De la gratitud y del pertinente mensaje político de Mañueco
NO ALBERGARÁ SUFICIENTE agradecimiento en su agradecido corazón para agradecer con tiento y tino a quien se enfangaron y enzafranaron en descabalgarlo de la diputación de Valladolid al presidente del PP de la ídem provincia.
Toda gratitud será poca para, a la postre, agradecer con desmedida generosidad a los que propiciaron su bajada del trono de la institución provincial para, sin pretenderlo, aunque sí propiciarlo, ascenderlo a la más codiciada de las consejerías del gobierno de Castilla y León, esa que da relevancia, prestancia y presencia en todos los territorios de los dos reinos. Esa que lo invade todo porque lo ocupa todo y a todos llega de una u otra rural manera.
La que se ocupa de los pueblos, de la agricultura, de la ganadería, de las industrias, las bodegas, los viñedos, los pastores, los regadíos, los secanos y hasta lo zarzales y topillos. Esa que es ADN territorial de Castilla y León y que te hace ser conocido del uno al otro confín a poco que te esmeres y trotes muchos. Cierto es que Dios castiga sin palo. Lo que empezó con un calvario en vísperas de Semana Santa acaba en resurrección veraniega. Resultado: el desdeñado, premiado; los aviesos adversarios, metidos en los armarios.
No es común, pero es necesario y preciso, premiar en política la lealtad, la disciplina y la honestidad. Cualidades en desuso por el riesgo que acarreen para quien las practica. Pero siendo grande el premio del nombrado. Es mayor y más importante, en estos tiempos de política intrigantes y ruin, el mensaje que emite quien nombra y designa: lo valores valen en política. Y el que gana al final vence. Y el que pierde y codicia no atesora ni recauda. Gran mensaje de Mañueco a los suyos e incluso otros y los contrarios. Es pertinente que la rectitud sea vestimenta en política.