Las administraciones locales se salvan del parón de obra pública
EL PARÓN DE la licitación de obra pública en los dos primeros meses del año ha sido particularmente fuerte en Castilla y León, máxima cuando la Comunidad partía de cuatro años consecutivos de subidas. Solo las administraciones locales se han salvado de la caída generalizada provocada por el freno inversor del Estado y de la Comunidad autónoma, que han llevado a un desplome conjunto del 40% de contrataciones entre enero y febrero, en relación con el mismo periodo del año anterior.
Así se desprende del último informe de la Asociación de Empresas Constructoras Seopan, que recoge una licitación de 146 millones de euros por parte de las tres administraciones públicas. Son 97 millones de euros menos que los contratados en los dos primeros años de 2018, cuando la inversión en la Comunidad alcanzó los 243 millones. El pasado fue un año que completó cuatro ejercicios de subida ininterrumpida de la obra pública al cerrar con 1.011 millones de euros, el mejor dato en un lustro. A pesar de este incremento del 15,8% sobre 2017, fue la mitad que la media registrada en el conjunto del país.
La atonía inversora contrasta con el impulso que se observa en la mayoría de las comunidades autónomas en el mismo periodo, hasta el punto de que la licitación en todas ellas alcanzó los 3.775 millones de euros, un 66,4% más en términos relativos. Solo la comunidad uniprovincial de La Rioja contabiliza una menor contratación. En volumen inversor, Castilla y León también resulta mal parada y cae del cuarto lugar con que inició 2018 hasta la décima posición a la que ha retrocedido este año en un ranking que lidera Cataluña, seguida de Andalucía.
El desplome es fruto de la escasa obra pública contratada por las administraciones central y autonómica, que retrocede de forma similar en términos relativos. Mientras la primera cae un 53,6%, la procedente de la Junta lo hace en un 53,5%. El punto positivo viene de la mano de los ayuntamientos y las diputaciones, aunque sus cifras son poco comparables con los grandes números que suelen representar las adjudicaciones del Estado o de la Junta. Aun así, las entidades locales licitaron en los dos primeros meses del año 52,3 millones, un 26% más que en el mismo periodo del pasado año.
El parón inversor es en gran medida fruto de que las grandes obras pendientes del AVE están ya contratadas, como sería el caso de Zamora, o de que quedan tramos que todavía no han sido adjudicados, como puede ocurrir en Burgos. Esto, unido a la parálisis que sufren los proyectos de autovía pendientes, nos llevan a reivindicar una vez más agilidad en las obras porque las grandes infraestructuras son vitales para el desarrollo de Castilla y León.