Desolación, fuego y Despoblación
PERMÍTANME trasladar nuestro pésame a las familias y amigos de los fallecidos en estos devastadores incendios, el reconocimiento impagable a los brigadistas que se juegan la vida por proteger a los demás, a los habitantes de los pueblos y todas las personas que han trabajado incansablemente estos días, que siguen trabajando para frenar esta ira de nuestras acciones, y un especial agradecimientos a la UME y a la Guardia Civil por su incansable dedicación, su constante ayuda, y el tremendo ejemplo que nos dan con su entrega por el bien común, al lado siempre de los que necesitan ayuda.
Para mí han sido días muy duros, y siguen siéndolo. Ver cómo la tierra de mi familia, de mi infancia, de mis padres, de mis abuelos y de mis amigos, arde como si nos estuvieran anunciando el fin de los tiempos.
En aquellos incendios intencionados, no logro comprender qué puede tener un ser humano en su cabeza, para que sea capaz de querer provocar tanta destrucción.
Hemos perdido el norte, el sentido y el valor de todo lo que nos rodea, y de aquello que nos han dejado nuestros antepasados. A lo que hay que sumar, el especial sentido de asunción se responsabilidad que tienen nuestros representantes públicos cuando se ven en la obligación de ponerse manos a la obra, intentando, unos y otros, posicionarse para conseguir tantos de partido y no soluciones, como si en ello les fuera la supervivencia actual de su posición, o su futuro en las próximas elecciones.
Repito, unos y otros.
Queridos lectores, parece que hubiera una designación divina, una confluencia de los astros, o el karma que nos pone en nuestro lugar más pronto que tarde, pero lo verdaderamente sorprendente es que estos días, el AVE con salida de Galicia a Madrid, se viera obligado a parar por el fuego en A Gudiña, y el AVE con salida de Madrid dirección a Galicia, igualmente paraba por el fuego, en Sanabria.
Las dos localidades que el Gobierno Central y su Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible han decidido, con su unipotente sabiduría, suprimir sus paradas del AVE hace dos meses, dejando a la España “vacilada” una vez más, aislada, abandonada a su destino, empujándolas al abandono como si hubiera una hoja de ruta marcada a fuego y rabia en el Ministerio de Transportes, y en la Secretaria de Estado de Reto Demográfico, para que desaparezcan social y económicamente.
Repito, para que desaparezcan social y económicamente, porque eso es lo que sucede cuando aíslas una comarca.
Hace 7 días, en la convocatoria de Sanabria, rezaba una pancarta; Si el AVE no para, NO PASA.
Pues eso Sres. del Ministerio de Trasnportes y de la Secretaria de Estado de Reto Demográfico, queda claro por qué ha parado el AVE en A Gudiña y Sanabria.
Siempre hubo incendios en la España rural, pero nunca llegaron a las casas.
Permanentemente los habitantes de las zonas rurales se preocuparon de sus espacios comunes, de sus sotos, de sus montes, de sus riberas, de sus pastos, pero ahora sin gente y sin medidas públicas que ayuden de forma clara y determinante a fijar esa necesaria población, lo único que hay es abandono y maleza. El combustible perfecto para desgracias como las vividas actualmente.
No creo que los lectores estén pensando que los 8 vecinos con casi con 90 años y únicos habitantes de un pueblo, limpien, vigilen y actúen como antes actuaban cuando tenían rebaños de ovejas, vacas o cabras, siendo sus animales parte de esa economía circular que muy equilibrada y de forma muy inteligente, se hacían no hace mucho en nuestra España rural.
Seria egoísta y nada justo por nuestra parte exigirles más, a quienes lo han dado todo y nos han facilitado con su trabajo, entrega, sacrificio y siempre de forma humilde, todo lo que han tenido.
Somos lo que somos, gracias a ellos y a su sacrificio, no lo olvidemos.
Ahora el escenario es bien distinto.
Donde antes había habitantes, ahora sólo quedan 8 octogenarios.
Donde antes había animales de las distintas cabañas, ahora apenas se escucha al lobo por las noches.
Dónde antes había varias tiendas y un teleclub, ahora hay una única fuente de agua, y quizás no potable.
Donde antes había vida, ahora hay olvido.
Y lo peor, donde hay abandono, hay incendios y tragedia.
Vicente Blasco Ibáñez, decía: “Tenemos dos fuerzas que nos ayudan a vivir: el olvido y la esperanza”.
Nos han impuesto el olvido, pero no podrán quitarnos la esperanza. Nunca nos quitarán la esperanza.
Sería poco real y populista, afirmar que lo vivido estos días obedece sólo a una causa.
