Carnaval
Un día para convertirse en lo que más sueñan
Decenas de niños participan en un concurso de disfraces en la Cúpula del Milenio
Un grupo de familiares vestido de piezas de dominó-M. Á. SANTOS
Estos días los niños acaparan las miradas por la calle y son iluminados por los flashes de las cámaras de fotos, que tratan de capturar el momento. Carnaval, esa época del año en la que los pequeños se pueden convertir en quien más sueñan ser con un solo traje y algo de imaginación.
La Cúpula del Milenio de Valladolid fue testigo de un concurso infantil de disfraces organizado por el Ayuntamiento al que acudieron decenas de niños.
Los pequeños presumían antes de empezar el espectáculo de las tiaras, diademas y coronas que habían fabricado con la ayuda de varios monitores en unos talleres de la organización. Las más coquetas y coquetos se acicalaban con colorete, pintalabios, lápices de colores y sombras de ojos. A su lado, los de menor edad jugaban con pompas de jabón gigantescas mientras esperaban a que diera comienzo el concurso.
Carruajes, vehículos, cualquier detalle resultaba mínimo para impresionar al jurado. Un trabajo que muchos padres y niños llevaban preparando seguramente días. Un barco pirata construido sobre un cochecito de bebé, el trono de una ninfa sobre una silla de jardín con cartulinas, una impresionante tienda de campaña fabricada con papel maché y hasta un toro de rodeo sobre varios patinetes fueron ejemplo de que con algo de imaginación y material se pueden hacer disfraces originales.
Algo más tarde de lo previsto, la gala comenzó y los niños comenzaron a desfilar poco a poco sobre el escenario que el Consistorio había preparado para la ocasión. El grupo más grande lo conformaban quince piezas de dominó, que apenas cabían en la pasarela cuando salieron a enseñar los trajes blancos y negros al jurado.
La diversidad reinaba en la Cúpula del Milenio. Y es que las enfermeras se paseaban junto a pingüinos, astronautas y vaqueros sin ningún tipo de prejuicio. Mientras tanto, Alberto Guerrero animaba el ‘show’ y presentaba a cada uno de los niños ante el público, que aplaudía entusiasmado.
Tras el espectáculo, que se alargó un par de horas, las familias pudieron disfrutar de la actuación musical ‘El libro de los Cuentos’, que puso el punto y final a una tarde de risas, juegos y la magia de convertirse en los personajes favoritos de los más pequeños de los hogares vallisoletanos.