Los debates televisivos: un escenario para la confrontación de modelos

Un ciudadano deposita su voto en una cita electoral en una imagen de archivo.
Por supuesto que un debate electoral resulta más enriquecedor cuantos más contendientes se den cita en el plató de televisión. UPL y Soria Ya reclaman su derecho a participar en los dos que se celebrarán en Castilla y León las dos semanas de campaña. Tienen vías legales para reclamar su presencia si consideran que han sido vulnerados sus derechos por la Junta Electoral autonómica al negarles la presencia que sólo se otorga a los partidos que tienen grupo parlamentario directo por el resultado de las urnas. Las dos formaciones, la leonesista y la sorianista, confeccionaron el grupo con la unión de sus seis procuradores. La norma dice que sólo puede organizar grupo parlamentario el partido que obtenga cinco procuradores o más de un cinco por ciento de los sufragios en el conjunto de las nueve circunscripciones. La ley es garantista y disponen de instancias superiores. Pero nada tiene que ver su exclusión con conceptos excluyentes de género o ideológicos, como ayer deslizó para victimizarse la candidata de la UPL, Alicia Gallego. Ella misma dijo que confiaba en que el criterio de la Junta Electoral Central cambiase el criterio de la autonómica. Confiemos en que ella misma asuma su dictamen de ese órgano al que alude y acude, sea cual sea. Porque de otra forma, quiere decir que lo justo es sólo lo que a ella le conviene.
En cualquier caso, los debates electorales no son ninguna bicoca para los participantes. Es decir, no se gana nada en ellos y se corre el riesgo dejarse pelos en la gatera de la pantalla. Uno ya es veterano en estas lides. El del PP, Alfonso Fernández Mañueco, que los estrenó en 2019. Los otros dos Carlos Pollán (VOX) y Carlos Martínez (PSOE) se estrenan. Nada tendrá que ver este debate con los de las dos anteriores ocasiones en los que los candidatos de PSOE y Ciudadanos, los mismos en ambos casos, Tudanca e Igea, se confabularon para exprimir y hacer la pinza al PP, especialmente hace cuatro años. Poco jugo le sacaron al espectáculo televisivo electoral a la vista del resultado. Hace cuatro años, Mañueco cometió el error de salir a la defensiva en la primera entrega, pese a la beligerancia de sus contrincantes. Algo que el PPcorrigió en el segundo asalto. Son enseñanzas que quedan para todos. Mañueco es el más experimentado. Carlos Martínez, aunque se estrene en la política regional, está acostumbrado al cuerpo a cuerpo tras 18 años gobernando el pleno, más sus cuatro de parlamentario regional. Quien menos bagaje exhibe en estos menesteres es Pollán. Pero en cualquier caso un debate, pese a la experiencia, se puede arruinar por los gestos, la actitud o un resbalón. En cualquier caso es un gran escenario para la confrontación de modelos.