Diario de Valladolid

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Me sorprende que el gobierno que nos desgobierna en España haya tenido a bien elegir a personajes tan conflictivos, tan inoportunos y tan ignorantes. Personajes que nos venden y que se venden por un mal plato de lentejas mal cocinadas. Personajes que se graban entre ellos y se investigan entre ellos porque no se fían los unos de los otros. Son siniestros, patéticos y angostos. Es triste que los españoles tengamos que soportar individuos mediocres y que además participen en esa política deshumanizada que pretende regir los destinos de este país que está integrado en la Unión Europea. Porque yo había pensado que la vieja Europa serviría para algo más de lo que nos sirve a los españoles. Pensé que estando integrados en una comunidad de naciones tan importantes algo se nos pegaría. Pero mi decepción más profunda llega cuando siento que esa Europa admirada está de capa caída y que arrastra a España a abismos insondables; y que los gobernantes de los diferentes países que la componen siguen siendo unos “don nadies” vestidos de domingo. Me avergonzó como europeo la bofetada que le propinó al presidente de la República Francesa su propia esposa antes de bajarse del avión ¿Qué coño hemos hecho los ciudadanos de a pie para haber merecido tipejos de semejante calibre? También me avergonzó la cara dura de Sánchez en la fingida rueda de prensa en la que hablaba de Santos Cerdán… Su preocupación era él mismo y sus circunstancias. Las que se reducen a seguir gobernando este país lleno de pobres y colmado de pobreza… España se rinde ante tanta adversidad y está que arde, porque se suceden las noticias que hunden y que seguirán hundiendo al gobierno de Sánchez que es el que nos toca por desgracia. Ironizo con las circunstancias de la vida para dar visibilidad a tanto desdén como el que en estos momentos nos acucia. Porque estos políticos son malos entre ellos. Santos Cerdán se irá de la lengua. Contará cosas que perjudiquen al Sánchez que defendía con uñas y dientes. Koldo ya vendió a los amigos con los que iba de putas y Ábalos los vendió a todos para que vuelvan a sentirse juntos y revueltos.

La política actual española ha enfermado para identificarse con sus conspiradores y con sus albaceas. España debe a Sánchez todo ese conglomerado de circunstancias que no ha hecho más que empezar. Porque los españoles sentimos la furtiva mirada de un presidente que nos vende y que vendiéndonos nos usurpa libertad. Es triste y patética su cercanía. Nuestros políticos actuales son tan malos entre ellos que se atacarán de modo inusitado, hasta que aquel “colegueo” de antaño se convierta en una guerra violenta y despiadada. Cada día más cruel y más intensa.

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