciente de la complicación de conjugar ambas medidas.
García Pellitero también observa que el centro se está quedando desierto y envejecido mientras los más jóvenes viven en las afueras y muchos locales se vacían. Por eso otra de las medidas que se plantean es crear una bolsa de establecimientos desocupados e intermediar con los posibles empresarios que quieran montar un negocio en él, a la vez que les aconsejan desde su experiencia sobre la viabilidad del negocio. «La última apertura del centro ha sido un comercio asiático», se lamentó García Pellitero, algo que ratificó Del Pozo, que cree que la apertura de franquicias internacionales de comida «está cambiando la fisionomía de la ciudad» cuando a comerciantes y hosteleros les gustaría que se mantuvieran los negocios locales.
Avadeco y la Apeh han resumido en diez puntos sus objetivos, que tendrán que ser desarrollados en acciones concretas. Entre sus intenciones está impulsar Valladolid como ciudad de negocios, fomentar la promoción como destino turístico, aprovechar los efectos positivos de la celebración de congresos o eventos deportivos, apoyar a los emprendedores, contribuir a la modernización de los asociados o intercambiar información sobre la situación y las necesidades de la economía local.
El deseo de ambos colectivos es hacer ciudades «más amigables y visitables» enfoncando el centro «al paseo, a hacer compras y a la vez ir a tomarse un café», presentando así una oferta conjunta para hacer la competencia a lo que ya mezclan con éxito las grandes superficies: compras y alimentación.