Francisco Ferreira

La Diputación de Valladolid, entre la improvisación y el despilfarro

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La Diputación de Valladolid vuelve a gestionar con improvisación y falta de planificación. En el último Pleno preguntamos al presidente de la Diputación, Conrado Íscar, por una campaña publicitaria difundida en televisión, radio, prensa escrita y medios digitales para promocionar una convocatoria de ayudas de hasta 5.000 euros para iniciar un negocio y de 4.000 euros para la contratación de personas desempleadas. La campaña se emitió entre el 6 y el 12 de julio, cuando el plazo para solicitar estas ayudas había finalizado el pasado 5 de mayo.

La respuesta del presidente no aclaró por qué se destinaron cerca de 52.000 euros a publicitar una convocatoria ya cerrada. Resulta difícil entender cómo puede justificarse una campaña que, en la práctica, anunciaba unas ayudas a las que ya nadie podía acceder. Estamos ante un evidente ejemplo de despilfarro de dinero público y de una publicidad que inducía a error a la ciudadanía.

La improvisación vuelve a hacerse patente con la línea de ayudas aprobada para que los ayuntamientos organicen actividades relacionadas con el eclipse solar del próximo 12 de agosto. La Diputación ha destinado 440.000 euros, pero la convocatoria se aprobó en el Pleno celebrado el 31 de julio y obliga a justificar las actividades antes del 30 de septiembre.

La realidad es que numerosos municipios, especialmente los de menor población y con menos recursos, no habían programado ninguna actividad. Dispondrán, por tanto, de apenas unos días para organizar eventos, cumplir los procedimientos administrativos y ejecutarlos antes del eclipse. Un calendario prácticamente imposible que solo puede desembocar en actuaciones improvisadas o en una carrera contrarreloj para justificar unas ayudas ya concedidas.

A ello se suma la falta de transparencia en otras decisiones. La Diputación ha anunciado actos relacionados con el nacimiento de Felipe II sin informar todavía de su coste. Tampoco se conocen los detalles del medio millón de euros aprobado en la última modificación presupuestaria para el Arzobispado de Valladolid con destino al alquiler de viviendas. No existe información sobre el convenio que lo sustenta ni sobre las condiciones concretas de esa actuación.

Mientras tanto, continúan multiplicándose los gastos en campañas de promoción de alimentos y vino, el patrocinio de zonas VIP en Moto GP o la asistencia a actos relacionados con la Fórmula 1. Son decisiones que generan dudas sobre las verdaderas prioridades de una institución cuya principal obligación debería ser atender las necesidades de los municipios de la provincia, especialmente de los más pequeños.

Tampoco se cuidan los detalles. No resulta razonable que, en el acto de nombramiento de los «Alcaides» del Museo Provincial del Vino, en Peñafiel, el presidente alabara las excelencias de las denominaciones de origen del vino de Valladolid y que, apenas un mes antes, durante un simposio nacional de carreteras celebrado en el Espacio La Granja, se obsequiara a los asistentes con vino de Burgos, con todo el respeto hacia los excelentes caldos de la provincia vecina.

También resulta difícil justificar la continuidad de un Área de Contratación creada en su día por motivos políticos y cuya utilidad sigue siendo muy discutible, especialmente cuando buena parte de los contratos continúa siendo tramitada por las distintas áreas de la propia Diputación. Todo ello en una administración donde la prometida digitalización continúa siendo una asignatura pendiente. Un área que ha sido gestionada de forma muy deficiente por el diputado provincial David Esteban, quien, pese a ello, acaba de ser ascendido a vicepresidente primero de la institución.

Otro motivo de preocupación es el incremento constante de las subvenciones concedidas de forma directa. Estas han pasado de 198 en 2023 a 278 en 2025. Se trata de un aumento muy significativo de las subvenciones directas, cuya utilización exige la máxima transparencia y una justificación rigurosa de su necesidad e interés público.

La improvisación, la opacidad y el gasto difícilmente justificable siguen marcando la gestión de la Diputación. Una forma de gobernar que perjudica a los vecinos y vecinas de la provincia de Valladolid.

En pocas semanas se presentarán los nuevos presupuestos y, lamentablemente, todo apunta a que volveremos a encontrarnos con más de lo mismo.

Francisco Ferreira es portavoz del PSOE en la Diputación Provincial de Valladolid.