Obedece a muchas causas y de muy diferentes padres y madres, pero hay una en común sobre la que pivotan los diferentes impactos que surgen y los diversos escenarios que nos muestra el camino; son las acciones de nuestros representantes públicos.
De sus decisiones nacen las diferentes situaciones que actualmente nos llevan siempre al mismo destino y objetivo, el abandono de nuestra España rural, nuestra España “vacilada”.
Estamos viviendo la demostración empírica de lo que llevamos hablando desde hace 8 años en la Asociación de Usuarios de Alta Velocidad de Castilla y León, y no se trata de aprovechar la oportunidad o hacer campaña como hacen sus señorías siempre.
Se trata de reflexionar sobre lo que nos ha llevado a esta situación, sobre las decisiones que no tomaron los que estaban cuando las podían tomar, y de las que están tomando los que están ahora, y que no deben tomar.
Se trata de la coherencia en los discursos de los de antes y de los de ahora, sobre la España rural y sus necesidades, cuando estamos viendo como los brigadistas se juegan literalmente la vida por 1.200 € al mes y sin continuidad laboral en el año.
Se trata del sentimiento profundo de rechazo generalizado y hartazgo de la sociedad civil sobre sus señorías, al ver una y otra vez, que la historia se repite, sea con agua o con fuego, para que al final nadie, absolutamente nadie, dimita y asuma las responsabilidades porque SIEMPRE lo hacen todo bien.
Me pregunto, ¿si lo hacen todo tan bien, por qué no trabajan en la empresa privada, o mejor, que sean autónomos? Porque se forrarían, ergo.
Sres. del Gobierno Central, del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible y de la Secretaria de Estado de Despoblación, seguro que estarán conmigo que se puede discrepar y se debe discrepar, pero nunca con la despoblación, aquí no hay medias tintas porque de lo contrario, lo que llamamos Jardín del Edén, a nuestra querida y rica España rural, nos tendremos que acostumbrar a visualizarla como un auténtico jardín de fuego y desolación.
Mientras el Gobierno Central dé prioridad a llegar 15 minutos antes a la capital del Reino en alta velocidad, desde la capital de las luces de Navidad, y no de hacer políticas que ayuden a fijar y aumentar población a través del AVE, pues tendremos abandono, olvido y desolación.
Mientras el Gobierno Central dé prioridad a unir la capital del Estado con el mar, siguiendo fomentando el desarrollo de las grandes urbes a costa de todo el territorio intermedio, negando el acceso de sus habitantes a una infraestructura que pasa por delante de sus casas, tendremos abandono, olvido y desolación.
Europa, no creo que comprenda que los fondos de cohesión territorial sean empleados precisamente para NO cohesionar el pequeño territorio con el grande, sino todo lo contrario, cohesionar a los grandes territorios entre sí a costa de la desaparición del los pequeños.
Queridos lectores, SUPRIMIR las paradas en las dos localidades de Sanabria y A Gudiña, SÍ acaba con las esperanzas y el futuro de sus comarcas, al igual que en Medina del Campo.
Los sabios son los que buscan la sabiduría; los necios piensan ya haberla encontrado.
Napoleón
Sin gente, no hay vida.
Sin gente, no se cuidan las cosas.
Sin gente, hay abandono.
Y si no hay vida, no se cuidan las cosas y hay abandono, pues ya sabemos lo que tendremos.
Aviso a navegantes, a unos y a otros.
Derecho a la libertad de opinar, siempre.
Derecho a cambiar de postura; dicen que es muy digestivo reorientar nuestra conducta en ciertas circunstancias, y muy recomendable para nuestro espíritu.
Hablar con ironía y sarcasmo, sí pero NUNCA sobre una situación en la que la gente está sufriendo, porque NUNCA cabe sarcasmo ni ironía en el drama nacional que estamos viviendo, sino empatía y MUCHO RESPETO.
Nunca he desarrollado indigestión por comerme mis palabras.
Winston Churchill
Con la DANA hicieron política, con los incendios siguen haciendo política, y mientras, miles de familias sin casa por la destrucción del agua después de casi 10 meses, y miles de habitantes sin nada que recuperar por la ira del fuego.
Unos no reconocen que necesitan ayuda y no la solicitan, y los otros no la ofrecen porque no se la solicitan.
¿Esta forma de hacer política nos la merecemos los españoles?.
Sinceramente, NO.
La solución para un país desarrollado ante cualquier situación difícil actual o futura, pasa por un PACTO DE ESTADO.
¿Simple verdad.?
Pues ahora pregúntese si nuestros partidos políticos están dispuestos a dejar a un lado sus diferencias ideológicas, y cumplir con lo que la sociedad civil les lleva pidiendo desde la pandemia.
Ni si quiera los dos grandes bloques.
Así nos va, y así nos irá como sociedad y país.
Así de simple.