El ejemplo de la impecable trayectoria de Amoedo
EL PROCURADOR del Común de Castilla y León emprendió ayer una nueva etapa con otra persona al frente, el catedrático leonés Tomás Quintana, que llega al cargo sin el aval de todos los grupos del arco parlamentario regional porque PPy PSOE hicieron valer su mayoría cualificada para pactar sin contar con el resto el nombramiento. Es cierto que sin ser un demérito del nuevo responsable de la institución sí va a ser un déficit involuntario para él. Porque además hay que añadir que su antecesor en el cargo, Javier Amoedo, ha cubierto una etapa intachable. No es fácil timonear una institución que tiene que velar fundamentalmente por el comportamiento recto de las administraciones ante los ciudadanos. Y menos fácil es hacerlo contentando a todos los grupos políticos. Y eso lo ha conseguido con creces y con reconocimientos públicos de los representantes de todos los partidos Javier Amoedo, que deja la institución en un pedestal de admiración.
Y aunque el nuevo Procurador del Común, un profesional de reconocida trayectoria, no haya contando con el respaldo de nada menos que cuatro partidos con representación en las Cortes de Castilla y León, no puede olvidarse que estará al servicio esencialmente de los ciudadanos, de todos los ciudadanos. Se supone que no le asistirá tentación alguna de servilismo a la hora de dictaminar ante cualquier institución por el mero hecho de que esté gobernanda por los partidos que le han colocado al frente de la institución. Y aunque se le supone, como la virtud, en su caso va a estar mirado con lupa por el hecho de no haber llegado con el consenso de todos los grupos. En cualquier caso, todos los grupos, incluso los que no votaron a favor su nombramiento, tuvieron ayer el gesto de acompañarle en la toma de posesión, significando su confianza sin prejuicios, algo que no es ni común ni habitual en la política actual. Eso no sólo les honra si no que además agranda su figura política.
Lo cierto es que lo peor de este cuando menos poco edificante cambio en la institución que PP y PSOE pudieron evitar de haber mostrado más cintura política, es el trato que indirectamente se le otorgó al hasta ayer Procurador del Común. Que se enteró casi por los medios de comunicación de su sustitución. No sólo no se lo merecía, sino que además se había ganado, por su trabajo y sus independencia, lo contrario a ese innecesario desaire político.
Por sus hechos los conoceréis. A Javier Amoedo no le hicieron falta palabras durante su mandato para presumir de la salud de la institución del Procurador del Común. Los hechos y la valentía en sus actuaciones avalan su etapa al frente de la institución. A su sucesor se le juzgará por sus hechos, que empieza a labrar él mismo, a partir de hoy mismo.