La real crisis del PSOE con el regidor leonés y las fantasías de Martínez

Jose Antonio Diez, Carlos Martínez y Luis Tudanca, en una imagen de archivo durante el congreso del PSOECyL.
EN POLÍTICA cuando alguien empieza negando la realidad más evidente acaba estampado contra ella. Es lo que le pasa al inminente jefe de la oposición en Castilla y León, Carlos Martínez. Porque la otra opción es aberrante. Que su desconocimiento de lo que ocurre en su propio partido, más allá del vallado de Valonsadero, se asiente en fantasías. En el PSOE de León anida una crisis con el regidor de la capital, José Antonio Diez, que salpica a la dirección autonómica, de la cual se supone que se ha hecho cargo Martínez, pero también a la nacional, pasando por la mismísima Moncloa. No hay ninguna invención mediática. Las explosiones son espontáneas por parte del regidor y de los dirigentes leoneses y nacionales, cuando no controladas por ambos. Nadie les mete el dedo en la boca para que se muerdan entre ellos, como llevan haciendo desde hace ya unos cuantos años. No es de ahora, porque la vida y la política no ha empezado en Castilla y León con Carlos Martínez, aunque para él todo resulte novedoso, dado el desconocimiento que demuestra a diario sobre la realidad de Castilla y León y sus nueve singularidades, incluidos los reinos de taifas de las federaciones provinciales, ascuas sobre las que tendrá que sortear su propia supervivencia como si del paso del fuego de San Pedro Manrique se tratara, llevando a lomos su frágil liderazgo.
Las únicas explosiones inconscientes de la crisis latente y larvada que tiene el PSOE con el mandatario leonés son las que ha provocado su lugarteniente, Daniel de la Rosa, que no sabe ni por donde le da el aire. La que ha vuelto a dar vigor al enfrentamiento entre el PSOE y Diez la espoleó, sin ir más lejos el de Burgos en plena Semana Santa, con su innecesaria gira para explicar los resultados de las autonómicas por los reinos de taifas. Cuando el único resultado que le corresponde explicar es que él es el único que ha perdido un procurador en su provincia con el peor resultado de largo del PSOE en toda Castilla y León. De no ser por esa merma, el PSOE hubiese obtenido tres escaños más que en 2022, en vez de los dos que ha incrementado. Seguramente tan deplorable resultado conlleve como premio uno de los dos puestos en la Mesa de Cortes con sueldo de 105.000 euros al año, con un BMW y chófer adosado, pese a que el vehículo oficial sólo está adscrito al presidente del parlamento. La crisis del PSOE leonés, que es la del PSOE nacional, es tan real como la debilidad del PSOECyL, que lleva 39 años acumulando derrotas a manos del PP. Pese a que Carlos Martínez, muy ufano, dijo cuando llegó al cargo:«¿Si no somos capaces de ganar a Mañueco a quién le vamos a ganar?». Pues ya sabe lo que es la derrota electoral, y además contra Mañueco.