De paseos y ocurrencias ministeriales y Marotos
SE ACERCAN ELECCIONES, sólo hay que ver a Maroto, la ministra, de paseo por Castilla y León. Paseos por Palencia. Paseos por La Granja. Y poco más. El otro Maroto, pese a su segovianeidad interesada, no apareció ayer por la judiada, ese magnífico evento gastronómico que concita el inicio del curso político regional. Estaba buena parte de la plana mayor de PSOE regional, arropando a la titular de Industria y Turismo entre inmensas ollas de judión de La Granja, un manjar suculento y que, lejos de lo que podría pensar no tiene los efectos escatológicos que ocasionan en la digestión otras legumbres. El caso Maroto, Reyes, la ministra del ramo, carente de concreciones e inversiones para Castilla y León acertó en el capítulo de las ocurrencias. Y estas deambulan ahora en cualquier debate y propuesta política por los caminos de la España vacía, esa que representa en un porcentaje mayoritario Castilla y León. Y la ministra se le ocurrió decir que se podía incluir a esa España vaciada en los destinos turísticos. Esta es la talla ministerial y política de la España hastiada, hastiada de tanta mediocridad política. Luego se zampó un plato de magníficos judiones de La Granja, guisados como Dios manda, y se zambulló en el coche oficial con destino a Madrid, uno de esos lugares que vacían la España vacía, y en los que quieren vivir los políticos que tanto dicen desvivirse por la despoblación. Se acercan elecciones, amigo Sancho. Comienzan a trotar los ministros y otras razas por la España de aldeas demográficamente menguadas, asegurando que poseen la fórmula del bálsamo de Fierabrás para curar el mal. Volverán a por votos y una vez en el saco, volverán a sus despachos de grandes urbes, que es donde habitan la política saciada.