EL COMÚN DE LOS MORTALES
Nuevo ricos y nuevos pobres
Junto a los nuevos ricos que surgieron en los años ochenta y noventa al calor del boom de las tecnológicas y de los pelotazos inmobiliarios, ahora proliferan los nuevos pobres que llenan albergues, cajeros y hasta el aeropuerto de Barajas. Deberían investigarse las verdaderas causas de la lamentable situación del aeropuerto de Madrid y los posibles negocios que hay detrás por parte de algunas entidades benéficas y cadenas hoteleras muy conocidas. Entretanto, las grandes fortunas de nuestro país siguen despreciando a los millonarios advenedizos y conviviendo sin problema con una amplia clase media y reductos de pobreza en forma de indigentes, personas sin techo, parados sin ningún ingreso y las clases más marginales de nuestra sociedad. Esos si son también los pobres de toda la vida que contrastan con un nuevo tipo de pobreza que se extiende silenciosamente por nuestros pueblos y ciudades.
Son los nuevos pobres que, a pesar de trabajar, no pueden afrontar los gastos mínimos de una vida digna con sueldos que se agotan en las primeras semanas de cada mes y que, al salir de trabajar, en lugar de irse a tomar un vino, se van al banco de alimentos para poder llevar la cena a su familia. Trabajadores que no pueden pagar la calefacción o acceder una vivienda con una mínimas condiciones y que no aparecen en las grandes cifras macroeconómicas con las que el Gobierne pretende ocultar una realidad que afecta ya a más de 9 millones de personas en España en riesgo de exclusión.
Es lamentable que en un país en el que los beneficios del sector bancario se han incrementado por encima del 20% en el primer trimestre, crezcan casi en la misma proporción esos nuevos pobres que tiene que ser socorridos por los bancos de alimentos, por Cáritas, por Cruz Roja o por esas pequeñas parroquias que representan la parte humana, social y útil de una Iglesia que parece renacer con la llegada del nuevo Papa.
Y mientras los bancos multiplican su volumen de negocio, en Castilla y León se siguen cerrando sucursales en cientos de pueblos contribuyendo así a otro tipo de empobrecimiento del territorio que nos conduce a la desertización de nuestro medio rural. La lucha contra la pobreza tiene muchos vértices y no hay Papa que pueda afrontar con éxito todos ellos aunque el nuevo pontífice tenga todas las condiciones para ello. Otra cosa es lo que pueda salir de las conversaciones entre una persona con preparación, con altura cultural e intelectual, licenciado en matemáticas y que habla cinco idiomas con los gañanes que ejercen los actuales liderazgos internacionales.