La pasividad de las confederaciones ante los nuevos tiempos climáticos

Tudela de Duero. Inundaciones por la crecida del Duero.JUAN GARCÍA.

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No puede ser que organismos como las confederaciones hidrográficas, todas sin excepción, sean meros organismos que nos cuestan un dineral y parece que sólo sirven para abrir el grifo cuando llueve mucho y cerrarlo cuando llueve poco. Es poco edificante la valoración de la máxima responsable de la Confederación Hidrográfica del Duero, la soriana María Jesús Lafuente, que cada vez que los alcaldes (de todos los colores) se quejan de la gestión y del sistema de alertas se limite a justificarse arremetiendo contra ellos y argumentando que no preveían un episodio de tormentas tan intenso. ¿En que quedamos, estamos en el ojo de un cambio climático o que es un mero invento, como dicen los negacionistas? Si estamos ante esta situación, lo que es inservible es que el ejecutivo central se limite sólo a predicar y no a tomar medidas. Un caso paradigmático es Viana de Cega en la provincia de Valladolid, consternada a la inundación cada vez que llueve con intensidad y a parapetarse entre trincheras. Un organismo que no actúa no sirve para nada. Pero es que la CHD es un organismo dependiente del Ministerio de Transición Ecológica, ese que predica el cambio climático por los cuatro costados. Pero obrar, actuar e invertir lo hace poco. Eso sí, que a nadie se le ocurra quitar un tronco en medio del río que obstaculiza el paso del agua porque la persecución a la que lo pueden someter los dirigentes de la CHD, muchos de los cuales no pisan un río en todo el año, es antológica. Y así es como germina la antipolítica.

CHD es uno de esos organismos que hay que adaptar a los tiempos. Pero es que además la gestión de las cuencas debería en parte estar descentralizada con una gestión conjunta de las comunidades. Es impensable que en el actual modelo autonómico las comunidades no tengan nada que decir sobre la gestión de los ríos que tanto influyen en sus territorios.

Lo usó como argumento sobre el estado de las infraestructuras el ministro de Transportes. Los episodios climáticos explosivos también afectan y deterioran las infraestructuras. CHD no puede ser un mero observador y justificarse, por ejemplo en Soria, con que hubo que soltar agua porque se llenaron los embalse por encima de sus previsiones. El clima no entiende de previsiones. Y vivir de ellas en la política es la mejor forma de que la realidad acabe anegándote. La limpieza de las riberas, los cauces y las aguas es esencial para atajar episodios. Y si CHD no lo hace por mero ecologismo radical insensato, al menos que comparta la gestión con las comunidades y los ayuntamientos, previa financiación. No han aprendido nada de la DANA de Valencia.