Urge ya la estrategia de lucha contra la despoblación
LOS DATOS, LAS nuevas cifras que acaba de hacer públicas el Instituto Nacional de Estadística (INE), aquellas que miden el saldo vegetativo, es decir la diferencia entre el número de nacimientos y de muertes, son elocuentes y de nuevo vuelven a colocar a Castilla yLeón a la cabeza del país con el peor saldo vegetativo, junto con Galicia.
Una realidad que lo que viene a evidenciar es el grave problema de pérdida de población que sufre la Comunidad y todas y cada una de sus nueve provincias. Pero también pone de relieve que Castilla y León no es el único territorio que se ve acuciado por este grave problema. De hecho, sólo tres comunidades, Madrid, Murcia y Baleares, suman datos positivos, o lo que es lo mismo más nacimientos que defunciones. El resto ven como un año más pierden población.
Resulta evidente, a la vista de los datos del INE, que el de despoblación va camino de convertirse en un mal endémico que afecta prácticamente a todo el territorio nacional. Por eso es hora ya de que actúen las administraciones, sobre todo el Gobierno central para liderar esa estrategia de lucha contra la despoblación, que se aprobó en aquella Conferencia de Presidentes de enero de 2017 en el Senado, aún como Mariano Rajoy como presidente del Gobierno, y que todavía hoy espera el sueño de los justos para su aplicación.
No se puede esperar ni un minuto más. Cada día que pasa sin que se encuentre en vigor ese plan para luchar contra la sangría poblacional es un tiempo perdido, en el que se deja a la intemperie a esa España vaciada que ve cómo cada vez está más vacía y, lo que es peor, sin que nadie parezca hacer nada por corregirlo.
El tiempo de las palabras y de las buenas intenciones ya ha pasado. Ahora toca actuar y para eso es necesaria, obligada, la unidad de acción de todas las admistraciones, de los partidos y de todos y cada uno de los agentes sociales y económicos. Si realmente se quiere que esta estrategia funcione y que sus medidas sean eficaces debe dejarse fuera del debate político y del uso partidista.
El mundo rural, los pueblos y sus gentes, tan esenciales para Castilla y León tienen que dejar de ser los grandes olvidados y deben convertirse en el eje de lucha contra esa despoblación que los invade casi hasta convertirlos en insignificantes. Hacía ahí, hacia ellos tienen que dirigirse principalmente las políticas, pero no sólo porque las capitales de la Comunidad también ven como cada año merman sus vecinos.
Hay que aprobar las políticas que fomenten la natalidad y que ayuden a atraer gente a ese despoblado mundo rural. Urge aplicar desde ya esa estrategia de lucha contra la despoblación o, de lo contrario, se convertirá en mero papel mojado.