Diario de Valladolid

EDITORIAL

Las Cortes ansían un debate sobre la realidad apegada a Castilla y León

Creado:

Actualizado:

HOY LAS CORTES de Castilla y León albergan el debate sobre el estado de la Comunidad, o de política general. Aunque no debería ser de política general de lo que se hablase en el hemiciclo a orillas del vallisoletano barrio de Villa del Prado. Hoy la política autonómica, sus dirigentes, deberían elevar no el tono, pero sí las ideas y su capacidad de abstraerse de los asuntos de política nacional o madrileña para ocuparse de la realidad de Castilla y León. De la realidad, no política, sino social, económica, laboral, agraria o sanitaria que ruge en Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora. Es decir, Castilla yLeón. Una realidad dispersa, plural y extensa, pero que nos atañe a todos los ciudadanos por igual. Una realidad que debería preocupar y ocupar a gobierno, pero también a oposición, más allá de la amnistía, que eso ya se debate hoy en el Senado por representantes de los mismos partidos que ocupan los escaños de las Cortes de Castilla y León. Es decir, no sería elocuente ni edificante un debate a escala para eludir abordar lo que les concierne y por lo que cobran tanto los miembros del ejecutivo como los integrantes de la cámara autonómica. 

Un debate a la altura en los contenidos cercanos y apegados al territorio, sin por ello renunciar a la brillantez de la retórica o la agudeza de la dialéctica. Pero un debate agudo sin necesidad de llegar a zafiedades como hemos visto muchas en los últimos años, de una y otra bancada. Vehemente, pero sin histerísmo ni griterío. Lo suficientemente intenso como para no despreciar todos los argumentos del contrario por el bien común. Lo suficientemente vivo como para poder encontrar lugares de acuerdo por el bien común.

El debate de hoy debería ser un debate político, con todo lo que ello conlleva. Pero con propuestas e iniciativas como eje esencial. Propuestas en iniciativas alcanzables, realizables y medibles. No una sarta de enumeraciones sin análisis ni profundidad con las que alardear desde el gobierno o con las que pretender, sin éxito, erosionar el ejecutivo. Cada uno tiene su papel. El gobierno es el gobierno de Castilla y León, no la oposición a nadie de otro estamento. Y la oposición es la oposición que controla y vela por Castilla y León, sin necesidad de ser la muleta y la prolongación de nadie de otra esfera superior.

Si consiguen todo esto, seguramente habrán por empezado a cambiar algo esencial, el deplorable espectáculo parlamentario al que estamos acostumbrados cada quince días, a cambio de 103.000 euros de sueldo. Si no, hasta este debate sobrará.

tracking