MENSAJES CRUZADOS
Las patas del taburete
EL TABURETE presidencial está cojo y es imposible enderezarlo. Renquea en sus tres patas y eso no tiene remedio si no se cortan por lo sano y se colocan nuevas. La banqueta presidencial y todo lo que la sustenta está ajado y manido por los intereses espurios de un puñado de individuos que se empeñan en seguir gobernando contra viento y marea. Son los albores de la malmandada y díscola amenaza de conformar un país a imagen y semejanza de los que odian el país. No puede sustentarse un gobierno que para gobernar se apoya en grupos políticos y en individuos que solamente desean que el país se desintegre. Ya dijo Tomás de Iriarte al final de la fábula de “El juez y el Bandolero”: “La costumbre inveterada no debe autorizar lo que la razón condena”. Y es que los actuales gobernantes españoles deberían de tomar ejemplo en nuestra literatura e inspirarse en Sancho Panza cuando era gobernador de la ínsula. Hoy a nuestros gobernantes nacionales les falta sentido común y mucha sensibilidad. Porque un presidente que gobierna en España debería de gobernarla para todos los españoles y no solo para los que cree que le votaron. Gobierna solamente para un puñado que merma, porque los intereses se acunan en la realidad y dejan ver un mundo arruinado y enclenque. Puigdemon, y los que representan a Puigdemont nunca serán capaces de colaborar en el gobierno de un Estado que odian y detestan. De un Estado que definió la igualdad de todos los territorios de España y la de todos los españoles. Es vergonzoso que un político catalán ya se haya atrevido a decir que los catalanes deberían de tener jubilaciones más altas que el resto de los españoles. Esa es la España que ampara el gobierno de Sánchez. La España mohína y abyecta que va arruinándose de modo inmisericorde. Sin embargo los ministros con desparpajo e imaginación interesada y aberrante dicen que todo va bien. Dicen que España tiene proyección en el mundo ¿No se dan cuenta que somos uno de los países europeos con más tasa de paro? ¿Que la deuda española sobrepasa los límites razonables de las deudas públicas europeas? España necesita un gobernante que no sea narcisista y que no esté iluminado. La política española arde en la hoguera de los desahuciados, en el ímprobo lugar que se consume en un campo baldío y que ampara a un gobierno que no se ocupa de nada.
Siento la desazón de los que vislumbran un futuro con deudas impagables que nos harán más pobres y que esa pobreza pasará a nuestros hijos, que, sin comerlo ni beberlo, tendrán que hacerse cargo en el futuro de un país muy débil. Y esto que escribo no es desinformar, es llamar a las cosas por su nombre y poner en alerta situaciones que hoy todavía pueden tener remedio.