Sucesos
Investigan malos tratos de un policía de la Comisaría de Las Delicias
La Unidad de Asuntos Internos y el Juzgado de Instrucción poseen una grabación en la que se ve al agente arrojar varias garrafas de agua en la celda de un preso de origen senegalés

Imagen de la Comisaría de Las Delicias donde ocurrieron los hecho-J. M. LOSTAU
La Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional y el Juzgado de Instrucción número dos de Valladolid han abierto una investigación con el fin de determinar posibles responsabilidades ante un posible caso de malos tratos el pasado mes de enero de un ciudadano senegalés en los calabozos de la Comisaría de Delicias.
Los hechos se produjeron en la madrugada del 16 de enero y tuvieron por escenario la celda número 6 de las referidas instalaciones, donde se encontraba preso el senegalés Oumar S, de 36 años e indocumentado, tras haber sido detenido sobre las 02.30 horas de ese mismo día como supuesto autor del hurto de un teléfono móvil.
Fue en la toma de declaración al detenido poco antes de las 11.00 horas en Comisaría, en presencia de una abogada, cuando Oumar denunció que horas antes, durante la noche y en la celda que ocupaba, un integrante de la Brigada de Seguridad Ciudadana le había arrojado agua a través de los barrotes. La abogada señala que encontró empapado y «tiritando de frío» a su cliente.
A partir de ahí, las pesquisas internas del incidente se tradujeron en la apertura de sendas investigaciones de asuntos internos del Juzgado de Instrucción 2 de Valladolid, al que se ha remitido toda la prueba practicada por entender que los hechos pudieran ser constitutivos de un delito contra la integridad moral.
La principal prueba de cargo contra el agente investigado esta constituida por las grabaciones de dos cámaras de seguridad existentes en los calabozos, una que enfoca el hall y otra el interior de la celda número 6, que reflejan cómo el funcionario, en un lapso escaso de tiempo, entre las 06.00 y las 06.03 horas, arrojó agua hasta un total de cinco veces a través de los barrotes mediante el empleo de una garrafa de cinco litros con la parte superior cortada, para concluir a las 06.11 horas con un sexto lanzamiento de líquido.
Las imágenes recogen además al policía y a otro compañero en el momento en que entran en la celda y el segundo de ellos amenaza al detenido con una defensa, aunque sin llegar a utilizarla, hasta que el Coordinador de Servicios entra en escena y les hace salir. También se ve acto seguido al funcionario investigado ante los barrotes del calabozo en ademán de grabar el interior con su teléfono móvil.
En el transcurso de las investigaciones realizadas a instancias primero de la Jefatura Superior y luego de Asuntos Internos, el presunto responsable del maltrato aseguró que en momento alguno intentó mojar a Oumar S. y que tan sólo pretendía adecentar la celda, ya que, como así advierte, el preso había hecho gala desde el primer momento de su ingreso de un comportamiento violento y que incluso se había orinado encima y había escupido los barrotes.
A ello obedecería el agua lanzada al objeto de limpiar la zona, máxime cuando, según alega el policía, el olor que procedía de la celda era «insoportable» y había llegado a generar las protestas del resto de detenidos de otras celdas. Por ello, arrojó las garrafas de agua tras –asegura– pedir al detenido que se apartara para no ser alcanzado.
Niega igualmente haber grabado con su móvil al denunciante y sostiene que su única intención era advertir a éste de que iba a tomar imágenes en vídeo como prueba de su comportamiento agresivo, aunque sin llegar a hacer uso de la cámara.La versión de este último ha sido corroborada por siete funcionarios policiales que esa misma noche.
El subdelegado del Gobierno en Valladolid, José Antonio Martínez Bermejo, califició de «hecho aislado» el supuesto caso de malos tratos y se ha mostrado confiado en el total esclarecimiento de lo ocurrido.
Martínez Bermejo, señala que lo sucedido el pasado día 16 de enero, «ha provocado gran sorpresa», y señaló que nada más conocerse los hechos la propia Policía Nacional abrió la investigación.
«Con independencia de que el preso en los calabozos pudiera tener un comportamiento inadecuado, ello no justifica que alguien le eche agua por encima», ha apuntado el subdelegado del Gobierno, quien ha añadido que al existir abiertas diligencias en vía penal cualquier actuación interna en vía administrativa queda paralizada a la espera de la resolución judicial.
Martínez Bermejo ha añadido que ni los propios compañeros del agente imputado se explican qué ha podido pasar, «puesto que se trata de un hombre con experiencia en materia de calabozos», y apeló a la presunción de inocencia y a la justificada buena imagen de la Policía Nacional.