Diario de Valladolid

EDITORIAL

Un exceso de titulados en Magisterio que hay que corregir

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LA LIBERTAD de elegir estudios universitarios es privativa de cada futuro alumno, pero, a la hora de decidirse, conviene examinar las posibilidades de empleo que existen. Del mismo modo, las universidades deben tener en cuenta este aspecto en su oferta académica para garantizar al máximo la salida laboral de sus egresados. Este era uno de los aspectos que la Consejería de Educación y las instituciones universitarias de Castilla y León se propusieron abordar para no duplicar o multiplicar su oferta de titulaciones, mediante el diseño de un mapa razonable. Sin embargo, con la legislatura a escasos meses de cerrarse, todo hace indicar que esta reordenación quedará a expensas del Gobierno regional que salga de las elecciones del 26 de mayo.

El caso más paradigmático de la sobreoferta de plazas –aunque la Consejería de Educación lo niega– es el de Magisterio, un grado presente en las cuatro universidades públicas, además de la Pontificia de Salamanca y la Católica de Ávila. Según alerta un estudio de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), existe un «preocupante desajuste» entre el número de titulados en Magisterio y las necesidades de escolarización de niños entre 3 y 12 años. Aunque esto ocurre en todo el país, es mucho más acentuado en Castilla y León, que se encuentra en cabeza en excedente de docentes de Infantil y Primaria en relación al número potencial de escolares a los que deberán formar.

Uno de los autores del informe ‘La Universidad en cifras’ de la CRUE, Juan Hernández Armenteros, calcula que entre las cuatro universidades públicas y las dos privadas que ofertan Magisterio forman a un 187% más de futuros docentes de los que el sistema educativo precisa, un porcentaje muy por encima del promedio del país, que también está sobredimensionado en un 50,5%. En su opinión, carece de sentido que Castilla y León mantenga tal número de plazas en las universidades cuando la natalidad lleva años bajando. Como posibles soluciones, sugiere reducir la oferta y aplicar numerus clausus.

Sin embargo, la Consejería de Educación niega la mayor. La directora general de Universidades asegura que «no sobra nadie» porque muchos alumnos de Magisterio no estudian este grado para dedicarse a la enseñanza, sino como «trampolín para acceder posteriormente a la función pública». No obstante, reconoce que hay que ver cómo se enfocan estos estudios para que quienes los elijan lo hagan por vocación. Para ello, la Consejería creó un grupo de trabajo con los decanos en noviembre de 2017, para revisar el modelo de acceso a la profesión docente. Un año después, todavía no hay conclusiones y el plazo que da Garcés es el de finales de 2019. Es decir, de nuevo con otro equipo al frente de la Junta que puede o no asumir el trabajo que se haya realizado, si es que se ha avanzado algo.

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